El comercio exterior argentino experimenta una notable agilización en sus procesos, lo que se traduce en una mayor competencia, una oferta más amplia y, finalmente, menores costos para el consumidor final. Así lo analiza un experimentado despachante de aduana, quien destaca la evolución positiva del sector en los últimos tiempos. La simplificación de trámites, la claridad de las reglas y la reducción de los tiempos de espera son los pilares de este nuevo escenario.
Según el profesional, la dinámica actual es significativamente más favorable que en el pasado. El comercio exterior hoy lo veo mucho más fácil que antes. Se agilizó mucho todo: la presentación previa de una importación, las transferencias al exterior, las certificaciones. Antes había que hacer el certificado con uno o dos meses de anticipación; hoy eso se controla post libramiento de la mercadería , explica. Esta agilidad se manifiesta en la posibilidad de presentar documentación incluso un día antes de la llegada del embarque, una práctica impensable anteriormente.
La existencia de reglas claras es otro factor clave. Hay reglas claras y eso está muy bueno para el sector. Lo que veo en la actualidad es una agilidad que antes no había, y eso es muy positivo para el país y para quienes trabajamos en comercio exterior. Las reglas son más claras, los tiempos más cortos, y eso se traduce en operaciones más predecibles para todos los actores de la cadena , afirma.
Para ilustrar este cambio, el despachante toma como ejemplo la importación de juguetes. Si bien el control de laboratorio sigue siendo necesario, el proceso se ha agilizado considerablemente. Lo mismo ocurre con productos como heladeras y aires acondicionados. Esta eficiencia impacta directamente en los costos y en la planificación de los importadores.
La mayor facilidad para importar ha abierto el mercado a nuevos actores, generando una competencia más intensa. Antes era yo lo puedo traer como importador y vos no ; hoy lo podés traer vos también, entonces se genera más competencia. Y ahí está en uno, como comerciante, como importador, saber hacer la diferencia , señala.
Esta competencia, a su vez, impulsa una mayor oferta de productos y, como consecuencia, una reducción de los precios para el consumidor final. Más importaciones implican más competencia, más competencia implica más oferta de productos, y más oferta implica un menor costo para el consumidor final. Esa cadena la veo muy importante , enfatiza.
Si bien algunos importadores admiten que la mayor competencia dificulta la obtención de ganancias, el despachante argumenta que la adaptación y la inteligencia son clave para el éxito. Tengo clientes que dicen que es más difícil ganar, pero está en uno tomar esa habilidad y poder destacarse. El que se adapta rápido al nuevo escenario y trabaja con inteligencia tiene mucho para ganar , asegura.
El rol del despachante de aduana en este nuevo contexto es fundamental. Este profesional actúa como un nexo entre los diferentes actores de la cadena logística: forwarders, líneas marítimas, terminales, transportistas, depósitos fiscales y, por supuesto, el importador. El despachante tiene contacto con todos los actores de la cadena: el forwarder o la línea marítima para tomar la documentación, las terminales para obtener un turno de retiro, los transportistas, los depósitos fiscales. Y obviamente con el cliente, para informarle cuándo llega la carga y en qué condiciones sale de la terminal , detalla.
La coordinación que realiza el despachante es esencial para garantizar que una operación comercial internacional se complete con éxito. Esa coordinación es lo que permite que una operación que nace en un país del exterior termine correctamente en el depósito del importador , explica.
Además, el despachante debe poseer un conocimiento profundo de la mercadería que importa, incluyendo su composición, funcionamiento y materiales. Tengo que saber de la composición de un juguete, de cómo funciona una máquina, de qué está hecho un plato , afirma. Asimismo, debe estar actualizado constantemente en materia de legislación aduanera, clasificación y valoración de la mercadería. Tiene que estar informado constantemente y conocer el Código Aduanero, la clasificación, la valoración de la mercadería. Es un trabajo que requiere actualización todos los días , subraya.
En este sentido, el despachante de aduana es considerado un actor irremplazable en el comercio exterior. Se perdería un actor fundamental del comercio exterior. El despachante conoce toda la legislación, lleva adelante la gestión completa de una compraventa internacional. Es como un abogado entre la Aduana y el importador o exportador: tiene que haber un intermediario con conocimientos que lleve adelante esa gestión , argumenta.
Finalmente, el despachante destaca la importancia de la especialización en un mundo donde nadie puede abarcar todas las áreas. En el mundo nadie puede encargarse de todo. Cada uno tiene que tener su especialización. Por eso es tan importante: no puede desaparecer, como tampoco pueden desaparecer los forwarders o las terminales. Son rubros esenciales del comercio exterior , concluye.










