Los precios del petróleo estadounidense se han disparado, pasando de unos 65 dólares a cerca de 100 dólares desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, con un aumento del 51% solo en marzo, el segundo mayor incremento mensual desde 1983. Este aumento ya se traduce en precios de la gasolina superiores a los 4 dólares por galón a nivel nacional, y se anticipa que afectará el costo de una amplia gama de productos y servicios, desde alimentos hasta viajes aéreos. La situación plantea serias amenazas a la economía global, recordando los niveles de precios previos al colapso de Lehman Brothers en 2008, cuando el petróleo alcanzó casi los 150 dólares el barril.
El presidente Donald Trump ha expresado su confianza en que el conflicto se resolverá en las próximas semanas, lo que, según él, resultará en una caída de los precios del gas. Sin embargo, analistas petroleros advierten que una prolongación de la guerra y la persistente imposibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz podrían tener consecuencias económicas devastadoras. Un estudio reciente del banco de inversión australiano Macquarie Group sugiere que, si los ataques continúan hasta junio, el precio del petróleo podría superar los 200 dólares por barril durante un tiempo , con una probabilidad estimada del 20% (reducida desde el 40% de la semana pasada). Incluso si la guerra termina, pero el estrecho de Ormuz permanece cerrado, el precio del petróleo podría alcanzar los 200 dólares, según Vikas Dwivedi, estratega global de petróleo y gas de Macquarie, en declaraciones a CNN.
Un precio del petróleo de 200 dólares por barril se traduciría en aproximadamente 7 dólares por galón de gasolina en Estados Unidos, superando el récord anterior de 5,02 dólares establecido en junio de 2022. Aunque algunos consideran esta cifra extrema, los analistas señalan que refleja la magnitud de la interrupción del suministro y recuerdan que el precio del petróleo de Dubai ya ha superado los 166 dólares. La lógica subyacente es que, si el suministro de petróleo desde Medio Oriente no se restablece pronto, los precios deberán aumentar lo suficiente como para reducir la demanda y equilibrar el mercado. Bob McNally, presidente y fundador de Rapidan Energy Group, declaró a CNN que el precio subirá al nivel que sea necesario para frenar el PIB , estimando que un precio entre 100 y 200 dólares sería razonable.
La gravedad de la situación se evidencia en las cifras de pérdida de suministro global. Bank of America estima que, solo en marzo, la economía mundial perdió entre 14 y 15 millones de barriles diarios de petróleo crudo y productos energéticos. El banco prevé que el precio del petróleo se mantenga en torno a los 100 dólares por barril durante el resto del año, con un potencial de aumento si el cierre del estrecho de Ormuz persiste. Los analistas de Bank of America advierten que, si la mayor parte de los flujos de energía no se restablecen en las próximas dos a cuatro semanas, un colapso de la cadena de suministro mundial de petróleo sería inevitable, lo que podría desencadenar consecuencias similares, o incluso peores, que las crisis energéticas de la década de 1970. Una pérdida de suministro prolongada podría elevar los precios del petróleo por encima de los 150 dólares por barril este trimestre.
La administración Trump ha respondido a la crisis con medidas como la liberación de reservas estratégicas de petróleo, el apoyo a los seguros marítimos y el levantamiento temporal de restricciones al transporte marítimo de energía. Sin embargo, McNally, quien anteriormente fue asesor de energía del presidente George W. Bush, considera que estas herramientas son insuficientes para abordar la magnitud del problema del estrecho de Ormuz.
A pesar de las sombrías predicciones, existe incertidumbre. Un funcionario de la Casa Blanca minimizó las previsiones de altos precios del petróleo, argumentando que son incapaces de predecir con precisión el progreso militar o la conclusión del conflicto. La experiencia con los aranceles impuestos por Trump el año pasado, que inicialmente generaron temor a una recesión pero luego fueron suavizados, demuestra que los cambios de política pueden alterar rápidamente las previsiones económicas.
Bank of America ha delineado tres escenarios posibles. Un escenario de rápida desescalada resultaría en un precio promedio del petróleo Brent de 77,50 dólares por barril en 2026. Un escenario más probable, con el fin de la guerra en dos a cuatro semanas, implicaría un precio promedio de 92,50 dólares por barril este año. Sin embargo, el escenario más grave, que involucra una triple crisis de bajo crecimiento de ingresos, pérdida de empleos y turbulencias bursátiles, podría empujar a la economía estadounidense a una recesión en cuestión de meses. La situación exige una resolución rápida para evitar una interrupción prolongada del suministro de petróleo y sus consecuencias económicas globales.

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