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BRASIL: Violencia Vicaria, el horror que deja huellas imborrables en madres y policías

Mi ex dijo que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad, y luego mató a nuestros hijos. Pero usé esa misma frase para mantenerme en pie

BRASIL: Violencia Vicaria, el horror que deja huellas imborrables en madres y policías

La detective Amanda Souza, de la Policía Civil de Belén, Brasil, revive el infierno de julio de 2023, cuando su exesposo le comunicó el asesinato de sus dos hijos, Marcelo, de 12 años, y Letícia, de 9. Este crimen, un ejemplo brutal de violencia vicaria –el ataque a hijos o familiares cercanos para causar sufrimiento emocional a la víctima–, resurgió en la memoria de Souza tras el trágico incidente en Itumbiara, donde el secretario de gobierno, Thales Machado, asesinó a sus dos hijos y luego se suicidó. Souza, quien compartió su historia con BBC News Mundo, se sintió profundamente conmovida y recordó el día en que recibió la devastadora llamada.

“Me envió un mensaje por la mañana diciéndome que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad. Fui a la comisaría a trabajar”, relató Souza. “Luego, a las cuatro de la tarde, me llama. Y en esa llamada me dice: ‘Felicidades, conseguiste lo que querías: maté a tus dos hijos’”.

El caso de Itumbiara, donde Machado disparó a sus hijos, uno de los cuales falleció antes de recibir atención médica y el otro horas después en el hospital, la transportó de vuelta a su propio trauma. Souza se enteró de la tragedia a través de las redes sociales y se sintió abrumada por el dolor, reviviendo el día en que su vida se hizo añicos.

Lo que más la impactó, sin embargo, fueron los comentarios en línea que culpaban a Sarah Araújo, la esposa de Machado, por la muerte de sus hijos. “Eran muy crueles con esa madre. Con todo lo sucedido, la sociedad seguía insistiendo en culpar a alguien que había perdido a toda su familia”, denunció Souza. Los comentarios, que citaban una supuesta infidelidad como justificación para el crimen, la indignaron profundamente.

“Es una inmensa falta de humanidad y compasión. Es una prueba viviente de la sociedad patriarcal en la que vivimos, como si la infidelidad legitimara a un hombre que quita la vida a sus propios hijos, algo inconcebible”, exclamó la jefa de policía. La presencia de comentarios machistas, incluso de otras mujeres, en un país que registra un número récord de feminicidios –1.518 en 2025, en comparación con 1.458 en 2024, con un promedio de cuatro mujeres asesinadas diariamente por cuestiones de género–, la llenó de tristeza e indignación.

Souza describe el crimen de Machado como típico de un hombre narcisista que nunca amó a sus hijos y que buscaba imponer su voluntad a cualquier precio. En su opinión, el asesinato de los niños fue un intento de infligir el máximo sufrimiento a su esposa y de destruirla moralmente en la ciudad donde ambos vivían. “Quiere que esta mujer sufra en vida. Quiere que se sienta culpable por lo sucedido. Ese es el concepto de violencia vicaria”, explicó.

La detective Souza, quien en el momento del doble homicidio de sus hijos trabajaba en la Comisaría Especializada de la Mujer (Deam) de Cametá, Pará, ahora se dedica a la Unidad de Recuperación de Dispositivos Móviles en Belén. Comparte su historia con la esperanza de ayudar a otras mujeres que se encuentran en relaciones abusivas.

Su propia experiencia comenzó a manifestarse cuando se mudó de Belo Horizonte a Belén para su entrenamiento policial. “Durante 20 años tuvo control total sobre mi vida. Y lo hacía de una manera muy sutil, de modo que yo percibía todo ese control que tenía sobre mí como cuidado y no como control”, recordó. “Pero, al mudarme, todo lo que estaba velado empieza a ser explícito. Él empieza a ser más celoso, más controlador”.

Su exesposo constantemente quería saber dónde estaba, con quién se encontraba, y exigía videollamadas y acceso a sus contactos. Tras decidir terminar la relación, él cometió el crimen que destruyó a su familia. La fatídica llamada del 10 de julio de 2023, a las cuatro de la tarde, la llevó a encontrar los cuerpos de Marcelo y Letícia en su hogar, junto con el cuerpo de su exesposo.

“Él dijo: ‘Maté a tus dos hijos. Felicidades, conseguiste lo que querías’. Es decir, porque me negué a ese matrimonio, porque ya no quería seguir en una relación abusiva, me atribuye la responsabilidad de haberles quitado la vida a mis propios hijos”, afirmó Souza. “Y lo mismo le pasó a Sarah [en Itumbiara], porque es un patrón. Siempre tienden a culpar a la víctima por el acto de crueldad que cometen”.

Paradójicamente, la frase utilizada por su exesposo, con la intención de destruirla, fue lo que le dio fuerzas para seguir adelante. “Dijo que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad. Usé esa misma frase para mantenerme en pie, porque no podía darle la victoria que él quería. No podía permitir que un hombre entrara en mi vida y dictara mi destino”.

Ahora, Souza planea estudiar la violencia vicaria en una maestría, con el objetivo de comprender mejor los patrones de comportamiento de los abusadores y desarrollar estrategias de prevención. “Ellos [los abusadores] tienen un patrón. Es decir, si el comportamiento tiene un patrón, significa que podemos identificarlo y prevenirlo. Así que ese es mi objetivo: brindar información para que las personas comprendan que están en una relación abusiva, puedan identificar a estos narcisistas, locos, psicópatas, y puedan tener la fuerza y las estrategias para salir de esta relación de forma segura”.

Para las mujeres que se encuentran en situaciones de abuso o que no están seguras de si lo están, Souza ofrece dos consejos fundamentales: “Lo primero es profundizar en el autoconocimiento. Porque muchas personas están atrapadas en relaciones abusivas, debido a una dependencia emocional tan grande que no pueden liberarse. Ni siquiera pueden verse dentro de una relación abusiva”. Y, en ese proceso de autodescubrimiento y amor propio, “también necesita entender que requiere estrategias financieras, porque a menudo muchas personas saben que están en una relación abusiva, pero son financieramente dependientes y no pueden liberarse”. La independencia financiera, según Souza, es clave para que las mujeres puedan salir de relaciones abusivas de forma segura y recuperar el control de sus vidas.

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