El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció este martes que Israel establecerá una zona de seguridad en el sur del Líbano, extendiéndose hasta el río Litani, lo que representa aproximadamente el 8% del territorio libanés. La medida, según Katz, busca contrarrestar la influencia iraní y eliminar la amenaza que representa el grupo Hizbulá.
Katz detalló que, una vez finalizada la operación militar, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tomarán el control de seguridad de toda el área hasta el río Litani, estableciendo una línea defensiva contra misiles antitanque. Esta zona de seguridad, según el ministro, será crucial para garantizar la seguridad de los habitantes del norte de Israel.
El plan israelí incluye la prevención del retorno de los cientos de miles de desplazados del sur del Líbano a sus hogares hasta que no se garantice la seguridad en el norte de Israel. Además, Katz anunció que "todas las viviendas en las aldeas cercanas a la frontera" serán demolidas, siguiendo el modelo implementado en las ciudades gazatíes de Rafah y Beit Hanún.
En referencia a estas últimas, Katz afirmó que el ‘modus operandi’ en el sur del Líbano será el mismo que el aplicado en Rafah, en el extremo sur de la Franja de Gaza, y en Beit Hanún, en el extremo norte, ambas arrasadas por Israel durante las ofensivas de los últimos dos años y actualmente bajo control militar israelí.
"Estamos decididos a separar al Líbano de la influencia iraní, a erradicar la amenaza que representa Hizbulá y a cambiar definitivamente la situación en el Líbano con una presencia de seguridad", declaró Katz, añadiendo que la estrategia se replicará también "en Siria y Gaza".
La declaración del ministro israelí se produce en un contexto de crecientes tensiones fronterizas entre Israel y Líbano, con intercambios de fuego regulares entre las FDI y combatientes de Hizbulá. Israel acusa a Hizbulá de llevar a cabo ataques contra su territorio y de recibir apoyo de Irán, mientras que Hizbulá justifica sus acciones como respuesta a la ocupación israelí y al apoyo de Israel a Estados Unidos en la región.
La posible creación de una zona de seguridad israelí en el sur del Líbano ha generado preocupación a nivel internacional, con temores de una escalada del conflicto y de una violación de la soberanía libanesa. El gobierno libanés aún no ha emitido una declaración oficial sobre el anuncio de Katz, pero fuentes cercanas al gobierno han expresado su rechazo a cualquier intento de Israel de ocupar territorio libanés.
La situación en la región es altamente volátil y cualquier error de cálculo podría desencadenar una guerra a gran escala. La comunidad internacional ha instado a todas las partes a ejercer moderación y a buscar una solución pacífica a la crisis. Sin embargo, las perspectivas de una solución diplomática son escasas, dado el profundo antagonismo entre Israel y Hizbulá y la falta de confianza entre ambas partes.
El plan israelí de controlar una franja de territorio libanés hasta el río Litani plantea serias interrogantes sobre el futuro de la estabilidad en la región. La demolición de viviendas y la prevención del retorno de los desplazados podrían generar un resentimiento aún mayor entre la población libanesa y exacerbar las tensiones sectarias. Además, la presencia militar israelí en el sur del Líbano podría provocar enfrentamientos con Hizbulá y con otros grupos armados, prolongando el conflicto y aumentando el sufrimiento de la población civil.
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