El gobierno de Dinamarca investiga presuntas operaciones de influencia encubiertas orquestadas por individuos vinculados a la administración del expresidente Donald Trump en Groenlandia. Un reportaje inicial de la cadena de radiotelevisión nacional danesa, DR, en agosto de 2025, reveló la existencia de tres ciudadanos estadounidenses que, según la información, buscaban construir una red de apoyo pro-estadounidense en la isla ártica, con el objetivo final de facilitar la adquisición del control de Groenlandia por parte de Washington.
Groenlandia, si bien posee autogobierno y parlamento propio, sigue siendo un territorio dependiente de Dinamarca, lo que añade una capa de complejidad a la situación. Desde su primer mandato, Trump había manifestado su interés en que Estados Unidos tomara el control de la isla, argumentando su riqueza en recursos naturales y su importancia estratégica como ruta más corta a Europa. Estas exigencias se intensificaron tras su segundo mandato no consecutivo, iniciado en enero de 2025.
El expresidente Trump justificó su interés en Groenlandia por motivos de seguridad nacional e internacional, llegando a insinuar, a principios de 2025, la posibilidad de utilizar la coerción económica o incluso militar para lograr su objetivo. Sin embargo, se retractó de esta última opción en enero de 2026.
La situación ha generado tensiones significativas entre Washington y Copenhague, extendiéndose también a la OTAN, de la cual ambos países son miembros. Estados Unidos ya cuenta con una importante presencia militar en Groenlandia a través de la Base Espacial Pituffik, anteriormente conocida como Base Aérea de Thule.
Aunque el reportaje de DR no reveló las identidades de los tres presuntos involucrados, una reciente investigación del New York Times ha logrado identificarlos. Dos de ellos, al ser contactados por el periódico, reconocieron que el reportaje danés probablemente se refería a ellos, aunque negaron estar involucrados en actividades ilícitas. Una fuente familiarizada con la situación confirmó que los servicios de inteligencia daneses habían estado vigilando de cerca a estas dos personas.
Los individuos identificados son Drew Horn, un ex boina verde que busca construir un gran centro de datos en un fiordo remoto de Groenlandia; Thomas Dans, uno de los asesores del expresidente Trump sobre el Ártico, quien organizó un viaje a Groenlandia para Donald Trump Jr. en 2025 y creó una organización sin fines de lucro para mejorar las relaciones con el territorio; y Chris Cox, fundador de la organización Bikers for Trump y miembro del Consejo Asesor de Seguridad Nacional de la administración Trump.
Cox, en una entrevista con el programa 60 Minutes de CBS News en abril de 2025, afirmó que viajaba a Groenlandia simplemente para hacer algunos amigos , pero declinó hacer comentarios cuando fue contactado por el Times.
Horn y Dans admitieron que el reportaje de DR probablemente se refería a ellos, pero negaron cualquier participación en algún plan nefasto . Los tres individuos han promovido abiertamente los intereses de la administración Trump en relación con Groenlandia a través de declaraciones públicas, publicaciones en redes sociales y entrevistas con medios de comunicación.
Ante las consultas del New York Times, la Casa Blanca declinó comentar sobre los vínculos entre el gobierno estadounidense y los tres presuntos implicados, limitándose a afirmar que está trabajando con Groenlandia y la OTAN para alcanzar un acuerdo que, según Washington, será asombroso para Estados Unidos .
DR defendió la objetividad y precisión de su reportaje, negando cualquier acusación de parcialidad. El ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, declaró al New York Times: No podemos ignorar sin más las conclusiones de que agentes extranjeros llevan a cabo actividades de influencia en el reino .
La investigación del New York Times y las revelaciones de DR han intensificado el escrutinio sobre las actividades de la administración Trump en el Ártico y han puesto de manifiesto las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Dinamarca en relación con el futuro de Groenlandia. La situación plantea interrogantes sobre la legitimidad de las operaciones de influencia encubiertas y el respeto a la soberanía de los territorios autónomos. El gobierno danés ha prometido investigar a fondo las acusaciones y tomar las medidas necesarias para proteger los intereses de Groenlandia y garantizar la transparencia en las relaciones internacionales.










