En las faldas del volcán Poás, un destino tradicional para el paseo familiar, el mercado de la fresa está experimentando una transformación. Entre los puestos de venta más arraigados, han surgido locales de apariencia moderna y cuidada, ofreciendo una nueva forma de redescubrir los productos de la zona. Esta innovación responde a la visión de Mario Amador Vargas, quien en abril celebrará el primer aniversario de sus tiendas Fresi.
Amador, consciente de que la diferenciación es clave en un mercado tan competitivo, decidió lanzar Fresi como una evolución del negocio familiar Fresas de Volcán , que opera desde 1998 y es un referente en la zona. La decisión de separarse de la marca original, actualmente gestionada por su hermano, se basó en la búsqueda de una identidad propia y la libertad para implementar nuevas ideas.
Para la creación de Fresi, Amador buscó asesoría de expertos en branding y diseño, con el objetivo de desarrollar una marca moderna que se distinguiera en un entorno saturado de locales similares. La idea siempre ha sido diferenciarse, que la gente vea que es un local distinto. Esto se tradujo en un diseño del local más vistoso y llamativo, con una presentación más fresca , explicó.
Actualmente, Fresi cuenta con dos locales: uno en Poasito y otro en el cruce de Varablanca. La estrategia de la marca se centra en ofrecer una experiencia de cliente superior, sin descuidar la calidad y variedad de sus productos. Sus productos estrella son los vasos de fresa con toppings o crema, pero la oferta se complementa con quesos, vinos, snacks, café y souvenirs.
Un aspecto fundamental de Fresi es su compromiso con los productores locales. La marca se abastece de vecinos de la zona, priorizando la fresa, el queso y los dulces típicos. Incursionamos también en el concepto de cafetería; ofrecemos un cafecito con una repostería, sin adentrarnos en comidas más elaboradas. Además, en el local de Poasito, contamos con una zona verde con mesitas, que permite a los clientes disfrutar de los productos en un entorno de picnic , comentó Amador.
El local de Varablanca fue construido de cero el año pasado, mientras que el de Poasito tiene previsto una renovación de su terraza y remodelación interna a finales de este año. Este crecimiento ha generado oportunidades de empleo, aumentando el número de colaboradores por tienda de tres a seis.
A pesar de su éxito, Fresi no ofrece compras por Internet ni envíos a domicilio. Amador considera que el principal atractivo de la marca es la experiencia de visitar los alrededores del volcán. Lo valioso es la zona, visitar las faldas del volcán, pasar un sábado o un domingo aquí, en familia, disfrutar el frío, un cafecito y, por supuesto, unas fresas , explicó.
Sin embargo, el negocio no está exento de desafíos. La actividad volcánica del Poás, con sus cierres intermitentes en los últimos meses, ha tenido un impacto considerable en Fresi y en otros negocios de la zona. Amador estima que el último cierre del volcán provocó una caída del 40% en las ventas de su local.
Cuando cierran el volcán, sí es un golpe bastante fuerte para todo el mundo. Además, la bulla mediática y el miedo que algunos le meten a la gente a veces afectan más que la realidad de la situación , aseguró.
A pesar de estos contratiempos, Amador se muestra optimista y reitera que el valor fundamental sigue siendo la experiencia de visitar el entorno, especialmente en épocas como Semana Santa, cuando el Poás se convierte en un destino popular para paseos de un día.
Es una oportunidad para hacer turismo local, apoyar a los productores y disfrutar de un paseo que combina el aire fresco de la montaña con productos de alta calidad en un ambiente renovado , concluyó. Fresi representa una apuesta por la innovación y la diferenciación en un mercado tradicional, buscando revitalizar la experiencia del visitante y apoyar la economía local en las faldas del volcán Poás. La marca se posiciona como un ejemplo de cómo la modernización y el respeto por la tradición pueden coexistir para ofrecer un producto atractivo y de calidad a los consumidores. La estrategia de Amador Vargas, basada en la experiencia del cliente y el apoyo a los productores locales, parece estar dando sus frutos, a pesar de los desafíos que plantea la actividad volcánica y la competencia en la zona. El futuro de Fresi se vislumbra prometedor, siempre y cuando se mantenga fiel a su filosofía de innovación, calidad y compromiso con el entorno.











