El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha elogiado a España por su compromiso de alcanzar el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) en gasto militar para 2025, un aumento significativo desde el 1,3% o 1,4% registrado en años anteriores. Este reconocimiento se produce en un contexto de crecientes presiones sobre los aliados de la OTAN para aumentar su inversión en defensa, especialmente a raíz de la guerra en Ucrania y las críticas persistentes del expresidente estadounidense Donald Trump.
Rutte destacó el esfuerzo de España durante una rueda de prensa en la que presentó el informe anual de la Alianza para 2025, recordando una conversación con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la que este se comprometió a alcanzar el objetivo del 2%. "A principios del año pasado, el gasto en defensa español rondaba el 1,3 ó 1,4% y en abril recibí una llamada de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, diciendo: 'Vamos a llegar al 2%'. Y lo hizo", afirmó Rutte. "Esto representa miles de millones adicionales invertidos estructuralmente en defensa para una economía más grande", añadió.
Sin embargo, el secretario general de la OTAN también reconoció que existe un desacuerdo sobre si el 2% es suficiente. La OTAN considera que para alcanzar los objetivos de capacidad establecidos, España debería aspirar a un gasto del 3,5% del PIB. Esta discrepancia quedó patente en la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya el pasado mes de junio, donde se acordó un incremento del gasto militar hasta el 5% del PIB para 2035.
España, por su parte, defiende que su inversión del 2,1% será adecuada para cumplir con sus obligaciones con la Alianza Transatlántica. Rutte admitió que "el futuro dirá" quién tiene razón en esta disputa, pero señaló que este debate no es nuevo y ya se planteó en la cumbre de La Haya. "Creo que yo la tengo. Ya veremos", comentó.
El elogio de Rutte a España contrasta con su postura anterior, caracterizada por un mayor servilismo hacia las demandas de Trump. El expresidente estadounidense ha sido un crítico vocal de la OTAN, acusando a varios aliados de no contribuir lo suficiente a la defensa común. En particular, Trump ha presionado a los países europeos para que aumenten su gasto militar hasta el 2% del PIB, una meta que pocos habían logrado cumplir antes de la guerra en Ucrania.
La presión combinada de Trump y la guerra en Ucrania ha llevado a los líderes de la OTAN a acordar un aumento radical del gasto militar en la cumbre de La Haya. El objetivo del 5% del PIB para 2035 se divide en un 3,5% destinado a gasto militar estricto (compras de armas, salarios, misiones, investigación) y un 1,5% para seguridad en un sentido más amplio.
España se ha convertido en un ejemplo de cumplimiento de la meta del 2% del PIB en gasto militar en 2025, siendo el quinto país que más ha dedicado a capacidades, con un 44,2%, superando el objetivo del 20%. Otros países como Bélgica y Canadá también han logrado alcanzar el 2% "fácilmente", según Rutte.
A pesar de los avances en materia de gasto militar, la OTAN sigue enfrentando desafíos importantes. Trump ha continuado criticando a la Alianza, acusándola de no ayudar en la defensa del estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el suministro de petróleo. Además, la OTAN debe lidiar con la creciente amenaza de Rusia y otros actores hostiles, así como con la necesidad de adaptarse a los nuevos desafíos de seguridad, como el terrorismo y la ciberdelincuencia.
La situación actual pone de manifiesto la importancia de la inversión en defensa para garantizar la seguridad y la estabilidad de la OTAN y sus aliados. El compromiso de España de aumentar su gasto militar es un paso importante en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer para alcanzar los objetivos de capacidad establecidos por la Alianza. El debate sobre si el 2,1% será suficiente para España o si será necesario alcanzar el 3,5% o incluso el 5% del PIB seguirá siendo un tema central en las discusiones futuras de la OTAN.
En un contexto más amplio, la comparecencia de Rutte tuvo lugar desde Argel, aunque no se abordó la crisis diplomática entre España y Argelia que se inició en 2022 tras el apoyo español al plan marroquí sobre el Sahara Occidental. Esta omisión sugiere que la OTAN prefiere no involucrarse en disputas bilaterales que puedan desestabilizar la región.












