El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reafirmó la disposición de La Habana a entablar un diálogo con Estados Unidos basado en el respeto mutuo y sin condicionamientos, al tiempo que defendió con firmeza la soberanía e independencia de la isla. En una entrevista concedida a Pablo Iglesias, director de Canal Red, Díaz-Canel detalló las recientes conversaciones entre funcionarios cubanos y del Departamento de Estado, facilitadas por intermediarios internacionales, con el objetivo de abordar las diferencias bilaterales. Sin embargo, subrayó que cualquier intento de imponer condiciones a este diálogo es inaceptable.
Nosotros estamos dispuestos a construir una relación civilizada entre vecinos, independientemente de las diferencias ideológicas que tenemos , afirmó el mandatario, enmarcando la iniciativa en la tradición histórica de la Revolución Cubana, que siempre ha estado abierta al diálogo sobre posiciones de respeto, de igualdad, sin presiones y sin condicionamiento . Díaz-Canel insistió en que la soberanía, la independencia y el sistema político cubano no están en discusión.
El presidente cubano confirmó que estas conversaciones se desarrollan bajo la orientación del General de Ejército Raúl Castro Ruz, con quien consulta frecuentemente. Reconoció que el proceso es largo y sensible, requiriendo la construcción de canales de diálogo y agendas comunes de intereses. Paralelamente, reiteró la preparación de Cuba para defender su soberanía ante cualquier escenario.
Durante la entrevista, Díaz-Canel abordó la compleja situación económica que atraviesa Cuba, describiéndola como una situación compleja que ha sido constante a lo largo de la Revolución. Señaló que varias generaciones de cubanos han nacido y crecido bajo el embargo estadounidense, y que los efectos de este bloqueo se han intensificado en diferentes momentos históricos.
El mandatario identificó el año 2019 como un punto de inflexión, con la administración Trump recrudeciendo el bloqueo y aplicando el Título III de la ley Helms-Burton, que internacionaliza las sanciones y presiones a terceros países que mantienen relaciones comerciales o financieras con Cuba. Además, la inclusión de Cuba en la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo complicó aún más las operaciones financieras y el acceso a créditos internacionales.
Díaz-Canel explicó que este recrudecimiento del bloqueo se tradujo en una persecución financiera y energética, con la interrupción de fuentes de financiamiento, el bloqueo del turismo y la dificultad para adquirir combustibles y piezas de repuesto. Esto provocó desabastecimientos de alimentos, medicamentos y problemas con el transporte, paralizando una parte de la economía cubana.
El presidente cubano enfatizó que el bloqueo no solo afecta al gobierno, sino a todo el pueblo cubano, a pesar de los intentos de la propaganda estadounidense de dividir a la población. Destacó la capacidad de resistencia y creatividad del pueblo cubano para sobreponerse a las dificultades, citando ejemplos como la producción de vacunas propias para combatir la Covid-19, el desarrollo de ventiladores pulmonares y la adaptación de sistemas de generación de energía renovable.
Díaz-Canel describió la situación actual como una acumulación de desafíos, agravada por la pandemia, la orden ejecutiva de la administración Trump y la posición actual de Estados Unidos. Señaló que la falta de divisas ha dificultado la importación de combustibles y la adquisición de piezas de repuesto para mantener el sistema electroenergético, lo que ha provocado apagones y afectaciones en la vida cotidiana de los cubanos.
El mandatario reconoció que la situación ha afectado la educación, la salud y el acceso a servicios básicos como el agua y el transporte. Sin embargo, insistió en que Cuba ha logrado mantener indicadores sociales comparables a los de países desarrollados, a pesar de las dificultades.
Díaz-Canel destacó la importancia de la producción de alimentos y el desarrollo de fuentes de energía renovable como pilares de la estrategia cubana para alcanzar la soberanía económica y reducir la dependencia de factores externos. Anunció inversiones en parques fotovoltaicos, energía eólica y biodigestores, así como en la recuperación de la producción de petróleo nacional.
El presidente cubano también resaltó la solidaridad y la creatividad del pueblo cubano, citando ejemplos de iniciativas comunitarias para hacer frente a la escasez de energía y alimentos. Destacó la participación del sector no estatal en la búsqueda de soluciones y la donación de equipos de energía renovable a instituciones sociales.
Finalmente, Díaz-Canel reiteró el compromiso de Cuba con la resistencia creativa y la búsqueda de un camino sostenible hacia el desarrollo, a pesar de las adversidades impuestas por el bloqueo estadounidense. Subrayó que el diálogo con Estados Unidos es posible, pero solo sobre la base del respeto mutuo y la defensa de la soberanía cubana.











