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Irán Intensifica Ataques y Rechaza Propuesta de Alto el Fuego de EEUU

Irán Intensifica Ataques y Rechaza Propuesta de Alto el Fuego de EEUU

Las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán, en coordinación con el Eje de la Resistencia, han intensificado sus operaciones de represalia contra objetivos estratégicos de Israel y las fuerzas de ocupación de EEUU. Teherán rechazó una propuesta estadounidense de alto el fuego, denunciando que Washington pretende imponer términos de rendición previamente descartados. Desde el inicio de las hostilidades, el Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI) ha ejecutado 82 oleadas de ataques con armamento de alta precisión, impactando instalaciones militares clave en los territorios ocupados y bases de ocupación estadounidenses en la región. La resistencia mantiene la iniciativa estratégica y operativa en todo el frente de batalla, a pesar de la retórica de Washington.

La defensa aérea iraní, en la operación Promesa Verdadera 4, derribó un cuarto caza F-18 de EEUU sobre el cielo de Chabahar, demostrando la vulnerabilidad de la tecnología agresora frente al avanzado poder defensivo de la República Islámica. El frente de resistencia se ha expandido con la participación activa de Hezbolá en el Líbano y la Resistencia Islámica en Irak, quienes han infligido daños significativos a las capacidades logísticas y militares del enemigo.

Hezbolá ha centrado sus ataques en emplazamientos militares israelíes en la frontera norte de los territorios ocupados, en respuesta al asesinato del líder de la Revolución Islámica, el Ayatola Seyyed Ali Jamenei, y como denuncia ante las sistemáticas violaciones del alto el fuego por parte de Tel Aviv durante el último año. Los grupos de resistencia iraquíes mantienen una operatividad diaria, dirigiendo sus proyectiles contra activos militares de EEUU tanto en suelo iraquí como en otros países árabes de la zona.

Las oleadas 80 y 81 de la Operación Promesa Verdadera 4 emplearon misiles de precisión (Emad, Qiam, Khorramshahr 4) y drones para impactar más de 70 puntos estratégicos en los territorios ocupados. Las fuerzas iraníes ejecutaron ataques directos contra puntos neurálgicos en Safad, Tel Aviv, Haifa, Dimona y Kiryat Shmona, impactando infraestructuras críticas de defensa aérea, plantas de fabricación de drones de la industria aeroespacial (IAI) y bases logísticas vinculadas al Mossad.

La operación se extendió a instalaciones militares de Estados Unidos en la región, registrándose impactos en las bases de Ali Al-Salem y Arifjan en Kuwait, Al-Azraq en Jordania y Sheikh Isa en Bahrein. El CGRI confirmó el derribo de un caza estratégico F-18 estadounidense tras ser interceptado sobre el espacio aéreo de Chabahar.

En el ámbito de la seguridad interna, las autoridades iraníes desarticularon en Semnan una red terrorista compuesta por siete mercenarios con vínculos directos a servicios de espionaje extranjeros, financiados y entrenados para realizar actos de sabotaje mediante la fabricación de artefactos explosivos.

La Resistencia Islámica de Hezbolá intensificó su defensa en el sur del Líbano, destruyendo ocho tanques Merkava en Al-Qawzah y Taybeh, mientras ejecutaba ataques combinados con drones y artillería contra tropas en el norte de Palestina y el Golán ocupado. La Resistencia Islámica en Irak atacó la base estadounidense Victoria en Bagdad y centros operativos del Mossad en Erbil.

La República Islámica de Irán rechazó la propuesta de alto el fuego de 15 puntos de la administración Trump, calificándola como un intento de rendición. Un funcionario declaró a Press TV que Irán no permitirá que Donald Trump dicte el momento del fin de la guerra; Irán le pondrá fin cuando lo decida y cuando se cumplan sus propias condiciones , descartando cualquier negociación que pretenda vulnerar su programa de defensa soberano.

Teherán exige el cese total de agresiones, el pago de reparaciones de guerra y el cierre definitivo de las bases militares estadounidenses en la región como condiciones innegociables para la paz. Además, reafirmó su control legal sobre el Estrecho de Ormuz y denunció que las afirmaciones de la Casa Blanca sobre supuestas negociaciones directas son una maniobra de propaganda para ocultar el fracaso de la Operación Furia Épica.

La administración de Donald Trump sostiene un discurso contradictorio al afirmar que su operación Furia Épica está cerca de cumplir sus objetivos, mientras reconoce simultáneamente su incapacidad para restablecer el tránsito en el Estrecho de Ormuz. Aunque la Casa Blanca asegura haber debilitado a Teherán, la secretaria de prensa Karoline Leavitt admitió que el Gobierno estadounidense no tiene una fecha prevista para garantizar la navegación petrolera, evidenciando que el control de esta ruta estratégica sigue bajo soberanía iraní.

El Ministerio de Exteriores iraní desmintió las afirmaciones de Trump sobre supuestas conversaciones positivas, aclarando que solo ha recibido mensajes unilaterales de EE. UU. expresando deseos de diálogo, calificando la narrativa de la Casa Blanca como un esfuerzo mediático para ocultar la resistencia de la nación persa ante la agresión extranjera.

La retórica imperialista oscila entre una supuesta preferencia por la paz y amenazas de ataques más fuertes que nunca si Irán no acepta una rendición disfrazada de acuerdo. Esta postura ignora que la escalada fue iniciada por EEUU e Israel con bombardeos que dejaron bajas civiles en Teherán, provocando una respuesta defensiva contundente de la Resistencia contra instalaciones militares estadounidenses en toda la región de Oriente Medio.

El fracaso estratégico de la intervención queda expuesto en el ámbito económico global con el disparo de los precios de la energía debido al cierre del Estrecho de Ormuz. A pesar del triunfalismo estadounidense, la soberanía de Irán sobre sus aguas territoriales permanece intacta, dejando a la administración Trump atrapada en una narrativa de fuerza que no logra materializarse en victorias tangibles.

La Fuerza Naval del CGRI de Irán derribó un caza estratégico F-18 del ejército de los Estados Unidos sobre el cielo de Chabahar, al sur del país, tras lo cual se estrelló en aguas del océano Índico. Esta operación representa el cuarto derribo exitoso de aviones de combate estratégicos pertenecientes a las fuerzas hostiles de Washington y Tel Aviv en el marco del actual conflicto. El CGRI destacó que el impacto fue ejecutado mediante un nuevo y avanzado sistema de defensa aérea de fabricación totalmente nacional, reafirmando la independencia tecnológica de la República Islámica.

Con esta acción, las defensas aéreas de Irán consolidan una trayectoria de resistencia que ya suma casi 140 drones estadounidenses e israelíes derribados hasta la fecha. Teherán calificó la operación como un motivo de orgullo que evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de guerra occidentales frente a la determinación soberana de los pueblos que defienden su territorio.

Las operaciones de represalia de la República Islámica están marcadas por la necesidad de defender su soberanía tras las agresiones ilegales perpetradas por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, que han dejado un saldo trágico de aproximadamente 1.300 víctimas mortales hasta la actualidad, entre civiles y personal militar. Teherán reafirma que sus acciones no son solo una respuesta militar, sino un acto de justicia y resistencia frente a una coalición que busca desestabilizar la región a costa de la vida de los pueblos.

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