La mañana de este jueves 26 de marzo se vive una jornada clave en Francia en el caso de Nicolás Zepeda, el chileno de 35 años acusado por la desaparición y presunto asesinato de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, cuyo cuerpo nunca ha sido encontrado. Zepeda conoció este día su veredicto tras un juicio que ha mantenido en vilo a la opinión pública internacional.
Al inicio del último día de juicio, el ingeniero tuvo la oportunidad de entregar sus últimas palabras antes de conocer la decisión del tribunal, en una audiencia marcada por la expectación mundial y el cierre de una nueva etapa judicial en uno de los casos criminales más impactantes ligados a un chileno en Europa.
La tensión en la sala fue palpable desde el inicio. La madre de Narumi Kurosaki sufrió un problema de salud, lo que obligó a suspender brevemente la audiencia. Acompañada por sus hijas y la abogada de la familia, la madre tuvo que ser asistida fuera de la sala.
Una vez que se reincorporó, el juez le concedió a Zepeda la oportunidad de dirigirse al tribunal por última vez. "¿Tiene algo que añadir en su defensa?", le preguntó el juez.
Con voz baja y visiblemente afectado, Zepeda comenzó su declaración afirmando: "Amé sinceramente a Narumi, con todo mi corazón... Con todos mis defectos". Reveló que durante diez años, la estudiante japonesa ha estado presente en sus pensamientos, describiendo una constante sensación de su presencia. "Ella está conmigo. Vivo en un infierno sin saber qué pasó...", continuó, expresando su angustia por la incertidumbre que rodea la desaparición de Kurosaki.
El acusado guardó silencio por un instante, abrumado por la emoción. Luego, con un tono de arrepentimiento, dijo: "Vivo una pesadilla, me arrepiento de haberla dejado, de no haberme quedado con ella", refiriéndose a su visita a Besan on a finales de 2016, momento en que Narumi desapareció.
En un momento de gran emotividad, Zepeda añadió sollozando: "Nunca podré agradecer lo suficiente a quienes me apoyaron, por creer en mí, por comprender que era inocente. ¡Yo no maté a Narumi, no pude haber sido yo!".
La reacción de la madre de Narumi fue inmediata y desgarradora. Con un pañuelo cubriendo su rostro, luchaba por respirar y evitar un desmayo, según informó el periódico francés L'est Républicain. La angustia de la familia Kurosaki era evidente, reflejando el dolor persistente por la pérdida de su hija y la incertidumbre sobre su destino.
Zepeda, consciente del impacto de sus palabras y del sufrimiento de la familia, continuó su declaración: "Sé que a veces no encuentro las palabras para decirlo, que me cuesta expresarme... Quiero confiar en ustedes", dirigiéndose directamente al jurado. Buscaba transmitir su sinceridad y su esperanza de que lo consideraran inocente.
Finalmente, con un tono desesperado, repitió: "Yo no la maté", antes de volver a sentarse, esperando el veredicto que definiría su futuro.
El caso de Narumi Kurosaki ha captado la atención internacional debido a la falta de pruebas concluyentes y a las contradicciones en las investigaciones. Zepeda ha mantenido su inocencia desde el principio, pero las circunstancias de la desaparición de Kurosaki y su relación con el chileno lo han convertido en el principal sospechoso.
La desaparición de Narumi Kurosaki se produjo el 12 de diciembre de 2016, después de pasar la noche en el apartamento de Nicolás Zepeda en Besan on. Zepeda declaró a la policía que la había dejado en la estación de tren para que regresara a su residencia estudiantil, pero no se encontraron imágenes de ella en las cámaras de seguridad de la estación. El cuerpo de Kurosaki nunca ha sido encontrado, lo que complica aún más la investigación.
El juicio ha estado marcado por la presentación de pruebas circunstanciales y testimonios contradictorios. La fiscalía argumentó que Zepeda tenía motivos para matar a Kurosaki, ya que la relación entre ambos era conflictiva y que él estaba obsesionado con ella. La defensa, por su parte, insistió en la inocencia de Zepeda y señaló la falta de pruebas directas que lo vinculen con la desaparición de la estudiante japonesa.
El veredicto, esperado con gran expectación, determinará si Nicolás Zepeda es culpable o inocente del presunto asesinato de Narumi Kurosaki. Independientemente del resultado, el caso dejará una profunda cicatriz en las familias involucradas y recordará la fragilidad de la vida y la importancia de la justicia.











