ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • jueves, 26 de marzo de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

GUANTÁNAMO: De símbolo del terrorismo a pieza clave en la crisis cubana

GUANTÁNAMO: De símbolo del terrorismo a pieza clave en la crisis cubana
AudioNoticia DisponibleVer en Video (Formato TikTok)

La base naval de Guantánamo, ubicada en territorio cubano bajo control estadounidense, adquiere un nuevo significado estratégico en medio de la delicada situación que atraviesa Cuba y su crisis humanitaria. Inicialmente conocida como el símbolo de la política antiterrorista tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, ahora se perfila como un activo estratégico en un tablero geopolítico complejo, con potencial para influir en la estabilidad regional e incluso en una posible injerencia estadounidense en el gobierno de la isla.

Guantánamo es una anomalía: una base militar separada por una verja del resto de Cuba, que funciona como un pequeño pueblo estadounidense con tiendas, restaurantes, clubes sociales, actividades recreativas y una comunidad de residentes con su propio colegio. Dentro de este espacio, también se encuentra una cárcel de máxima seguridad, establecida tras los atentados del 11 de septiembre, que aunque redujo el número de detenidos, nunca fue cerrada.

Establecida en 1903, la base ha sobrevivido a cambios de administración, crisis diplomáticas y debates legales, manteniendo su presencia como un enclave persistente en una relación bilateral marcada por la desconfianza y una historia compartida que condiciona el presente. Es uno de los enclaves más antiguos que Estados Unidos mantiene en el extranjero y el único que Cuba reclama formalmente para su devolución.

Theodore Piccone, investigador de la Brookings Institution y experto en asuntos internacionales, destaca que, a pesar de su carga simbólica, el gobierno cubano evitó convertir Guantánamo en un eje central de confrontación, incluso después del 11S. Esta aparente pasividad responde a una lógica pragmática, considerando la asimetría de poder y el peso de la historia, que hacen que la recuperación de la base sea un objetivo difícil, si no imposible.

Piccone señala que Guantánamo tiene una enorme carga simbólica, relacionada con décadas de conflicto, desde Bahía de Cochinos hasta los intentos de asesinato de Fidel Castro. En este contexto, la base se consolida como un hecho consumado, un espacio que Cuba reclama formalmente, pero cuya recuperación se percibe como un objetivo lejano.

En un escenario de creciente inestabilidad en el Caribe, la función de Guantánamo podría ampliarse. Podría servir como punto de contención migratoria, como lo hizo en crisis anteriores, y como enclave de seguridad regional, en un contexto de competencia geopolítica con la presencia de China y Rusia en América Latina. La base ofrece a Estados Unidos una posición estratégica en el Caribe que difícilmente abandonará.

Sin embargo, Guantánamo no puede entenderse sin el contexto más amplio de una Cuba que se enfrenta a amenazas de Estados Unidos. Piccone anticipa una presión sostenida sobre el régimen cubano, sin una ruptura inmediata, que se construye con el tiempo a través de factores económicos, políticos y sociales.

Recuerda un momento de optimismo durante la administración de Barack Obama, cuando participó en iniciativas de cooperación con economistas cubanos y visitó la isla en múltiples ocasiones. Hubo un momento de optimismo y de posibilidad , afirma, destacando la importancia de la normalización con Estados Unidos y las reformas económicas en Cuba, que brindaron cierta esperanza a la economía y al pueblo cubano.

Ese ciclo se cerró sin consolidarse y no se reactivó bajo la presidencia de Joe Biden, debido al contexto político interno en Estados Unidos, con el peso del voto cubanoamericano y la polarización política, que limitaron el margen de maniobra de la Casa Blanca.

Daniel DePetris, experto en política exterior del think tank Defense Priorities, señala que con la llegada de Donald Trump al poder, sería imprudente descartar cualquier opción, aunque considera poco probable un uso militar de la base contra el gobierno cubano. Califica la base como un nodo central en cualquier escenario militar estadounidense y un punto logístico fundamental para la Armada de EE.UU. .

Cuba no es Venezuela, pero tampoco es la Cuba que buscaba reformarse hace una década. Décadas de bloqueo, la crisis energética, la escasez de alimentos y medicinas, y el deterioro de los servicios básicos han llevado a la población al límite. Sin embargo, el escenario migratorio también ha cambiado.

Piccone advierte que Estados Unidos no quiere enfrentar una emergencia migratoria, por lo que podría ser más cauteloso. Anticipa una estrategia de equilibrio: suficiente presión para debilitar al régimen, pero sin provocar un colapso desordenado.

Al comparar a Cuba con otros países, Piccone señala que es un caso único, debido a su sistema político y su peso en la política doméstica estadounidense. Menciona a Haití como un caso extremo de colapso, aunque Cuba aún no ha llegado a ese punto, gracias al control que el régimen mantiene sobre la ley y el orden, incluido el narcotráfico. Este control actúa como una barrera frente al caos.

Nicaragua aparece como una referencia secundaria, pero Cuba sigue siendo prioritaria debido al peso de la comunidad cubana de Florida, que ha presionado durante décadas para endurecer la política hacia el régimen cubano y penalizar cualquier intento de acercamiento.

Piccone destaca que la situación de los migrantes cubanos ha cambiado, ya que ya no gozan de los privilegios que tenían en el pasado. Los cubanos más antiguos no se identifican con las nuevas olas de migrantes y están dispuestos a dejarlos a su suerte.

Piccone sugiere que declaraciones recientes del embajador Hammer y de Marco Rubio apuntan a una transición gestionada paso a paso, en la que parte del régimen podría mantenerse. Sin embargo, cuestiona la viabilidad de esta estrategia, ya que no cree que sea aceptable para el electorado cubanoamericano en Florida, que busca desmantelar toda la estructura del régimen. En este contexto, las posiciones podrían endurecerse aún más en función de lo que ocurra en otros escenarios como Irán o Venezuela.

En este equilibrio inestable, Guantánamo vuelve a emerger como algo más que un vestigio del pasado. Es un recordatorio de que la relación entre Cuba y Estados Unidos nunca ha sido únicamente bilateral, sino histórica, simbólica y profundamente estratégica.

¿Te gusta estar informado?

Recibe las noticias más importantes de Latinoamérica directamente en Telegram. Sin Spam, solo realidad.

Unirme Gratis