El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este jueves ante un tribunal de Nueva York en la segunda audiencia de la causa en su contra por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra. El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, rechazó la solicitud de sus abogados para desestimar el caso, manteniendo así la posibilidad de penas que oscilan entre los 30 años de prisión y cadena perpetua para ambos.
Maduro y Flores se encuentran detenidos en una prisión de Brooklyn desde el 3 de enero, tras ser destituido Maduro en una operación de fuerzas estadounidenses, proceso que continuó con la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. La primera comparecencia ante el juez Hellerstein tuvo lugar dos días después de su detención, y esta segunda audiencia se centró en la defensa de los acusados y la postura de la fiscalía.
La defensa de Maduro y Flores había presentado previamente una moción para desestimar los cargos, argumentando, entre otras cosas, la negativa de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a otorgarles una licencia para financiar su defensa con fondos del gobierno venezolano. Esta solicitud fue reiterada en una nueva moción presentada la semana pasada, donde también se cuestionaron los argumentos del gobierno estadounidense para justificar la destitución de Maduro.
Durante la audiencia, el juez Hellerstein, cuya voz se escuchó algo quebrada, aún no ha oficializado su decisión de manera formal. Sin embargo, su rechazo inicial a desestimar el caso representa un revés significativo para la defensa.
Maduro llegó a la sala del tribunal con una actitud aparentemente optimista, saludando a su equipo legal. No obstante, según informes de la agencia EFE, el exmandatario lucía un aspecto más envejecido y serio en comparación con su primera comparecencia, con el cabello canoso y una visible pérdida de peso. Su esposa, Cilia Flores, también presentaba un aspecto más demacrado, y sus abogados informaron que está a la espera de los resultados de un ecocardiograma debido a problemas de salud.
El fiscal adjunto Kyle Wirshba defendió la postura del gobierno estadounidense, argumentando que las sanciones impuestas a Maduro y Flores son una herramienta legítima para influir en la política exterior y la seguridad nacional. Wirshba acusó a los acusados de saquear la riqueza de Venezuela y advirtió que permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones.
Sin embargo, el juez Hellerstein cuestionó la validez de este argumento, señalando que, dado que Maduro y Flores se encuentran detenidos, no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional . Además, el juez recalcó que las cosas han cambiado en Venezuela , haciendo referencia al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el gobierno de Delcy Rodríguez.
Ahora (Estados Unidos) hace negocios con el país, enfatizó Hellerstein, en alusión a los recientes acuerdos para la reanudación de las relaciones bilaterales.
En este contexto, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que una delegación diplomática venezolana viajará a Washington esta semana para iniciar una nueva etapa de relaciones y diálogo con el gobierno estadounidense. Rodríguez destacó la necesidad de construir verdaderas relaciones bilaterales a largo plazo, sólidas, con bases políticas sólidas, económicas sólidas, con una agenda de cooperación clara .
El 5 de marzo pasado, los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos formalizaron el acuerdo para reanudar las relaciones diplomáticas, que habían sido interrumpidas en 2019 por decisión del gobierno de Maduro. El restablecimiento de estas relaciones representa un cambio significativo en la política exterior de ambos países y podría tener implicaciones importantes para el futuro de Venezuela.
La situación legal de Maduro y Flores sigue siendo incierta, pero el rechazo del juez Hellerstein a desestimar el caso indica que el proceso judicial continuará su curso. Mientras tanto, el gobierno de Delcy Rodríguez busca fortalecer las relaciones con Estados Unidos y avanzar en la reconstrucción económica y política de Venezuela. La próxima semana será crucial para determinar el futuro de las relaciones bilaterales y el destino del expresidente Maduro y su esposa.










