A diez años de la desaparición de la joven japonesa Narumi Kurosaki, la justicia francesa ha dictado una sentencia de cadena perpetua contra Nicolás Zepeda, ciudadano chileno y expareja de la víctima. El Tribunal de lo Penal del Ródano llegó a este veredicto en el tercer juicio contra Zepeda, declarándolo culpable del homicidio de Kurosaki.
La sentencia representa un punto culminante en un caso que ha capturado la atención de Francia y Japón durante una década. Las investigaciones se iniciaron tras la desaparición de Narumi Kurosaki en diciembre de 2016, poco después de haber llegado a Besanzón, Francia, para estudiar francés. Zepeda, quien la había acompañado en el viaje, se convirtió rápidamente en el principal sospechoso.
El tribunal determinó que Zepeda actuó con premeditación, basándose en una revelación crucial del propio acusado durante la audiencia. Zepeda admitió haber viajado a Besanzón específicamente para ver a Kurosaki, contradiciendo su testimonio anterior en el que afirmaba haber ido a Francia para estudiar en la universidad. Esta admisión fue interpretada por el tribunal como una prueba contundente de su intención de encontrarse con la víctima, lo que socavó su defensa y reforzó la acusación de planificación previa del crimen.
Este no es el primer fallo condenatorio contra Zepeda. En juicios anteriores, el Tribunal de lo Penal del Ródano ya lo había declarado culpable, pero las sentencias fueron revocadas por la Corte de Casación francesa debido a errores procesales. El tercer juicio, sin embargo, ha resultado en una condena definitiva, marcando un hito en la búsqueda de justicia para Narumi Kurosaki y su familia.
Además de la cadena perpetua, el tribunal ordenó a Zepeda el pago de indemnizaciones a los familiares de la víctima y a su expareja, Arthur del Piccolo. La madre de Narumi Kurosaki recibirá $53.318.500 (equivalentes a 50.000 euros), mientras que sus hermanas recibirán $31.991.100 (30.000 euros) cada una. El padre de la víctima será indemnizado con $21.327.400 (20.000 euros), y Arthur del Piccolo, el exnovio de Narumi, recibirá $5.331.850. El monto total de las indemnizaciones asciende a $111.968.850.
El caso de Narumi Kurosaki ha sido objeto de un intenso escrutinio mediático en ambos países. La desaparición de la joven y las posteriores investigaciones generaron una gran conmoción pública, y la familia de Kurosaki ha mantenido una constante presión para que se haga justicia. La sentencia contra Zepeda representa un alivio para la familia, aunque no devuelve a la víctima.
La investigación del caso fue compleja y se vio obstaculizada por la falta de un cuerpo. A pesar de ello, los fiscales lograron presentar pruebas circunstanciales sólidas que apuntaban a la culpabilidad de Zepeda, incluyendo testimonios, registros de llamadas y movimientos bancarios. La admisión del acusado de haber viajado a Besanzón para ver a Kurosaki fue un factor determinante en la decisión del tribunal.
La cadena perpetua en Francia implica una pena de prisión sin posibilidad de libertad condicional, aunque existen mecanismos de revisión de la sentencia en casos excepcionales. Zepeda, por lo tanto, pasará el resto de su vida en prisión, a menos que se produzcan circunstancias extraordinarias que justifiquen su liberación.
El caso también ha puesto de relieve la importancia de la cooperación judicial internacional en la investigación de delitos transfronterizos. Las autoridades francesas y japonesas trabajaron en estrecha colaboración para reunir pruebas y llevar a Zepeda ante la justicia.
Paralelamente a este caso, el Centro de Previsión y Análisis (CFA) ha advertido sobre la posibilidad de un cuarto incumplimiento consecutivo de la meta de Balance Estructural (BE) en Francia, e incluso un nivel mayor de desviación debido a riesgos en los ingresos y gastos fiscales. Esta situación económica, aunque no directamente relacionada con el caso Kurosaki, subraya la complejidad de la situación en Francia y la necesidad de abordar tanto los desafíos judiciales como los económicos.











