El rap, género musical nacido en las comunidades afroamericanas, sigue fiel a sus raíces de denuncia y solidaridad. En los últimos días, artistas como el rapero estadounidense Vic Mensa y el grupo irlandés Kneecap han demostrado este compromiso viajando a Cuba como parte del convoy humanitario Nuestra América y alzando su voz contra bloqueos y opresiones.
Mensa, a través de sus redes sociales, anunció su participación en el convoy, destacando el bloqueo estadounidense contra Cuba como un intento de estrangulamiento que se prolonga por más de seis décadas. El artista, quien ha firmado con Roc Nation, de Universal Music, se unió a una coalición de movimientos, sindicalistas, diputados y organizaciones humanitarias que han enviado a la isla más de 20 toneladas de medicamentos, alimentos, agua, paneles solares y otros suministros esenciales. La misión cuenta con el respaldo de la Flotilla Global Sumud, conocida por su labor en la Franja de Gaza, y ha recibido tres embarcaciones procedentes de México, siendo el Granma 2.0 el primero en llegar a territorio cubano.
La postura de Mensa no es nueva. Anteriormente, se había adherido al pronunciamiento Let Cuba Live! , una iniciativa surgida en respuesta al endurecimiento de las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump. Esta carta, firmada por figuras prominentes del arte y la cultura como Alice Walker, Susan Sarandon y Mark Ruffalo, exige el fin del bloqueo económico, la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y el cese de las sanciones.
Más allá de Cuba, Mensa ha sido un crítico vocal de la política imperialista en el Medio Oriente y ha expresado su solidaridad con el pueblo palestino. En un artículo de opinión publicado en la revista Time, el rapero destacó las similitudes entre la lucha palestina por la libertad y las experiencias de discriminación que él mismo ha enfrentado como hombre de color en Estados Unidos. También aprovechó su actuación en el programa Late Show con Steven Colbert para proyectar imágenes de ciudades como Ferguson y Palestina mientras interpretaba su canción "We Could Be Free".
Por su parte, Kneecap, el trío de hip hop irlandés que rapea en una mezcla de inglés e irlandés, también ha manifestado su apoyo a Cuba y a la lucha contra las injusticias. Durante una rueda de prensa en La Habana, Mo Chara, uno de los integrantes del grupo, declaró que la solidaridad con Cuba es una tradición irlandesa, recordando la propia historia de su país como colonia británica. Vemos que Cuba está siendo estrangulada , afirmó, subrayando la importancia de utilizar su plataforma para defender lo que consideran justo.
Kneecap, conocido por sus letras crudas y contestatarias que abogan por el republicanismo independentista y contra la dominación inglesa, ha enfrentado controversias en el pasado. Su canción "CEARTA" fue prohibida en la radio irlandesa RTÉ por supuestas referencias a drogas y malas palabras, lo que provocó una petición de sus fans para que se levantara la prohibición. También fueron criticados por un legislador del Partido Unionista Democrático por cantar "Brits Out" en un concierto.
Sin embargo, su activismo no se limita a Irlanda. En 2020, Kneecap apoyó públicamente una Palestina independiente, ondeando banderas palestinas en sus conciertos y prometiendo boicotear al Estado de Israel. Además, han colaborado con un gimnasio de voluntarios en el campo de refugiados de Aida en Palestina, recaudando fondos y promocionándolo en sus redes sociales. En 2022, el escritor irlandés Manchán Magan lanzó una versión de su canción "CEARTA" para recaudar dinero para este gimnasio. Recientemente, Mo Chara fue imputado bajo leyes antiterroristas británicas por exhibir una bandera de Hezbolá, un caso que finalmente fue archivado.
Tanto Mensa como Kneecap fueron recibidos con entusiasmo en la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Cuba, donde compartieron con activistas del convoy solidario. Durante su concierto, el público coreó consignas como Cuba sí, bloqueo no y alzó banderas de Palestina. Los artistas también intercambiaron ideas con figuras de la cultura cubana como Abel Prieto, Zuleica Romay y Nancy Morejón, así como con el dúo de hip hop Obsesión.
La presencia de estos artistas internacionales en Cuba, como parte del convoy Nuestra América , es un claro ejemplo de cómo el rap, a pesar de las presiones comerciales y la masificación, sigue siendo una herramienta poderosa para la denuncia social y la solidaridad internacional. Su compromiso, como ha señalado el filósofo Fernando Buen Abad, no es un gesto accesorio ni una concesión sentimental; es, en su sentido más profundo, una afirmación histórica del porvenir .












