El derrocado presidente venezolano, Nicolás Maduro, comparecerá este jueves ante un tribunal de Nueva York por segunda vez desde su captura el 3 de enero en una operación militar estadounidense en Caracas. Maduro, de 63 años, y su esposa, Cilia Flores, de 69, permanecen detenidos en una cárcel de Brooklyn desde hace casi tres meses, con una breve salida el 5 de enero para su primera audiencia, donde Maduro se declaró prisionero de guerra y no culpable de los cargos de narcotráfico que enfrenta en Estados Unidos.
Maduro gobernó Venezuela desde marzo de 2013. Tras su caída, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, marcando un cambio significativo en la relación con Estados Unidos. La administración Rodríguez ha buscado activamente mejorar los lazos con Washington, implementando reformas económicas y políticas que antes eran impensables.
Contra Maduro pesan graves acusaciones, incluyendo conspiración por narcoterrorismo , conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para la tenencia de dichas armas. La audiencia del jueves, programada para las 11H00 locales (15H00 GMT), se espera que sea un punto crucial en el caso, con la posible presión de Maduro para que se desestime su caso.
Sin embargo, la defensa de Maduro enfrenta un obstáculo financiero. Los abogados, liderados por Barry Pollack, están en disputa por el pago de sus honorarios. El gobierno venezolano intenta cubrir los gastos, pero las sanciones estadounidenses complican las transacciones. Pollack ha argumentado ante el tribunal que la necesidad de obtener una autorización de la administración estadounidense para realizar el pago viola el derecho constitucional de Maduro a tener la representación legal de su elección, y ha solicitado la desestimación del caso por razones procesales.
Se anticipa un fuerte despliegue de seguridad alrededor del tribunal en Nueva York. Maduro se encuentra recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus duras condiciones. Según fuentes, está aislado en una celda sin acceso a internet ni periódicos. A pesar del aislamiento, se informa que Maduro ha encontrado consuelo en la lectura de la Biblia y ha ganado el respeto de algunos compañeros de prisión, quienes se refieren a él como presidente .
Las comunicaciones de Maduro están severamente restringidas. Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y sus abogados por un máximo de 15 minutos, según la misma fuente cercana al gobierno venezolano. Su hijo, Nicolás Maduro Guerra, aseguró el lunes que sus padres se encuentran muy bien, fuertes, con mucho ánimo y mucha fuerza .
La captura de Maduro y Flores fue llevada a cabo por comandos estadounidenses en las primeras horas del 3 de enero, respaldada por ataques aéreos contra la capital venezolana y un importante despliegue naval. El operativo resultó en la muerte de al menos 83 personas y heridas a más de 112, según funcionarios venezolanos. No se reportaron bajas entre las fuerzas estadounidenses.
En su primera comparecencia ante la corte, Maduro mantuvo un tono desafiante y se identificó como el presidente de Venezuela. Desde entonces, la situación política en Venezuela ha experimentado cambios significativos. Delcy Rodríguez, como presidenta interina, ha trabajado para estabilizar el país y mejorar las relaciones con Estados Unidos.
Una de las medidas clave de Rodríguez ha sido la promulgación de una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos. También ha impulsado una reforma de la ley de hidrocarburos, en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a las vastas reservas de petróleo y gas del país.
Este mes, Estados Unidos restableció los lazos diplomáticos con Venezuela, lo que representa un importante paso hacia el deshielo de las relaciones después de siete años de ruptura. Este gesto diplomático se considera una respuesta a las reformas implementadas por Rodríguez y su disposición a cooperar con Washington.
El caso de Maduro está siendo juzgado por el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, un veterano del estrado con una larga y distinguida carrera judicial. Se espera que Hellerstein supervise de cerca el proceso y garantice un juicio justo para el acusado. La audiencia del jueves podría ser determinante para el futuro de Maduro y el rumbo político de Venezuela. La defensa buscará desestimar el caso, mientras que la fiscalía intentará presentar pruebas contundentes para asegurar una condena. El resultado de esta audiencia tendrá implicaciones significativas tanto para Venezuela como para las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.









