La Cámara de Diputados realizó este miércoles una tensa primera audiencia pública sobre la reforma de la Ley de Glaciares, marcada por fuertes críticas a la minería y acusaciones de limitar la participación ciudadana. La sesión, que comenzó a las 10 de la mañana bajo la conducción de los presidentes de las comisiones de Recursos Naturales, José Peluc, y de Asuntos Constitucionales, Nicolás Mayoraz, se desarrolló en un clima de tensión, con protestas y abucheos.
Uno de los principales focos de controversia fue la cantidad de inscriptos que finalmente pudieron participar de la audiencia. Según denunciaron desde la oposición, de los 100.000 ciudadanos que se habían registrado para expresar su opinión, solo se permitió hablar a 81. Esta situación generó acusaciones de que se estaba restringiendo el derecho a la participación ciudadana y se impidió el ingreso de la mayoría de los inscriptos, con la presencia de Gendarmería Nacional vallando el Congreso.
La audiencia se caracterizó por un marcado contraste entre los discursos a favor y en contra de la reforma. La mayoría de los oradores expresaron su oposición a la modificación de la ley, denunciando los impactos negativos de la minería en el medio ambiente y en el acceso al agua. Marcelo Alberto Arteaga, de Chubut, fue uno de los primeros en tomar la palabra, relatando la situación de su provincia: Los únicos dos arroyos que quedan están contaminados. En Las Heras se fue el petróleo y no quedó nada . Arteaga criticó duramente la reforma, afirmando que en su pueblo hoy el litro de agua cuesta más que el combustible y que de 7 días cuatro tenemos agua .
Las protestas y las interrupciones fueron constantes durante la jornada. Los oradores que defendían la minería fueron abucheados y se escuchaban gritos de Fuera la minería, fuera la minería desde la sala del Anexo C. Incluso se produjo un momento de tensión entre los diputados Sebastián Pareja y Mario Paco Manrique, debido al desarrollo de la sesión y las quejas de la oposición por la limitación de oradores.
En contraposición a las críticas, el ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, realizó una defensa enfática de la minería, argumentando que es indispensable para el desarrollo de su provincia. Nadie mejor nosotros estamos comprometidos con la defensa del agua , afirmó Fernández, destacando que la minería genera empleos locales y permite el desarrollo de otras actividades económicas. El ministro también intentó desmentir la idea de que la minería consume grandes cantidades de agua, señalando que solo 0,50 del agua se consume para la minería .
Otra de las voces críticas con la reforma fue Marta Maffei, exdiputada de la Coalición Cívica y gremialista de la Carpa Blanca, quien participó activamente en la sanción de la ley de Glaciares original. Maffei calificó la reforma como inconveniente y denunció que no respeta nada de la legislación vigente . Según su análisis, la reforma viola la Constitución Nacional y el convenio 169 de la OIT, además de ser regresiva en términos de los tratados ambientales vigentes. Tiene fachada de federalismo y logra discrecionalidad para que las provincias hagan cualquier cosa , disparó Maffei.
La audiencia pública se llevó a cabo en un contexto de creciente preocupación por el futuro de los glaciares argentinos y los recursos hídricos. La reforma de la ley de Glaciares, que ya fue sancionada por el Senado, ha generado un intenso debate entre los defensores del medio ambiente, los representantes de la industria minera y los gobiernos provinciales. La oposición denuncia que la reforma flexibiliza las protecciones ambientales y permite la explotación minera en áreas cercanas a los glaciares, lo que podría poner en riesgo el abastecimiento de agua para consumo humano y la agricultura.
La discusión en la Cámara de Diputados continuará en las próximas semanas, con nuevas audiencias y debates en comisiones. Se espera que la votación en el recinto sea ajustada, dada la fuerte polarización que genera el tema. La decisión que tome el Congreso tendrá un impacto significativo en la protección de los glaciares y en el futuro de la minería en Argentina. La tensión observada en la audiencia pública de este miércoles anticipa un debate largo y complejo en el Parlamento.












