El presidente Gustavo Petro ha intensificado sus cuestionamientos sobre la versión oficial del accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) ocurrido el 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo. En una serie de mensajes en la red social X, el mandatario ha expresado su desacuerdo con el informe técnico presentado por el comandante de la FAC, el general Carlos Silva, relativo a la autonomía de la aeronave.
Petro, amparándose en su rol de comandante supremo de las Fuerzas Militares, exige un esclarecimiento exhaustivo de las causas del siniestro, poniendo en duda la viabilidad de que un avión con 43 años de uso y, según el reporte, 21.000 horas de vuelo disponibles, pueda operar de manera segura por un período prolongado. El presidente realizó cálculos basados en los datos proporcionados, sugiriendo que, incluso con un uso intensivo de 10 horas diarias, la aeronave tendría aún 6.3 años de funcionamiento, o 12.6 años si el ritmo de uso se redujera a la mitad, lo que, según él, resultaría en una vida útil total de 58 años, una cifra que considera inverosímil en la industria aeronáutica global.
Muéstrame aviones de guerra con ese tiempo de uso en el mundo , expresó Petro, refutando las conclusiones del general Silva presentadas en el Consejo de Ministros el martes 24 de marzo. El presidente argumenta que la experiencia de la tripulación, que era numerosa, reduce la probabilidad de error humano y que no existen indicios de un ataque o problemas con la pista de aterrizaje. Por lo tanto, concluye que la causa más probable del accidente es la vejez de la aeronave.
Esta postura ha generado un fuerte debate público y ha llevado al presidente a ordenar una investigación sobre la responsabilidad de funcionarios en las adquisiciones y el mantenimiento del avión, a pesar de que se había realizado una revisión importante en 2023. El mandatario ha expresado su preocupación por la posibilidad de que se repitan errores del pasado, haciendo referencia a los casos de falsos positivos que han afectado a las Fuerzas Armadas.
El general Carlos Silva, por su parte, ha defendido el informe de la FAC, señalando que el Hércules fue adquirido en 2020 después de haber sido fabricado en 1983 y que contaba con 20.294 horas disponibles para volar. El alto oficial enfatizó que la aeronave fue sometida a una inspección mayor, conocida como PDM (Plan de Mantenimiento Mayor), que implicó el desarmado completo y la sustitución de piezas desgastadas, con un costo de tres millones de dólares y una duración de entre uno y un año y medio.
Según el general Silva, el PDM permitió extender la vida útil del avión y que, con un promedio de 500 horas de vuelo anuales, la aeronave podría operar durante cuarenta años más. Sin embargo, Petro ha rechazado estas afirmaciones, insistiendo en que él es el comandante supremo de las Fuerzas Militares y que su gobierno no tolerará prácticas que puedan poner en riesgo la integridad de los militares.
La controversia se ha intensificado en las redes sociales, donde el presidente Petro ha intercambiado fuertes comentarios con el periodista Jorge Espinosa, quien ha defendido la trayectoria y experiencia del general Silva, destacando sus más de 8.000 horas de vuelo. Petro, en respuesta, ha recordado los casos de militares juzgados por falsos positivos y ha sugerido que su experiencia como presidente lo capacita para evaluar la situación de manera más objetiva.
El incidente del Hércules ha puesto de manifiesto las tensiones existentes entre el gobierno y la cúpula militar, así como la necesidad de una investigación transparente y exhaustiva para determinar las causas del accidente y evitar que se repitan tragedias similares en el futuro. La discusión sobre la vida útil de las aeronaves y la importancia del mantenimiento adecuado se ha convertido en un tema central en el debate público, generando preocupación entre la opinión pública y la comunidad aeronáutica.
La insistencia del presidente Petro en cuestionar la versión oficial del accidente ha generado críticas por parte de algunos sectores, quienes lo acusan de politizar la tragedia y de socavar la confianza en las instituciones militares. Sin embargo, el mandatario ha defendido su postura, argumentando que su objetivo es garantizar la seguridad de los militares y proteger la integridad de las Fuerzas Armadas.
La investigación sobre el accidente del Hércules continúa en curso, y se espera que en los próximos días se presenten nuevos informes y evidencias que permitan esclarecer las causas del siniestro. El gobierno ha prometido brindar todo el apoyo necesario a las familias de las víctimas y ha reiterado su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas. La situación sigue siendo tensa y el país espera respuestas claras y contundentes sobre lo ocurrido en Puerto Leguízamo.











