Fundada en 1838, la empresa argentina Delfino S.A. se destaca como la firma familiar más antigua del país en funcionamiento, un logro notable en un contexto donde la gran mayoría de los nuevos emprendimientos fracasan al cabo de una década. Un reciente informe de la consultora Payroll Prices revela que, si bien el 82% de los nuevos negocios supera su primer año, solo el 35% logra mantenerse activo después de diez años. En este escenario, la historia de Delfino S.A. se convierte en un caso de estudio sobre resiliencia, adaptación y la importancia de la gestión generacional.
La investigación de Payroll Prices, que abarcó un relevamiento manual de informes y registros de propiedad a nivel mundial, buscaba identificar empresas que permanecieran operativas y bajo el control mayoritario de la familia fundadora. El resultado es un mapa de longevidad empresarial donde Argentina ocupa un lugar prominente gracias a Delfino S.A., una compañía intrínsecamente ligada al desarrollo del comercio exterior nacional.
Los orígenes de Delfino S.A. se remontan a Bernardo Delfino, un inmigrante genovés que llegó a Buenos Aires y comenzó su actividad en el puerto, recibiendo embarcaciones sardas y estableciendo un tráfico de mercaderías a través de goletas con Uruguay. Tras la muerte de su fundador, la empresa pasó a manos de su hijo, Antonio Delfino, el primer miembro de la familia nacido en Argentina. Bajo su liderazgo, la firma consolidó su posición en el mercado, atrayendo la atención de la compañía alemana Hamburg Süd, que la convirtió en su agencia local para la recepción de buques.
Un hito crucial en la historia de Delfino S.A. ocurrió en 1874. A pesar de los bloqueos portuarios y la inestabilidad política que caracterizaban la época, la empresa llegó a manejar el 60% de las naves que arribaban al puerto de Buenos Aires, demostrando una capacidad excepcional para operar en condiciones adversas.
A finales del siglo XIX, la empresa acompañó la expansión económica hacia la Patagonia, impulsada por el auge de la producción lanera. Antonio M. Delfino promovió la creación de la “Línea Nacional del Sud”, un servicio regular de transporte marítimo a los puertos del sur bajo bandera nacional, que posteriormente derivaría en la Argentina Compañía General de Navegación.
Durante el siglo XX, la estructura de la compañía se adaptó a las nuevas demandas del transporte y el turismo. En 1922, Delfino S.A. incorporó la organización de cruceros y eventos, participando en eventos históricos como la asistencia a la aeronave Graf Zeppelin tras su cruce transatlántico en 1934. En 1960, se creó una división de cargas aéreas, estableciendo oficinas permanentes en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para agilizar el transporte internacional.
En la década de 1980, la empresa fortaleció su red de agentes internacionales y se integró formalmente a instituciones sectoriales clave como el Centro de Navegación, la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (AAACI) y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham).
Actualmente, el Grupo Delfino opera bajo la marca unificada Delfino Global y mantiene una presencia física estratégica en el Cono Sur, con oficinas en Buenos Aires, San Pablo (Brasil) y Montevideo (Uruguay). La dirección de la empresa sigue siendo ejercida por la familia Delfino, encabezada por Julio José Delfino como presidente, junto a Santiago Delfino y Julio Delfino.
La operatividad actual de la compañía se diversifica en unidades de negocio que cubren los eslabones críticos de la cadena de suministros y la infraestructura portuaria. A través del área de Tramp & Chartering, la firma gestiona el transporte de cargas que no utilizan contenedores, como productos a granel, ganado en pie y sustancias líquidas o sólidas, actuando como intermediario técnico entre armadores y fletadores.
En el segmento de “Cruceros”, Delfino S.A. funciona como agente local en puertos estratégicos como Buenos Aires, Montevideo, Puerto Madryn y Ushuaia, coordinando trámites ante Aduana y Migraciones, así como el suministro de provisiones y combustible para líneas internacionales.
La división de Cargas de Proyecto se especializa en la logística de piezas extra pesadas o sobredimensionadas, con un enfoque reciente en el traslado de componentes para la industria de energías renovables, como aerogeneradores y palas eólicas. Esta estructura se complementa con la unidad de IT Solutions, dedicada al desarrollo de herramientas informáticas que permiten la trazabilidad y automatización de procesos operativos y contables para sus clientes.
A lo largo de su trayectoria, la compañía afirma haber trabajado con más de 20.000 empresas en todo el mundo.
El informe de Payroll Prices pone en perspectiva la longevidad de Delfino S.A. en comparación con otros casos internacionales. La empresa familiar más antigua del mundo es el Hōshi Ryokan, un hotel y spa ubicado en Japón que fue fundado en el año 718 d.C. En Europa, la antigüedad de las firmas familiares suele estar ligada a la producción de bienes tradicionales y la herencia de propiedades.
En el contexto regional, el mapa de longevidad corporativa muestra una fuerte presencia de compañías surgidas durante los periodos coloniales o en los albores de las independencias nacionales. En Sudamérica, la Hacienda Los Lingues en Chile, fundada en 1599, es el caso más extremo de permanencia. Le sigue la destilería mexicana Jose Cuervo, fundada en 1758, y el Grupo Kersten en Surinam, que opera desde 1768.
Ya en el siglo XIX, la compañía Braillard en Perú, activa desde 1821, destaca por su longevidad. En la década de 1840, coincidiendo con la consolidación de las estructuras comerciales modernas en el Cono Sur, surgen casi simultáneamente el Grupo Telles en Brasil y la firma Carrau & Cia en Uruguay, ambas fundadas en 1843.
Finalmente, el informe destaca otros casos de especialización técnica y artesanal que han perdurado por más de un siglo y medio, como Guitarras Ensueño en Colombia, una empresa de luthería que ha mantenido su producción ininterrumpida desde 1860.
El estudio concluye que el cierre de un negocio suele estar motivado por bajas ventas o la falta de un plan de sucesión cuando los dueños se retiran. La continuidad de empresas como Delfino S.A. en Argentina o Hōshi Ryokan en Japón resalta la capacidad de estas estructuras para profesionalizar la gestión familiar y adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales de sus respectivas épocas, demostrando que la tradición y la innovación pueden coexistir para asegurar la supervivencia a largo plazo.


