Al menos 64 personas resultaron heridas, siete de ellas en estado grave, incluyendo una niña de cuatro años, tras un segundo impacto directo de un misil en la región sur de Israel, área donde se ubica la principal instalación nuclear del país. El ataque, ocurrido la noche del sábado 21 de marzo de 2026, se suma a una explosión previa en Dimona, quince minutos antes, que dejó 39 heridos, elevando la cifra total de afectados a más de cien.
El segundo impacto se registró en la localidad de Arad, desencadenando una operación de rescate masiva y sumiendo a la ciudad en el caos. Según el servicio de emergencias israelí, Magen David Adom (MDA), la explosión dejó un saldo de 64 heridos: siete graves, 15 moderados y 42 leves. Los equipos de rescate continúan peinando los escombros de edificios dañados en busca de posibles víctimas atrapadas.
“La escena era terrible. Vimos una destrucción generalizada en varios edificios, con una densa columna de humo negro que se elevaba desde múltiples puntos, y reinaba el caos”, relató un paramédico del MDA, describiendo la magnitud de la devastación. El profesional también informó sobre la presencia de otra niña en estado moderado y dos niños con heridas leves, subrayando el impacto del ataque en la población infantil. Voluntarios paramédicos añadieron que algunos de los heridos se encontraban inconscientes, complicando aún más la situación.
Un total de 17 equipos de rescate trabajan incansablemente en Arad, concentrando sus esfuerzos en la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros de un edificio colapsado. Simultáneamente, los bomberos combaten un incendio desatado en otro edificio, originado en el cuarto piso tras el impacto del misil. Las autoridades confirmaron que tres edificios resultaron afectados por la explosión, que sacudió el centro de la ciudad.
La respuesta de emergencia ha sido contundente, con el despliegue de decenas de ambulancias y unidades móviles de cuidados intensivos del MDA. Además, helicópteros del servicio de emergencias y de la Fuerza Aérea israelí se han sumado a las labores de rescate y evacuación de heridos. La magnitud de la crisis ha requerido una movilización de recursos sin precedentes.
Fuentes del Ejército israelí confirmaron a la agencia EFE que tanto el impacto en Dimona como el de Arad fueron directos, lo que plantea serias interrogantes sobre la efectividad del sistema de defensa aérea del país. A pesar de la activación de los interceptores, los misiles lograron alcanzar sus objetivos antes de ser destruidos, evidenciando una vulnerabilidad en la protección del territorio israelí.
La proximidad de los ataques a la instalación nuclear de Dimona ha generado una profunda preocupación a nivel internacional. Si bien las autoridades israelíes no han confirmado si la instalación fue el objetivo directo de los misiles, la cercanía de los impactos ha desatado especulaciones sobre una posible escalada del conflicto y las consecuencias de un ataque a una infraestructura nuclear.
Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría de los ataques. Sin embargo, las sospechas recaen sobre grupos militantes en la región, en un contexto de creciente tensión geopolítica. Las autoridades israelíes han iniciado una investigación exhaustiva para determinar la procedencia de los misiles y los responsables de los ataques.
El primer ministro israelí, en una declaración pública emitida poco después del segundo impacto, condenó enérgicamente los ataques, calificándolos de “acto terrorista” y prometiendo una “respuesta contundente”. Asimismo, instó a la comunidad internacional a unirse en la condena de la violencia y a tomar medidas para prevenir futuros ataques.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada de la violencia en Israel y ha llamado a la calma y al diálogo. Diversos países han ofrecido su apoyo a Israel y han condenado los ataques, instando a las partes involucradas a evitar acciones que puedan agravar la situación.
La situación en Arad y Dimona sigue siendo crítica. Los equipos de rescate continúan trabajando sin descanso en la búsqueda de víctimas y en la atención de los heridos. Las autoridades han declarado el estado de emergencia en la región y han pedido a la población que permanezca en sus hogares y siga las instrucciones de las fuerzas de seguridad.
El ataque ha puesto de manifiesto la fragilidad de la seguridad en Israel y la necesidad de fortalecer los sistemas de defensa aérea. La proximidad de los ataques a la instalación nuclear ha generado una profunda preocupación a nivel internacional y ha reavivado el debate sobre la proliferación nuclear en la región.
La investigación sobre los ataques está en curso y se espera que arroje luz sobre la autoría y los motivos detrás de estos actos de violencia. La comunidad internacional observa con atención la evolución de la situación y espera que se tomen medidas para evitar una escalada del conflicto y garantizar la seguridad de la población civil. La incertidumbre reina en Israel, mientras el país se enfrenta a las consecuencias de estos devastadores ataques y se prepara para una posible respuesta militar. La búsqueda de soluciones diplomáticas y la prevención de futuros ataques se han convertido en prioridades urgentes para la comunidad internacional.


