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Guterres busca reactivar las conversaciones de paz en Chipre tras nueve años de estancamiento

Guterres intentará salvar las diferencas entre el territorio griego y el turco y comenzar nuevas negociaciones de paz con una posible solución federal

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Guterres busca reactivar las conversaciones de paz en Chipre tras nueve años de estancamiento
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El secretario general de la ONU, António Guterres, ha aterrizado en Chipre para intentar reactivar las conversaciones de paz interrumpidas hace nueve años. En una visita histórica que no ocurría desde 2010, Guterres mediará entre el presidente de la República de Chipre y el líder de la zona norte para impulsar un diálogo que busca resolver la fractura territorial vigente desde 1974. La misión apuesta por la creación de una federación bizonal y bicomunitaria, modelo respaldado por la organización internacional. Aunque ambos líderes han mostrado apertura, el éxito de la cumbre dependerá de alcanzar acuerdos sobre la igualdad política y las normas de negociación, bajo la premisa de Guterres de que la paz solo puede ser construida por los propios chipriotas.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha aterrizado en la isla de Chipre con el objetivo primordial de mediar entre las partes enfrentadas y lograr que se retomen las conversaciones de paz. El jefe de la organización internacional ha programado encuentros por separado con el presidente de la República de Chipre, Nikos Jristodoulides, y con Tufan Erhürman, líder de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre.

Esta misión diplomática surge con la intención de convencer a ambos rivales de reiniciar un diálogo que permanece interrumpido desde hace nueve años, tiempo transcurrido desde el último intento de acercamiento entre la República de Chipre y la zona norte, actualmente ocupada por Turquía. La relevancia de este desplazamiento se acentúa al ser la primera vez que un líder de la ONU visita el país desde 2010, cuando lo hiciera Ban Kin-moon.

A través de su cuenta en la red social X, Guterres ha dejado clara la postura de la organización respecto a la resolución del conflicto, subrayando que la responsabilidad final recae en los propios habitantes de la isla. "La ONU no puede imponer paz. Solo los chipriotas, a través de sus líderes, pueden construirla", afirmó el secretario general.

La agenda de Guterres es exhaustiva. Tras las reuniones individuales con los líderes, tiene previsto encontrarse con representantes de la sociedad civil. Asimismo, organizará una cena en la que participarán tanto Jristodoulides como Erhürman, sirviendo como preludio a la reunión tripartita programada para el miércoles. Durante la jornada del martes, el secretario general se desplazará a ambos lados del territorio dividido por la línea de alto el fuego establecida en 1974.

En el ámbito de las posibles soluciones, medios de comunicación chipriotas han reportado que la ONU dispondría de un borrador de ideas diseñado para salvar las diferencias entre las dos partes, aunque la organización aún no ha emitido una confirmación oficial al respecto. Por su parte, el presidente Jristodoulides ha manifestado su deseo de retomar las negociaciones que fracasaron en 2017, siguiendo el modelo respaldado por la ONU que propone la creación de una federación bizonal y bicomunitaria.

Desde la otra acera, el dirigente turco Tufan Erhürman ha mostrado una apertura hacia un acuerdo federal, alejándose de la postura de su antecesor que defendía una solución de dos Estados. No obstante, Erhürman ha condicionado su participación en un nuevo proceso de negociaciones a la existencia de un acuerdo previo sobre las normas que regirán las conversaciones y el reconocimiento de la igualdad política.

El origen de esta fractura se remonta a 1974, año en que Ankara impuso una línea divisoria tras ocupar el territorio norte de la isla mediante la Operación Atila. Esta intervención militar fue la respuesta de Turquía a un golpe de Estado impulsado por los grecochipriotas y respaldado por Atenas, cuyo fin era la reunificación de la isla con Grecia. Actualmente, la zona ocupada solo es reconocida por Turquía, mientras que la República de Chipre cuenta con el reconocimiento de la mayoría de los países del mundo.

La compleja historia de la isla incluye más de 300 años bajo el Imperio Otomano y un periodo de dominio británico que comenzó en 1878, convirtiéndose formalmente en colonia en 1925 hasta alcanzar su independencia en 1960. Para formalizar dicha independencia, se firmaron tres documentos fundamentales: el Tratado de Creación de la República, el Tratado de Garantía y el Tratado de Alianza, suscritos por Chipre, Grecia, Turquía y Gran Bretaña. Estos tratados establecían que la soberanía, la independencia y la Constitución del territorio debían ser respetadas por los firmantes, prohibiendo que la isla se uniera, total o parcialmente, a cualquier otro Estado.

Sin embargo, la operatividad de la Constitución, considerada única en el mundo por su complejidad, se vio comprometida por el abuso de las salvaguardias por parte de Turquía. Este escenario, sumado al rechazo del Gobierno turco ante los intentos de reforma de la carta magna, generó una tensión que llevó a la intervención de la ONU. En 1964, las Naciones Unidas establecieron la "línea verde", una zona vigilada por Fuerzas para el Mantenimiento de la Paz para mitigar los enfrentamientos.

Este clima de inestabilidad se había agravado ya en 1963, cuando el presidente Makarios III intentó reformar la Constitución para reducir la influencia griega en la Guardia Nacional y fortalecer su posición. Finalmente, en 1974, la junta militar de Grecia impulsó el golpe de Estado mencionado, provocando que Turquía enviara 33 barcos, unos 30 tanques y cerca de 30.000 soldados en la Operación Atila. Durante este proceso, Makarios III fue exiliado y Nikos Sampson asumió la presidencia de facto. El resultado fue la ocupación del tercio superior de la isla y un desplazamiento masivo de población: 45.000 turcochipriotas abandonaron el sur y 165.000 grecochipriotas se vieron obligados a dejar el norte.

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