La República Democrática del Congo impulsa un ambicioso plan de infraestructura denominado Grand Inga, un megaproyecto hidroeléctrico situado sobre el río Congo que, de completarse en todas sus etapas, se convertiría en la central hidroeléctrica más grande del mundo. Esta obra no solo busca transformar la matriz energética de la región, sino que ha despertado el interés de la comunidad científica debido a la posibilidad de que una masa de agua de tal magnitud pueda modificar, aunque sea de manera imperceptible, la rotación del planeta.
La inquietud sobre el impacto físico de la obra surge a partir de la comparación con la presa de las Tres Gargantas en China, que actualmente ostenta el título de la mayor instalación de este tipo. En aquel caso, estudios difundidos por la NASA concluyeron que el enorme volumen de agua almacenado en el embalse modificó mínimamente la distribución de la masa terrestre. Este fenómeno tuvo un efecto medible sobre la posición del eje terrestre y la duración del día, evidenciando que la redistribución de grandes masas sobre la superficie del planeta puede alterar su momento de inercia.
Para explicar este proceso, geofísicos citados por el portal Gizmodo utilizan la analogía de un patinador sobre hielo: así como un atleta gira más rápido o más lento dependiendo de la posición de sus brazos, la Tierra reacciona ante el desplazamiento de grandes volúmenes de agua hacia alturas mayores sobre el nivel del mar. En el caso de las Tres Gargantas, el llenado del embalse provocó un desplazamiento del eje terrestre de aproximadamente dos centímetros y un alargamiento del día de unos 0,06 microsegundos. Aunque estos valores solo son detectables mediante instrumentos científicos y no afectan la vida cotidiana, el proyecto Grand Inga, por su escala, podría generar un efecto físico similar.
Es importante aclarar que, hasta la fecha, no existe un estudio científico específico que haya calculado el impacto exacto de Grand Inga sobre la rotación terrestre, ya que la obra no ha sido construida en su totalidad. La posibilidad de una alteración del eje se plantea por analogía con el precedente chino y no como una proyección oficial del proyecto africano.
En términos técnicos y operativos, Grand Inga se desarrollará en los rápidos de Inga, ubicados a unos 225 kilómetros de Kinshasa. El diseño no consiste en una única represa monumental, sino en un complejo de varias centrales hidroeléctricas que se ejecutarán por etapas. Las fases iniciales, conocidas como Inga 1 e Inga 2, ya se encuentran operativas desde las décadas de 1970 y 1980. El plan actual contempla la construcción de Inga 3 y la posterior finalización de nuevas etapas para alcanzar una capacidad de generación de entre 40 y 42 gigavatios (GW) de electricidad. Esta cifra duplicaría la capacidad de la presa de las Tres Gargantas, que genera unos 22,5 GW.
La magnitud económica del proyecto es igualmente imponente. Diversas estimaciones sitúan la inversión total necesaria en torno a los 80.000 millones de dólares, posicionándola como una de las obras de infraestructura más costosas a nivel global. El objetivo fundamental es aprovechar el caudal del río Congo —el segundo más caudaloso del mundo después del Amazonas— para abastecer de energía a la República Democrática del Congo y exportar el excedente a otros países del continente africano.
A pesar de su potencial, Grand Inga es objeto de un intenso debate. Diversos estudios académicos han advertido sobre la extraordinaria financiación requerida y han cuestionado su viabilidad económica. Asimismo, existen preocupaciones sobre los posibles impactos ambientales en los ecosistemas de la cuenca del Congo y las repercusiones sociales para las comunidades locales y el uso del agua.
No obstante, existen visiones optimistas. Un estudio publicado en MDPI sostiene que el proyecto podría ser una herramienta fundamental para reducir el déficit energético en África y potenciar el desarrollo industrial del continente. Para que esto sea posible, el estudio señala que la obra debe ir acompañada de inversiones significativas en el acceso a la electricidad para la población y en la creación de redes de transmisión eficientes.


