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Argentina pierde terreno: Brasil se corona rey del agro y la economía

Contrastó la evolución de las producciones cárnica y granaria entre los socios mayores del Mercosur. Retenciones vs crédito. Otro estudio va más atrás en el tiempo, incluye la demografía y amplía el cotejo a la economía sudamericana

Argentina pierde terreno: Brasil se corona rey del agro y la economía

Argentina, otrora potencia agropecuaria y económica de Sudamérica, ha experimentado un declive sostenido en las últimas décadas, cediendo terreno ante un Brasil que se consolida como la principal potencia del continente. Un exhaustivo estudio de economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revela una brecha creciente en la producción de carne vacuna y granos, evidenciando las consecuencias de políticas económicas dispares y la falta de inversión en el sector agropecuario argentino.

Durante gran parte del siglo XX, Argentina lideró las exportaciones mundiales de carne vacuna. Sin embargo, fue superada primero por Australia y, más recientemente, por Brasil. Los datos son contundentes: en la década de 1990, la producción anual de carne vacuna de Brasil duplicaba la de Argentina (2,7 millones de toneladas contra 5,8 millones). Esta diferencia se amplió drásticamente en las décadas siguientes. En la primera década del siglo XXI, Brasil produjo 8 millones de toneladas anuales, mientras que Argentina apenas alcanzaba los 3 millones. La tendencia continuó, y en la década siguiente, la producción argentina cayó a 2,8 millones de toneladas, mientras que la brasileña se disparó a 9,7 millones. Actualmente, la producción de carne brasileña (12,4 millones de toneladas anuales) casi cuadruplica la de Argentina (3,2 millones), consolidando a Brasil como el principal exportador mundial. Los números de Argentina, en cambio, se asemejan a los de hace más de 30 años.

La divergencia en la producción de granos, aunque menos pronunciada, también es significativa. En la década de 1990, la diferencia era del 53% (39 millones de toneladas para Argentina y 60 millones para Brasil). Si bien la producción brasileña llegó a triplicar la argentina en la década actual, el reciente crecimiento de la producción argentina ha reducido la brecha relativa en los últimos dos años, alcanzando los 140 millones de toneladas anuales, con expectativas de superar los 160 millones en la campaña actual, frente a los casi 320 millones de Brasil. A pesar de este repunte, Argentina ya no es “el granero del mundo”, pero sigue siendo un proveedor importante.

El estudio de la BCR atribuye esta ampliación de la brecha a la aplicación de “políticas distorsivas” en Argentina. La eliminación de estas distorsiones, según los economistas, podría renovar las expectativas de crecimiento y aprovechar el potencial del país. En el caso de los granos, la adopción de tecnologías avanzadas, mejoras en el manejo, paquetes tecnológicos y la siembra directa permitieron a Argentina reducir la brecha porcentual a un 45% entre la década de 1990 y la primera década del siglo XXI. Sin embargo, la reintroducción de los derechos de exportación (retenciones) en un contexto de políticas que desincentivaron el apoyo a las cadenas agrícolas revirtió este progreso.

En contraste, Brasil mantuvo un apoyo constante a su producción a través de iniciativas como el Plan Safra, superando a Argentina en superficie y rendimientos agrícolas. Hacia la segunda década del siglo XXI, la producción brasileña era un 82% mayor que la argentina, una distancia que se ha ampliado aún más, con una producción brasileña un 155% superior en las primeras cinco campañas de la década actual. La producción argentina de soja, maíz y trigo se reduciría levemente en la campaña actual.

Las diferencias en el escenario exportador son aún más marcadas. En la década de 1990, Argentina exportaba un 24% más de carne por año que Brasil. Sin embargo, en la campaña actual, Brasil aspira a exportar más de cinco veces el volumen de Argentina. En poco más de 30 años, mientras que Argentina no ha logrado duplicar sus ventas externas de carne, Brasil las ha multiplicado por más de 13.

El estudio también destaca la disparidad en el financiamiento al sector agropecuario. A principios de siglo, Argentina y Brasil mostraban niveles de crédito interno relativamente cercanos (24% y 31% del PBI, respectivamente). Sin embargo, mientras que en Argentina este indicador no ha recuperado los valores previos a la crisis de 2001 y se ubica en el 15% en 2024, en Brasil ha crecido sostenidamente hasta casi el 76% del PBI. La diferencia, que era de 7 puntos porcentuales hace 25 años, se ha ampliado a más de 60 puntos. La aplicación de retenciones en Argentina, en contraste con el aumento del crédito en Brasil, representa un claro ejemplo de “viento en contra” versus “viento a favor”.

Los autores del estudio sugieren que la reducción de las retenciones y la eliminación de las brechas cambiarias podrían ayudar a impulsar la producción agrícola y ganadera argentina. La campaña actual, según indican, espera batir récords en la producción de granos, mientras que el crédito bancario al sector ganadero ha alcanzado su segundo mayor registro histórico. Con mayor apoyo al productor, Argentina podría seguir creciendo en su producción y exportaciones.

Ricardo Martins, analista e investigador de las Universidades de Utrecht (Países Bajos) y Lovaina (Bélgica), complementa este análisis con una perspectiva histórica más amplia. En un estudio publicado en LinkedIn, Martins señala que el centro económico de gravedad en Sudamérica ha cambiado significativamente en las últimas seis décadas. Mientras que Argentina dominaba el panorama económico de la región en la década de 1960, representando casi el 38% del PIB regional, Brasil ha consolidado progresivamente su posición como la principal potencia económica del continente. En 2025, Brasil representará más de la mitad del PIB total de Sudamérica (50%), mientras que la participación de Argentina se habrá reducido a aproximadamente el 15%.

El rezago relativo de Argentina no se limita a Brasil. Entre 1960 y 2025, el PBI de Chile aumentó del 6,4% al 7,9% del PBI sudamericano, el de Perú del 4% al 7,1% y el de Colombia del 6,2% al 9,8%. La única declinación más pronunciada que la de Argentina fue la de Venezuela bajo el chavismo, que pasó del 12,1% al 1,9%.

Martins atribuye esta transformación a factores estructurales como la demografía. La población de Brasil creció mucho más rápido que la de Argentina, creando un mercado interno y una fuerza laboral mucho mayores. En 1960, Brasil tenía 72 millones de habitantes, mientras que Argentina tenía 20 millones. En 2025, Brasil tendrá 213 millones de habitantes y Argentina 46 millones.

Además, Brasil ha desarrollado una estructura económica más diversificada, combinando producción industrial, agroindustria, minería, energía y servicios, además de tecnología. Embraer, el fabricante de aviones brasileño, es el tercer mayor del mundo, después de Airbus y Boeing. Por otro lado, la inestabilidad macroeconómica y las recurrentes crisis inflacionarias, de deuda y políticas en Argentina han limitado su crecimiento a largo plazo.

El Mercosur, según Martins, potenció más a Brasil que a Argentina, consolidando su papel como eje económico central del Cono Sur. Esta transformación tiene implicaciones geopolíticas, ya que el dominio económico de Brasil ha reforzado su influencia diplomática en Sudamérica y ha fortalecido sus ambiciones de actuar como una voz líder del Sur Global en foros internacionales como los BRICS. La evolución de la geografía económica sudamericana en los últimos 60 años refleja no solo trayectorias de desarrollo cambiantes, sino también una reconfiguración más amplia del poder dentro de la región.

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