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Cuba se blinda ante amenaza inminente de EE.UU.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, habló este viernes sobre la presión que ejerce Estados Unidos sobre la isla y, en medio de las tensiones con el Gobierno de Donald Trump, reconoció que puede haber una agresión contra la isla y dijo que el pueblo cubano se prepara para defender el territorio en caso de que eso ocurra.

Cuba se blinda ante amenaza inminente de EE.UU.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha alertado sobre la posibilidad de una agresión militar por parte de Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones y una severa crisis económica que azota la isla. En un discurso pronunciado este viernes ante grupos activistas que entregaron donaciones, Díaz-Canel reveló que Cuba ha puesto en marcha un plan de preparación para elevar la capacidad de defensa del país, reconociendo abiertamente la amenaza que se cierne sobre su territorio.

“No estamos cruzados de brazos. En primer lugar, reconocemos que puede haber una agresión a Cuba y hemos desatado un plan de preparación para elevar la disposición para la defensa de nuestro pueblo”, declaró el mandatario cubano. Esta declaración se produce en un momento crítico para la isla, que enfrenta una escasez de combustible y alimentos, exacerbada por el embargo energético impuesto por Washington y la interrupción de los suministros de petróleo desde Venezuela y México.

La situación se ha complicado aún más tras el operativo militar estadounidense en Caracas, que resultó en la captura de funcionarios cercanos al presidente venezolano Nicolás Maduro, y las subsiguientes amenazas arancelarias. Díaz-Canel enfatizó que el pueblo cubano tiene una “concepción defensiva, no agresiva”, pero está dispuesto a defender su soberanía en caso de ser necesario.

La firmeza de la postura cubana se vio reforzada con la entrega simbólica de un fusil AKM y una réplica del mismo al cantautor Silvio Rodríguez, reconocido por su apoyo al gobierno y su defensa de la revolución. La Presidencia de Cuba justificó este gesto como un reconocimiento a la “patriótica disposición” de Rodríguez para defender al país, afirmando que “como él, millones de cubanos no le fallarán a la Patria”.

A pesar de la escalada de tensiones, el gobierno cubano ha confirmado la existencia de diálogos con funcionarios estadounidenses en busca de soluciones al embargo, al que La Habana considera un bloqueo ilegal. Sin embargo, Díaz-Canel dejó claro que el sistema político cubano “no es objeto de negociación”.

El presidente criticó las declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha insinuado la posibilidad de una intervención militar en Cuba, y las del senador Marco Rubio, quien ha pedido un “cambio” en el liderazgo cubano. Díaz-Canel argumentó que Trump está reconociendo la existencia de un bloqueo económico impuesto a Cuba, contradiciendo las afirmaciones de su administración de que el bloqueo es una invención cubana.

“El presidente de los Estados Unidos, en una de sus expresiones de clamor, dice ‘a Cuba le hemos aplicado toda la presión posible’. Está reconociendo que nos han bloqueado, que han aplicado una política de máxima presión, ¿cómo va a decir que lo del bloqueo es un invento nuestro, si ellos mismos lo están diciendo?”, cuestionó Díaz-Canel.

El mandatario cubano advirtió que Estados Unidos ha pasado a una “segunda fase” en su estrategia, en la que, según sus palabras, la opción es “tomar el lugar (en referencia a la isla) y arrasarlo todo”. Esta declaración refleja la creciente preocupación en La Habana por la posibilidad de una intervención militar directa.

La relación entre Cuba y Estados Unidos ha sido tensa desde la revolución cubana de 1959, que derrocó al gobierno de Fulgencio Batista y estableció un sistema socialista en la isla. La tensión se intensificó durante la Guerra Fría y ha continuado hasta la actualidad, a pesar de los breves períodos de acercamiento.

En los últimos meses, la situación se ha deteriorado significativamente debido al apoyo de Estados Unidos a la oposición venezolana y las sanciones económicas impuestas a Cuba. La escasez de petróleo, combinada con la pandemia de COVID-19, ha provocado una grave crisis económica en la isla, con largas colas para comprar alimentos y combustible, y una creciente frustración entre la población.

Díaz-Canel también hizo hincapié en la unidad del liderazgo cubano, asegurando que todas las decisiones se toman de manera colectiva y con la participación del expresidente Raúl Castro, quien sigue siendo una figura influyente en la política cubana. “La dirección de la revolución cubana está unida”, afirmó Díaz-Canel, “y todas las decisiones en Cuba se toman de manera colectiva y colegiada, en las que está presente el líder histórico de la revolución cubana”.

La advertencia de Díaz-Canel sobre la posibilidad de una agresión estadounidense ha generado preocupación en la comunidad internacional. Varios países han instado a ambas partes a dialogar y buscar una solución pacífica a la crisis. Sin embargo, la retórica beligerante de Trump y Rubio sugiere que la situación podría seguir escalando en los próximos meses.

La situación económica de Cuba es particularmente precaria. La escasez de divisas dificulta la importación de alimentos, combustible y otros bienes esenciales. El gobierno ha implementado medidas de austeridad, pero estas han tenido un impacto limitado en la mejora de la situación. La dependencia de Cuba de las importaciones de petróleo la hace vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales y a las sanciones económicas.

El gobierno cubano ha acusado a Estados Unidos de utilizar la pandemia de COVID-19 como una excusa para intensificar el bloqueo económico y dificultar el acceso de la isla a medicamentos y equipos médicos. Estas acusaciones han sido rechazadas por la administración Trump, que ha defendido las sanciones como una herramienta para presionar al gobierno cubano a realizar reformas democráticas.

La respuesta de Cuba a la posible agresión estadounidense dependerá de varios factores, incluyendo el apoyo internacional que reciba la isla y la capacidad de su ejército para defender el territorio. El gobierno cubano ha movilizado a la población para participar en ejercicios de defensa civil y ha reforzado las defensas costeras.

La situación en Cuba es un recordatorio de la fragilidad de la paz y la seguridad en la región. La escalada de tensiones entre Cuba y Estados Unidos podría tener consecuencias desastrosas para ambos países y para toda América Latina. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para promover el diálogo y la diplomacia, y evitar una confrontación militar que podría tener consecuencias impredecibles.

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