En un frente común de protesta, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Colombia, Gustavo Petro, han lanzado duras críticas contra las acciones de Estados Unidos en Venezuela y Cuba, cuestionando abiertamente la efectividad y relevancia de las Naciones Unidas en la resolución de conflictos internacionales. Las declaraciones se produjeron durante el Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y África, un evento crucial que precede a la X Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de Celac, celebrado en Bogotá.
Lula da Silva no escatimó palabras al denunciar lo que considera una injerencia flagrante de EE.UU. en los asuntos internos de países soberanos. “No es posible, no podemos admitir que los demás piensen que son dueños de nosotros. Miren lo que hacen con Cuba en este momento, miren lo que hicieron con Venezuela. Eso no es democrático”, afirmó el mandatario brasileño. Su discurso fue una vehemente defensa de la independencia y la soberanía latinoamericana, recordando que la región “no somos más países colonizados”. Lula cuestionó la legitimidad de cualquier acción militar o amenaza de intervención por parte de un país en otro, preguntándose con ironía: “¿En qué párrafo, en qué artículo de la carta de las Naciones Unidas se dice que un presidente de un país puede invadir a otro? ¿En qué documento del mundo está escrito? Ni siquiera en la Biblia”.
La crítica de Lula se centra en el reciente ataque de EE.UU. en territorio venezolano el 3 de enero, donde se capturó a figuras opositoras, y el endurecimiento del embargo económico contra Cuba. El presidente brasileño enfatizó que los países de la región “no podemos permitir que alguien pueda entrar en los asuntos y en la integridad territorial de nuestros países”.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, se sumó a la crítica, expresando su escepticismo sobre la capacidad de la ONU para mantener la paz y la seguridad internacionales. “Las Naciones Unidas no pueden impedir las guerras (…) Perfectamente alguien puede decir que ya no sirven”, declaró Petro, anfitrión del foro y la cumbre. Su argumento se basa en la incapacidad de la ONU para resolver conflictos globales como las guerras en Medio Oriente y Ucrania, sugiriendo que la organización podría estar “entrando en una parálisis”. Petro, aunque ausente en la apertura del foro, participó activamente en las intervenciones de los jefes de Estado, subrayando la necesidad de replantear el papel de la ONU en el escenario internacional.
En contraste con la postura crítica de Brasil y Colombia, México abogó por el fortalecimiento del sistema multilateral, reconociendo la complejidad del contexto internacional actual. Juan Ramón de la Fuente, canciller mexicano, enfatizó la importancia de defender el derecho internacional, los principios de no intervención, la libre autodeterminación y la solución pacífica de los conflictos. Tanto América Latina y el Caribe como África, según el canciller, “tienen mucho que aportar en la defensa justamente del derecho internacional”.
La situación en Cuba fue otro punto central de debate. Bruno Rodríguez, canciller cubano, reiteró la disposición de la isla a mantener un “diálogo serio” y “sin injerencias” con EE.UU., pero dejó claro que el sistema político cubano no está en negociación. Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, confirmó que el sistema político cubano, incluyendo el cargo del presidente Miguel Díaz-Canel, no es objeto de negociación con Estados Unidos ni con ningún otro país.
La crisis económica y social que atraviesa Cuba, exacerbada por el embargo estadounidense y la suspensión de los envíos de petróleo venezolano tras el derrocamiento de Maduro, ha llevado a la isla a una situación crítica. La amenaza de aranceles de Trump a países que continúen enviando crudo a Cuba, como México, ha agravado aún más la situación, aunque México continúa brindando ayuda humanitaria.
El gobierno de Díaz-Canel ha mantenido conversaciones con EE.UU. en busca de soluciones al embargo, pero insiste en que el diálogo debe basarse en los principios de igualdad, respeto a la soberanía y autodeterminación. La situación de Cuba se enmarca en una larga historia de tensiones con Washington que se remontan al triunfo de la revolución en 1959.
Las declaraciones de Lula y Petro reflejan una creciente preocupación en América Latina por lo que perciben como una injerencia estadounidense en la región. La crítica a la ONU, por su parte, plantea interrogantes sobre la efectividad de la organización en la resolución de conflictos y la defensa de la soberanía de los estados. El Foro Celac-África se ha convertido en un espacio para que los países latinoamericanos y africanos expresen sus preocupaciones y busquen alternativas para fortalecer la cooperación Sur-Sur y defender sus intereses comunes en un mundo cada vez más complejo e incierto. La cumbre que sigue a este foro promete ser un evento clave para definir la agenda de la región y su posición frente a los desafíos globales. La tensión entre la defensa de la soberanía nacional y la necesidad de un sistema multilateral efectivo se presenta como uno de los principales dilemas que enfrentan los líderes latinoamericanos y africanos en la actualidad.


