ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • sábado, 18 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Ormuz al borde del colapso: ¿Hambre en el Golfo?

Los buques cisterna de petróleo y gas natural licuado que transitan por el estrecho de Ormuz transportan alrededor del 20 % del suministro mundial. Pero para los países del golfo Pérsico, esta vía marítima es mucho más que una ruta energética: es un salvavidas para más de 100 millones de personas.

Ormuz al borde del colapso: ¿Hambre en el Golfo?

La escalada de tensiones en el Estrecho de Ormuz, punto crítico para el comercio global, amenaza con desestabilizar el suministro de alimentos a los países del Golfo Pérsico, una región altamente dependiente de las importaciones. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán está estrangulando esta vital vía marítima, con consecuencias que van más allá del suministro energético, afectando directamente la seguridad alimentaria de más de 100 millones de personas.

Los estados árabes del Golfo, con climas extremadamente cálidos y limitada tierra cultivable, dependen en gran medida de la desalinización para obtener agua potable y de las importaciones para satisfacer sus necesidades alimentarias. Arabia Saudí importa más del 80% de sus alimentos, los Emiratos Árabes Unidos alrededor del 90% y Qatar cerca del 98%. Incluso Iraq, a pesar de tener acceso a importantes ríos, depende en gran medida de las importaciones que transitan por el estrecho. La práctica interrupción del flujo de mercancías a través de Ormuz, debido a los ataques contra buques mercantes, ha puesto en alerta a los gobiernos y a los minoristas de la región.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que las cadenas de suministro podrían estar al borde de la interrupción más grave desde la pandemia de COVID-19 y el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Carl Skau, subdirector ejecutivo del PMA, ha señalado un aumento considerable en los costes de envío, lo que inevitablemente se traducirá en precios más altos para los consumidores.

Empresas como Kibsons International, un importante importador de alimentos frescos y verduras en los Emiratos Árabes Unidos, se enfrentan a desafíos logísticos sin precedentes. Daniel Cabral, director de compras de Kibsons, explica que la empresa importa 50.000 toneladas de alimentos al año desde países como Sudáfrica y Australia, y que ahora se centra en redirigir los envíos, una tarea costosa y complicada. "En estos momentos, la cadena de suministro presenta enormes dificultades", afirma Cabral.

Según datos de UKMTO (Operaciones Marítimas del Reino Unido), casi dos docenas de embarcaciones han sido atacadas en la región desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, incluyendo un buque de carga frente a las costas de Omán. Esta situación ha provocado que las compañías navieras se muestren reacias a transitar por el estrecho de Ormuz, lo que agrava aún más la crisis.

Kibsons tiene actualmente toneladas de alimentos, principalmente frescos, en contenedores a bordo de barcos que esperan fuera del estrecho, sin fechas de llegada confirmadas ni puertos de destino definidos. "Hay mucha incertidumbre", reconoce Cabral. La situación se complica aún más con la aplicación de las cláusulas de guerra en los contratos de transporte marítimo, que otorgan a las navieras el derecho a elegir puertos de descarga alternativos, incluso si eso implica desviar la mercancía a países como India o Sri Lanka.

El aumento de los costes de seguro es otro factor que contribuye a la crisis. Las navieras han impuesto recargos de US$ 4.000 por contenedor con destino a "todo Medio Oriente", y los costes de transporte y logística en tierra firme oscilan entre US$ 4.000 y US$ 9.000 por contenedor para trasladar las mercancías a los Emiratos Árabes Unidos. Cabral ofrece un ejemplo concreto: "Estábamos mirando algunos de nuestros contenedores que salen de Europa, y lo que normalmente pagaríamos por el flete son unos US$ 3.400. El presupuesto que nos dieron fue de alrededor de uno US$ 15.000, y eso solo para llevarlo a Yeda".

Estos costes adicionales inevitablemente repercutirán en el consumidor. Kibsons podría verse obligada a aumentar los precios hasta un 20% en algunos productos, como lácteos, frutas y verduras frescas. La empresa cuenta con un inventario de alimentos frescos para aproximadamente un mes en sus almacenes, pero la situación es insostenible a largo plazo.

El transporte aéreo de mercancías también se ha visto afectado. El Aeropuerto Internacional de Dubai tuvo que cerrar temporalmente durante 48 horas tras los ataques de represalia lanzados por Irán el 28 de febrero, lo que afectó tanto a los vuelos de pasajeros como al transporte de mercancías. La Defensa Civil de Dubai informó de un incendio provocado por el impacto de un dron en uno de sus tanques de combustible, lo que obligó a suspender temporalmente los vuelos el lunes.

A pesar de los desafíos, algunos minoristas como Spinneys, con una larga trayectoria en la región, se muestran optimistas y confían en poder asegurar su cadena de suministro. Louis Botha, jefe de cadenas de suministro de Spinneys, afirma: "De ninguna manera vamos a pasar hambre". La empresa está explorando rutas alternativas, como el transporte de contenedores de alimentos desde el Reino Unido, pasando por Francia y Turquía, antes de dirigirse a Iraq, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. "Podemos realizar el transporte por carretera en tan solo 12 días directamente desde el Reino Unido hasta el almacén de Jebel Ali", explica Botha.

Sin embargo, incluso con estas medidas de contingencia, los consumidores pueden esperar pagar precios más altos y tener menos opciones disponibles. Los Gobiernos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) están tratando de aliviar los cuellos de botella, y Omán y los Emiratos Árabes Unidos han establecido un nuevo corredor comercial para acelerar los trámites aduaneros entre puertos como Mascate y Jebel Ali.

Richard Meade, redactor jefe de Lloyd’s List Intelligence, señala que existen seguros disponibles, "si uno está dispuesto a pagar lo suficiente", pero considera que el verdadero problema es la seguridad. "Es el problema de seguridad el que hay que abordar", afirma.

La posibilidad de asegurar militarmente el estrecho ha ganado terreno en los últimos días, especialmente después de que el presidente Donald Trump ofreciera garantías de seguridad a las compañías navieras e incluso planteara la posibilidad de escoltas de la Armada estadounidense. Sin embargo, Meade se muestra escéptico al respecto. "Las escoltas navales de EE.UU. y la UE no llegarán pronto", afirma. Incluso si se dispone de dicho apoyo militar, Meade cree que "la prioridad serán los petroleros" y no los buques de carga.

Además, una operación de este tipo requeriría una gran cantidad de recursos. "Se necesitarán entre ocho y diez destructores para escoltar entre cinco y diez buques cisterna diariamente", estima Meade. Antes de la crisis, el estrecho de Ormuz permitía el paso de hasta 60 buques cisterna al día, lo que demuestra la magnitud del desafío. Incluso si una operación tan compleja y costosa se pusiera en marcha y tuviera éxito, el problema del tránsito de buques de carga con alimentos y otros bienes esenciales persistiría, ya que se daría prioridad a los buques cisterna que transportan petróleo.

La administración Trump sigue mostrando una postura firme en su intención de poner fin a la guerra en sus propios términos. Pero con cada día que pasa, las consecuencias se extienden más allá del campo de batalla, amenazando el suministro de alimentos, combustible y otros productos básicos para millones de personas en toda la región. La estabilidad del Golfo Pérsico, y la seguridad alimentaria de sus habitantes, penden de un hilo.

Cobertura en Video