Tegucigalpa – Los precios de los combustibles en Honduras continuarán su ascenso en las próximas semanas, a pesar de que el gobierno ha prometido absorber el 50% del incremento en diésel y gasolina regular, según advirtió el experto en energía renovable, Samuel Rodríguez, en declaraciones a Proceso Digital. El aumento, inevitable, es una consecuencia directa de la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, aunque la situación actual no se compara con el impacto devastador que tuvo la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
Rodríguez explicó que Honduras, al no ser un país productor de petróleo, es particularmente vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional. Además, existen políticas internas y niveles de reserva que introducen un retraso de aproximadamente 22 días entre un evento internacional y su reflejo en los precios locales. Este retraso, aunque conocido, no impide que el impacto se haga sentir, como se evidencia en las nueve semanas consecutivas de aumentos que el país ha experimentado hasta el momento.
La gasolina súper lideró los aumentos más recientes, con un incremento de 4.22 lempiras por galón, alcanzando un nuevo precio de 113.54 lempiras. La gasolina regular también experimentó un aumento significativo, de 3.12 lempiras, situándose en 101.37 lempiras por galón. El queroseno no se quedó atrás, con un alza de 10.16 lempiras, elevando su precio a 99.08 lempiras. El diésel, esencial para el transporte y la agricultura, también vio un incremento de 5.80 lempiras, alcanzando los 99.70 lempiras por galón.
A pesar de estos aumentos, Rodríguez intentó calmar la preocupación pública, recordando que en el peor momento de la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios del galón alcanzaron los 147 lempiras. Si bien reconoce que la situación actual es preocupante, asegura que Honduras no se encuentra cerca de alcanzar esos niveles extremos. Sin embargo, insiste en que la tendencia alcista persistirá en las próximas semanas.
La decisión del gobierno de absorber el 50% del incremento es un intento por mitigar el impacto en los consumidores, especialmente en los sectores más vulnerables. No obstante, esta medida implica un costo fiscal significativo para el Estado, que deberá encontrar fuentes de financiamiento para compensar la pérdida de ingresos por impuestos a los combustibles.
El conflicto en Oriente Medio, que ha provocado una mayor incertidumbre en el mercado energético global, es el principal impulsor de estos aumentos. La escalada de tensiones en la región, con ataques a instalaciones petroleras y amenazas a la seguridad de las rutas marítimas, ha generado temores sobre una posible interrupción del suministro de petróleo, lo que ha llevado a un aumento de los precios internacionales.
La situación es especialmente preocupante para Honduras, que depende en gran medida de las importaciones de petróleo para satisfacer su demanda energética. La falta de diversificación de la matriz energética y la limitada capacidad de almacenamiento hacen que el país sea particularmente susceptible a las fluctuaciones del mercado internacional.
Expertos en economía advierten que los aumentos en los precios de los combustibles podrían tener un impacto negativo en la inflación, lo que a su vez podría afectar el poder adquisitivo de los consumidores y frenar el crecimiento económico. El transporte, la agricultura y la industria son algunos de los sectores que se verán más afectados por estos aumentos.
El gobierno ha anunciado que está trabajando en medidas para mitigar el impacto de los aumentos en los precios de los combustibles, incluyendo la búsqueda de fuentes alternativas de suministro y la promoción de la eficiencia energética. Sin embargo, estas medidas tardarán en implementarse y es poco probable que tengan un impacto inmediato en los precios.
La situación exige una respuesta integral que involucre al gobierno, al sector privado y a la sociedad civil. Es necesario invertir en la diversificación de la matriz energética, promoviendo el desarrollo de fuentes de energía renovable como la solar, la eólica y la hidroeléctrica. También es importante mejorar la eficiencia energética en todos los sectores de la economía y fortalecer la capacidad de almacenamiento de combustibles.
Además, es fundamental proteger a los sectores más vulnerables de la población, implementando programas de asistencia social y subsidios focalizados. El gobierno debe garantizar que los aumentos en los precios de los combustibles no afecten desproporcionadamente a los hogares de bajos ingresos y a las pequeñas empresas.
La transparencia en la información y la comunicación efectiva son también cruciales para generar confianza en la población y evitar el pánico. El gobierno debe informar regularmente sobre la situación del mercado energético y las medidas que está tomando para mitigar el impacto de los aumentos en los precios de los combustibles.
En resumen, la situación es compleja y requiere una respuesta coordinada y a largo plazo. Los aumentos en los precios de los combustibles son una realidad que Honduras debe enfrentar, pero con una estrategia adecuada, es posible minimizar su impacto y proteger a la población. La clave está en la diversificación de la matriz energética, la promoción de la eficiencia energética y la protección de los sectores más vulnerables. La incertidumbre en Oriente Medio continuará siendo un factor determinante en los precios del petróleo, por lo que Honduras debe prepararse para enfrentar un escenario de volatilidad en el mercado energético global.


