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Israel al Límite: ¿Guerra Total con Hezbollah?

El jefe del Estado Mayor israelí reconoce un fallo en las alertas civiles durante el mayor ataque de Hezbolá desde el inicio del conflicto, mientras el ministro de Defensa amenaza con ampliar la ocupación territorial

Israel al Límite: ¿Guerra Total con Hezbollah?

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, ha elevado drásticamente la alerta sobre el conflicto con Hezbollah, calificándolo como “una guerra en otro frente principal, no en un escenario secundario”. Esta advertencia se produce tras el mayor ataque perpetrado por el grupo terrorista chií desde el inicio de las hostilidades, un bombardeo masivo que incluyó el lanzamiento de 200 cohetes y 20 drones contra territorio israelí. La escalada ha provocado un despliegue de efectivos adicionales en la frontera norte israelí, señalando una preparación para un enfrentamiento de mayor envergadura.

Durante una visita al Mando Norte del Ejército israelí, Zamir admitió una falla crítica en la alerta temprana a la población civil antes del ataque nocturno coordinado. A pesar de que solo dos proyectiles impactaron en suelo israelí, la falta de aviso generó “una sensación de falta de claridad entre la población”, según reconoció el jefe militar. Asumiendo la responsabilidad por este error, Zamir declaró: “Si hubo un error, y mi punto de partida es que lo hubo, yo, como jefe del Estado Mayor, soy responsable de todo”. Esta admisión pública es inusual y subraya la gravedad de la situación y la presión interna sobre el mando militar.

La retórica se ha intensificado significativamente, con el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, amenazando con una incursión militar en territorio libanés si los ataques desde Hezbollah persisten. Katz argumentó que el gobierno libanés no ejerce su autoridad dentro de sus propias fronteras, justificando así una posible intervención israelí. Zamir respaldó esta postura, utilizando la misma frase para anticipar que las tropas israelíes tomarán el control si Beirut no logra contener a Hezbollah. Esta declaración representa una justificación explícita para una posible expansión territorial de la operación militar israelí, elevando las apuestas en el conflicto.

Paralelamente, las FDI han anunciado la eliminación de tres miembros de la Guardia Revolucionaria iraní vinculados a la cúpula de Hezbollah. El objetivo principal de este ataque fue Ali Muslim Tabaja, descrito como un pilar fundamental de la División Hussein y el arquitecto de la reconstrucción de Hezbollah. Junto a Tabaja, también murieron Yihad al Spira, su comandante adjunto, y Sajid al Handesa, responsable de las operaciones con drones. Esta operación, según fuentes militares israelíes, busca desmantelar la infraestructura y la capacidad operativa de Hezbollah, apuntando directamente a sus conexiones con Irán. Un ataque previo, el sábado anterior en Haruf, resultó en la muerte de Abu Alí Ryan, comandante de la Fuerza Raduán de Hezbollah en el sur del Líbano, demostrando la determinación israelí de eliminar a los líderes clave del grupo.

La respuesta israelí no se ha limitado a operaciones dirigidas. La ofensiva aérea sobre Beirut ha continuado, con un bombardeo particularmente devastador en una zona de playa donde se concentraban desplazados, resultando en la muerte de doce personas y dejando 28 heridos. Este ataque, el más letal en la capital libanesa desde el inicio de la campaña, ha generado una condena internacional y ha exacerbado la crisis humanitaria. El barrio del Dahye, un bastión de Hezbollah en los suburbios del sur de Beirut, sigue siendo el blanco más frecuente de los ataques aéreos israelíes.

El Ministerio de Salud libanés ha registrado más de 630 muertos, 1.500 heridos y cerca de 800.000 desplazados desde el inicio de los combates el 2 de marzo. La magnitud de la crisis humanitaria es alarmante, con una población civil atrapada en medio del fuego cruzado y enfrentando la escasez de alimentos, agua y atención médica. La situación se agrava por la incapacidad del gobierno libanés para controlar a Hezbollah, a pesar de la declaración del primer ministro Nawaf Salam el 5 de marzo, calificando las actividades militares del grupo como ilegales.

El trasfondo político del conflicto es complejo y profundamente arraigado. El gobierno libanés había aprobado en agosto de 2023 un plan de desarme de Hezbollah, pero este plan quedó congelado con el estallido de los combates. Israel, por su parte, ha mantenido cinco posiciones militares en suelo libanés tras el alto el fuego de noviembre de 2024, a pesar de las exigencias de retirada de Beirut, Hezbollah y la ONU. Estas posiciones, inicialmente presentadas como medidas de seguridad provisionales, se han convertido en el argumento estructural para una nueva fase de ocupación, cuyo alcance dependerá de la evolución paralela de la guerra contra Irán.

La situación actual plantea serias preocupaciones sobre una posible escalada regional. La eliminación de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní y la intensificación de los ataques aéreos sobre Beirut podrían provocar una respuesta directa de Irán, lo que podría desencadenar un conflicto más amplio. La comunidad internacional ha instado a la moderación y a la búsqueda de una solución diplomática, pero las perspectivas de un alto el fuego inmediato parecen remotas. La escalada actual representa una amenaza significativa para la estabilidad regional y podría tener consecuencias devastadoras para la población civil en ambos lados de la frontera. La posibilidad de una guerra total entre Israel y Hezbollah, con el potencial de involucrar a otros actores regionales, es ahora una realidad inminente.

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