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La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha revelado un panorama desolador para el periodismo y la libertad de expresión en las Américas, con un deterioro dramático que ha llevado al Índice Chapultepec a su nivel más bajo desde su creación. El informe, divulgado este martes, otorga un promedio regional de 47,10 puntos, evidenciando uno de los peores años para la prensa en la región, marcado por una escalada de violencia, censura y hostigamiento contra periodistas.
El estudio, en su sexta edición, detalla una preocupante tendencia que no distingue ideologías políticas ni sistemas de gobierno. Países como México, Honduras, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Cuba y Venezuela se encuentran en el epicentro de esta crisis, con casos documentados de homicidios de periodistas, detenciones arbitrarias, exilios forzados e impunidad generalizada. La SIP subraya que la situación no es exclusiva de regímenes autoritarios, sino que se extiende a democracias nominales, donde los poderes ejecutivos son señalados por los jueces participantes en el análisis como los principales responsables de las restricciones a la libertad de prensa.
El informe identifica patrones alarmantes en los países con peores resultados. El uso de instituciones estatales para criminalizar el periodismo independiente, la estigmatización de la prensa a través de discursos oficiales, las presiones y agresiones perpetradas por grupos de choque, la fiscalización y asfixia financiera de medios críticos, y la aprobación de leyes que penalizan la expresión de opiniones contrarias a los intereses del poder son tácticas comunes empleadas para silenciar las voces disidentes.
La ineficacia de los mecanismos de protección existentes frente a ataques de grupos criminales o irregulares contra periodistas es otra preocupación central del informe. Si bien la excarcelación de periodistas encarcelados se considera un paso necesario, la SIP advierte que es insuficiente mientras persistan las acciones que amenazan el ejercicio libre e independiente del periodismo, como se ha visto recientemente en Guatemala.
En contraste con esta sombría realidad, el informe destaca que República Dominicana es la única nación en la región con más de 80 puntos sobre 100 en el índice, lo que la sitúa en la categoría de Baja Restricción. Le siguen Chile, Canadá, Brasil, Uruguay y Jamaica, países donde las condiciones para la libertad de expresión y el periodismo independiente son relativamente más favorables.
Sin embargo, la situación general es preocupante. Ecuador, Bolivia, Honduras, Perú, México, Haití, Cuba y El Salvador se encuentran en la franja de Alta Restricción, mientras que Nicaragua y Venezuela son catalogadas como países Sin Libertad de Expresión. El informe también señala un retroceso significativo en Estados Unidos, que ha descendido de la cuarta a la undécima posición y ha pasado de la categoría de Baja Restricción a la de países En Restricción.
La elaboración del informe involucró a 195 jueces de 23 países, incluyendo a Haití por primera vez, en una evaluación exhaustiva realizada en alianza con investigadores de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela. El periodo de medición abarcó del 2 de noviembre de 2024 al 1 de noviembre de 2025.
El informe también anticipa un año de transformaciones políticas en la región en 2026, especialmente en países que han celebrado elecciones recientes como Chile y Honduras. La situación en Venezuela, en particular, se considera incierta debido a la captura por parte del gobierno de Estados Unidos del expresidente Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos de narcotráfico en Nueva York.
La SIP advierte sobre la incertidumbre en torno al clima de derechos civiles en varios países y sobre la capacidad de la prensa para impulsar cambios que garanticen su sostenibilidad, especialmente en contextos de crisis económica como el que atraviesa Bolivia. La organización regional enfatiza la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos de protección para periodistas, promover la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos, y garantizar el acceso a la información como pilares fundamentales para la defensa de la libertad de expresión y la democracia en las Américas.
El informe de la SIP no solo documenta un deterioro alarmante, sino que también sirve como una llamada de atención para la comunidad internacional y los gobiernos de la región. La libertad de prensa no es solo un derecho fundamental, sino también un componente esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática y el desarrollo sostenible. La erosión de este derecho amenaza la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas, exigir responsabilidades a sus gobernantes y participar plenamente en la vida pública. La situación actual exige una respuesta contundente y coordinada para revertir esta tendencia y proteger el futuro del periodismo independiente en las Américas. La inacción no es una opción, ya que el silencio de la prensa solo allana el camino para la opresión y la injusticia.

