La escalada del conflicto en Medio Oriente y el fuerte aumento del precio del petróleo han provocado una ola de volatilidad en los mercados agrícolas de Chicago, con la soja liderando las subidas y bajas en una jornada frenética. La oleaginosa llegó a alcanzar un máximo de US$6,15 por tonelada en el segmento nocturno, para luego experimentar una corrección, cerrando finalmente con una mejora de US$4,59 por tonelada para la posición mayo, a US$450,57 por tonelada. Sin embargo, la volatilidad persistió, con la soja cayendo posteriormente 0,92 dólares por tonelada, a US$440,28. Este comportamiento errático refleja la incertidumbre global y el reposicionamiento de inversores en busca de refugio en las materias primas.
El movimiento se produce en un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y el salto del crudo, que llegó a subir un 27% en las primeras horas de la jornada, para luego moderarse a un incremento del 5,7% a US$97,20 el barril. El viernes anterior, el mercado ya había cerrado con fuertes subidas, con la soja posición mayo aumentando US$7,90 y cerrando en US$441,20 por tonelada, y el maíz subiendo US$2,76 y cerrando en US$181,29. El precio de la soja del viernes marcó el nivel más alto desde mayo de 2024, impulsado por la aversión al riesgo y la búsqueda de cobertura frente a la volatilidad global.
Eugenio Irazuegui, analista de mercados de Zeni, explicó que la soja había comenzado la jornada con alzas cercanas a los US$5 por tonelada en la cotización nocturna de Chicago, pero que en la última hora de la rueda experimentó una merma, negociándose finalmente con una caída de un dólar por tonelada. “Bastante en línea con el comportamiento del petróleo”, añadió el experto, señalando que el crudo llegó a trepar un 27% en las primeras horas y, al momento, sube el 5,7% a US$97,20 el barril.
Según un informe de la corredora Granar, la mejora de los granos se da en un contexto global muy sensible por la guerra en Medio Oriente, con un impacto más inmediato en el mercado energético. El petróleo llegó a aproximarse a los US$120 por barril durante la noche, para luego ubicarse en torno a los US$104, una suba cercana al 14% respecto del cierre del viernes. Este movimiento está vinculado con el posible cierre del estrecho de Ormuz y con anuncios de países productores que han frenado la producción por razones de seguridad o por dificultades logísticas para transportar el crudo.
En este contexto energético, la soja encuentra uno de sus principales impulsos. El informe de Granar señala que la soja vuelve a subir con fuerza en el segmento nocturno de Chicago, apuntalada, otra vez, por el aceite de soja, que continúa su escalada y alcanzó el nivel de precios más alto en dos años. En el segmento nocturno el aceite subía US$40,78 por tonelada. La razón detrás de este movimiento está vinculada al vínculo entre energía y biocombustibles. Al disparar las cotizaciones del petróleo y con ellas los valores de los combustibles, se abre la chance de un mayor impulso a los biocombustibles, lo que mejora las perspectivas para el complejo sojero.
Sin embargo, el informe también advierte que el mercado deberá seguir de cerca el comportamiento de los inversores durante el resto de la rueda. Si se confirma la tendencia bajista en las bolsas mundiales, podría aparecer alguna toma de ganancias en los mercados agrícolas. Además, siguen presentes otros factores que presionan sobre los precios, como el avance de la cosecha récord de soja en Brasil y la ausencia de nuevas compras chinas en Estados Unidos.
El maíz también acompaña el movimiento alcista, impulsado por el mercado energético. El cereal mantiene la tendencia positiva, beneficiado por el aumento del petróleo en cuanto a materia prima para el etanol. Incluso, Granar señala que esta coyuntura ha reabierto el debate político en Estados Unidos sobre el uso de biocombustibles, con legisladores de los principales estados agrícolas reclamando que se habilite una ley de emergencia para permitir el expendio de E-15 durante todo el año, lo que estimularía la demanda interna de maíz.
La volatilidad en los mercados agrícolas es una clara señal de la incertidumbre que impera en el escenario global. La guerra en Medio Oriente, el aumento del precio del petróleo y las tensiones geopolíticas están generando un impacto significativo en los precios de las materias primas, y los inversores están buscando refugio en activos considerados seguros. La soja, en particular, se ha visto beneficiada por el aumento del precio del aceite de soja, impulsado por la demanda de biocombustibles. Sin embargo, otros factores, como la cosecha récord de soja en Brasil y la falta de compras chinas, podrían limitar las subidas.
El mercado deberá seguir de cerca la evolución de los acontecimientos en Medio Oriente y el comportamiento de los inversores durante los próximos días. La volatilidad seguirá siendo la norma, y los precios de los granos podrían experimentar fuertes oscilaciones. La situación actual exige cautela y análisis exhaustivo por parte de los operadores y los inversores. La capacidad de adaptación a un entorno cambiante y la gestión del riesgo serán clave para obtener resultados positivos en este mercado turbulento. La atención también se centrará en las políticas energéticas de Estados Unidos y en la posible aprobación de una ley que impulse el uso de biocombustibles, lo que podría generar un mayor impulso a la demanda de maíz.
