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Remesas en Riesgo: La Sombra de Trump y la Incertidumbre Económica Amenazan a Guatemala

Hablamos sobre el declive económico cuando hay falta de certeza, un detalle que puede ser trascendental en el régimen de Trump.

Remesas en Riesgo: La Sombra de Trump y la Incertidumbre Económica Amenazan a Guatemala

Las remesas familiares enviadas desde Estados Unidos a Guatemala están mostrando signos preocupantes de desaceleración, proyectando un crecimiento de un solo dígito para 2026, una cifra significativamente menor que el crecimiento histórico observado en 2025 y en años anteriores. Este descenso, según análisis recientes, no es simplemente un fenómeno económico aislado, sino una consecuencia directa de la incertidumbre política y económica generada tanto por factores externos como internos, con la figura del expresidente Donald Trump como un catalizador clave.

El comportamiento inusual de las remesas comenzó a manifestarse en 2020, con una disminución sin precedentes durante los meses de marzo, abril y mayo, marcando la primera vez desde la crisis financiera de 2009 que se registraba una caída interanual. Inicialmente, esta reducción se atribuyó a la pandemia del Coronavirus y al impacto inmediato en el empleo de los migrantes, quienes, ante el temor al contagio y la incertidumbre sobre su futuro, optaron por resguardar sus recursos y limitar el envío de remesas. Sin embargo, el análisis más profundo revela una dinámica más compleja.

La explicación del declive se divide en dos categorías principales: factores externos y factores internos. Los factores externos se refieren a la situación que enfrentan los migrantes en Estados Unidos, incluyendo la amenaza constante de la pandemia y, más recientemente, las políticas migratorias restrictivas y la retórica antiinmigrante promovida por figuras como Trump. La incertidumbre generada por estas políticas lleva a los migrantes a ser más cautelosos con sus finanzas, priorizando el ahorro para posibles emergencias o la defensa legal en caso de deportación.

Los factores internos, por otro lado, se relacionan con la percepción de riesgo y la falta de confianza en el futuro económico, tanto en Estados Unidos como en Guatemala. La impredecibilidad de las políticas de Trump, su tendencia a cambiar de rumbo y su enfoque en decisiones a corto plazo generan un clima de inestabilidad que afecta la actividad económica de los migrantes. Como bien señaló el economista John Maynard Keynes, "insensato sería dar gran peso a asuntos que son muy inciertos". Esta lógica se extiende a la decisión de enviar remesas, ya que los migrantes se preguntan si tendrán los recursos necesarios para cubrir sus propias necesidades en el futuro.

La situación actual se asemeja a la descrita por Margaret Thatcher, quien argumentaba que "una economía funciona mejor cuando esté construida sobre la base de reglas claras y predecibles". La falta de claridad y predictibilidad en el entorno económico y político actual socava la confianza de los migrantes y los lleva a adoptar una postura más conservadora en cuanto al envío de remesas.

El reciente informe del Departamento de Empleo de Estados Unidos, que revela la pérdida de 92,000 empleos el mes pasado, agrava aún más la situación. Esta pérdida de empleos, atribuida a factores como el clima invernal y la incertidumbre económica general, afecta directamente a la capacidad de los migrantes para enviar remesas. Si bien algunos analistas sugieren que el descenso en las remesas se debe simplemente a que los migrantes ya enviaron todos sus ahorros en 2025, anticipándose a posibles deportaciones, otros indicadores económicos sugieren que la desaceleración es más profunda y generalizada.

Sin embargo, la historia de las remesas en tiempos de crisis también revela una capacidad de resiliencia y adaptación. A pesar del repliegue inicial en 2020, los migrantes fueron los primeros en regresar al trabajo, impulsando un aumento récord en las remesas durante el segundo semestre del año. Esto demuestra la importancia del migrante como motor económico, pero también la crudeza de un sistema que lo obliga a compensar las pérdidas causadas por la incertidumbre y la inestabilidad.

La influencia de Trump en este contexto es innegable. Su política migratoria, caracterizada por la persecución y la amenaza de deportación, no solo afecta directamente a los migrantes, sino que también genera un clima de miedo e incertidumbre que se extiende a sus familias en Guatemala. Además, su retórica antiinmigrante y su enfoque en políticas económicas proteccionistas contribuyen a la inestabilidad económica global, afectando la capacidad de los migrantes para generar ingresos y enviar remesas.

En resumen, la desaceleración en el crecimiento de las remesas en 2026 es un reflejo de la compleja interacción entre factores económicos, políticos y sociales. La incertidumbre generada por la figura de Trump, la inestabilidad económica en Estados Unidos y la falta de confianza en el futuro son elementos clave que están afectando la capacidad de los migrantes para enviar dinero a sus familias en Guatemala. A pesar de la resiliencia demostrada en el pasado, la situación actual exige una atención cuidadosa y la implementación de políticas que promuevan la estabilidad económica y la confianza en el futuro, tanto en Estados Unidos como en Guatemala. La dependencia de Guatemala de las remesas hace que esta situación sea particularmente vulnerable, y la necesidad de diversificar la economía y crear oportunidades de empleo local se vuelve cada vez más urgente.

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