Santiago, Chile – Gabriel Boric, el presidente más joven en la historia de Chile, se despidió hoy de la presidencia en una emotiva ceremonia celebrada frente al Palacio de La Moneda, en el corazón de Santiago. Rodeado de sus adherentes y visiblemente emocionado, Boric realizó un balance de su gestión, defendió la autonomía de Chile en el escenario internacional y reafirmó su compromiso con los derechos sociales y la justicia. Su partida marca un giro significativo en la política chilena, cediendo el poder a José Antonio Kast, representante de la ultraderecha, en un contexto de crecientes tensiones tanto a nivel nacional como global.
En su discurso, Boric enfatizó que asumió la presidencia con humildad y que ha dedicado cada esfuerzo a estar a la altura de la responsabilidad que le fue conferida. “Les prometo, desde el fondo de mi corazón, que he dado lo mejor de mí para estar a la altura de esta responsabilidad, y puedo decir, con tranquilidad y convicción, que me voy con la frente en alto y con las manos limpias”, declaró ante una multitud entusiasta. Estas palabras resonaron como un intento de dejar una huella imborrable en la memoria colectiva, a pesar de los desafíos y las críticas que enfrentó durante su mandato.
El presidente saliente destacó los logros de su gobierno, entre los que mencionó la implementación del copago cero en la salud pública, una medida que busca garantizar el acceso universal a la atención médica; la ley de Royalty Minero, que pretende redistribuir los recursos provenientes de la minería hacia las regiones del país; y la ley TEA (Trastorno del Espectro Autista), que busca proteger los derechos de las personas con esta condición. Boric argumentó que estas iniciativas son un reflejo de su compromiso con el fortalecimiento de los derechos sociales y la reducción de las desigualdades.
Sin embargo, el gobierno de Boric también se vio envuelto en controversias y desafíos significativos. A pesar de que la mayoría de los indicadores económicos y de seguridad han mostrado mejoras durante su mandato, las preocupaciones ciudadanas sobre la delincuencia y la ralentización económica persistieron, afectando su nivel de aprobación, que se mantuvo constante en torno al 30%. Esta percepción de falta de soluciones a los problemas más acuciantes de la población podría ser un factor determinante en la evaluación de su legado.
En un momento de creciente polarización global, Boric defendió la autonomía y la soberanía de Chile, rechazando cualquier intento de subordinación a potencias extranjeras. “Chile no elige entre potencias, sino que defiende su autonomía y su soberanía. No es servil ni se subordina a ninguna”, afirmó en referencia a la reciente suspensión de la visa a tres funcionarios del Ministerio de Transportes por parte de Estados Unidos, incluyendo al propio ministro, Juan Carlos Muñoz. Esta declaración subraya la determinación de Chile de mantener una política exterior independiente y basada en sus propios intereses.
El presidente Boric también se pronunció sobre temas de relevancia internacional, como el conflicto palestino-israelí, expresando su solidaridad con el pueblo palestino y condenando lo que calificó de “genocidio” israelí. “El derecho a existir del pueblo palestino y a terminar con el genocidio (israelí), lo que hemos defendido firme y con convicción desde el Gobierno”, declaró. Su postura en este conflicto ha generado controversia, pero refleja su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la justicia internacional.
La despedida de Boric se produjo en paralelo a la participación de José Antonio Kast en una cumbre regional organizada por el expresidente estadounidense Donald Trump en Miami, un evento que reúne a referentes de la ultraderecha global. Esta coincidencia subraya el contraste ideológico entre ambos líderes y la polarización política que atraviesa Chile.
El traspaso de mando entre Boric y Kast ha estado marcado por la suspensión de una reunión en la que debían abordar la construcción de un cable de fibra óptica por parte de la multinacional China Mobile para unir Asia con las costas chilenas. Esta cancelación ha generado interrogantes sobre la continuidad del proyecto y las implicaciones para la política exterior y económica de Chile.
A pesar de los desafíos y las críticas, Boric deja el poder con la convicción de haber dado lo mejor de sí y con la esperanza de que su legado inspire a futuras generaciones. Con apenas 40 años, el exdirigente estudiantil tiene una larga carrera política por delante y se espera que continúe desempeñando un papel relevante en la vida pública chilena. Su elección en 2021 fue impulsada por las demandas de cambio expresadas en las protestas de 2019 y contó con el apoyo del Partido Comunista y las fuerzas tradicionales de la centroizquierda.
La concentración ciudadana organizada por el colectivo "Unidos con Boric" fue una muestra de apoyo al presidente saliente y un reconocimiento a sus esfuerzos por construir una sociedad más justa e igualitaria. La jornada estuvo marcada por discursos, espacios culturales y musicales, creando un ambiente de celebración y despedida. Boric se despidió de sus adherentes con un mensaje de esperanza y un llamado a la unidad, instándolos a seguir luchando por un futuro mejor para Chile.


