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Kim Jong-un Llora la Pérdida del Arquitecto de su Imagen

La capital de Corea del Norte se vistió de solemnidad y pesar esta semana con el funeral multitudinario de Kim Ki-nam, figura clave del aparato propagandístico del país, que falleció a la edad de 94The post Kim Jong-un despide con honores a su destacado promotor propagandístico appeared first on Noti Bomba.

Kim Jong-un Llora la Pérdida del Arquitecto de su Imagen

Pyongyang, Corea del Norte – La capital norcoreana se sumió en un ambiente de luto y solemnidad esta semana con el funeral de estado de Kim Ki-nam, una figura central en el aparato de propaganda del régimen y considerado uno de los arquitectos de la imagen pública de la dinastía Kim. Ki-nam falleció a la edad de 94 años, dejando un vacío significativo en la maquinaria de control ideológico del país. La cobertura mediática estatal, omnipresente y cuidadosamente orquestada, presentó la muerte de Ki-nam como una pérdida irreparable para la nación, destacando su “inquebrantable lealtad” y “dedicación ejemplar” al Partido de los Trabajadores de Corea y a su líder, Kim Jong-un.

El funeral, celebrado con una pompa y circunstancia características del régimen, contó con la presencia de Kim Jong-un, quien rindió homenaje a Ki-nam con una ofrenda floral y una reverencia frente a su féretro. La asistencia de altos funcionarios del partido, militares de alto rango y representantes de diversas organizaciones estatales subrayó la importancia de Ki-nam dentro del sistema político norcoreano. Las imágenes difundidas por la televisión estatal mostraron a multitudes de ciudadanos llorando y expresando su dolor por la pérdida del veterano propagandista.

Kim Ki-nam dedicó más de siete décadas de su vida a perfeccionar el arte de la propaganda norcoreana. Su carrera comenzó bajo el mandato de Kim Il-sung, el fundador de Corea del Norte, y continuó a través de las presidencias de Kim Jong-il y Kim Jong-un. A lo largo de su trayectoria, Ki-nam ocupó puestos clave en el Departamento de Propaganda y Agitación del Partido de los Trabajadores de Corea, supervisando la producción de todo tipo de materiales propagandísticos, desde carteles y panfletos hasta películas, canciones y obras de teatro.

Su influencia se extendió a todos los aspectos de la vida norcoreana, moldeando la percepción de la realidad de la población y reforzando el culto a la personalidad de la familia Kim. Ki-nam fue un maestro en la manipulación de la información, utilizando técnicas de propaganda sofisticadas para glorificar al régimen, demonizar a sus enemigos y justificar sus políticas, incluso las más controvertidas.

Bajo su dirección, la propaganda norcoreana evolucionó para adaptarse a los cambios en el panorama mediático global. Si bien los métodos tradicionales, como los carteles y los discursos políticos, siguieron siendo importantes, Ki-nam también abrazó nuevas tecnologías, como la televisión, el cine y, más recientemente, Internet (aunque con un control estricto y limitado).

Uno de los logros más notables de Ki-nam fue su papel en la creación de la ideología *Juche*, la filosofía de autosuficiencia que sirve como base del sistema político norcoreano. Ki-nam fue fundamental en la difusión de *Juche* a través de todos los niveles de la sociedad, convirtiéndola en un elemento central de la identidad nacional norcoreana.

La muerte de Kim Ki-nam plantea interrogantes sobre el futuro de la propaganda norcoreana. Si bien el régimen cuenta con una amplia red de propagandistas y una infraestructura bien establecida, la pérdida de un veterano con la experiencia y la influencia de Ki-nam es innegable. Se espera que Kim Jong-un designe a un sucesor para ocupar su lugar, pero encontrar a alguien con la misma habilidad y lealtad será un desafío.

Analistas señalan que el sucesor de Ki-nam deberá navegar por un entorno mediático cada vez más complejo, con el aumento de la información externa que llega a Corea del Norte a través de fuentes como las memorias USB, las radios de onda corta y, en menor medida, Internet. Mantener el control sobre el flujo de información y preservar el culto a la personalidad de Kim Jong-un será una tarea cada vez más difícil.

La cobertura mediática estatal ha enfatizado la necesidad de continuar con el legado de Ki-nam y de fortalecer la propaganda norcoreana para hacer frente a las “amenazas externas” y “desafíos ideológicos”. Se espera que el régimen intensifique sus esfuerzos para adoctrinar a la población y reforzar su control sobre la información.

La muerte de Kim Ki-nam también puede ser vista como un símbolo del envejecimiento de la élite gobernante de Corea del Norte. Muchos de los altos funcionarios del régimen son veteranos de la era de Kim Il-sung y Kim Jong-il, y su reemplazo gradual por una nueva generación de líderes podría conducir a cambios en las políticas y estrategias del país.

Sin embargo, es poco probable que estos cambios sean significativos en el corto plazo. Kim Jong-un ha demostrado ser un líder astuto y pragmático, y es probable que continúe utilizando la propaganda como una herramienta clave para mantener su poder y controlar a la población. La pérdida de Kim Ki-nam es un revés para el régimen, pero no representa una amenaza existencial. La maquinaria de propaganda norcoreana, aunque debilitada, sigue siendo una fuerza poderosa y omnipresente en la vida de los ciudadanos norcoreanos. El legado de Kim Ki-nam, el arquitecto de la imagen de la Corea del Norte que el mundo conoce, perdurará en las paredes, las pantallas y las mentes de una nación aislada.

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