La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha desatado una ola de preocupación en los mercados financieros globales, con analistas advirtiendo sobre un impacto significativo en la economía mundial, especialmente en lo que respecta a la inflación. El aumento en los precios del petróleo y el gas, impulsado por la incertidumbre geopolítica, amenaza con revertir los avances logrados en la lucha contra la inflación y complicar las decisiones de política monetaria de los bancos centrales.
La magnitud del impacto dependerá crucialmente de la duración e intensidad del conflicto. Un escenario prolongado, especialmente si implica interrupciones significativas en el suministro de petróleo a través del estratégico estrecho de Ormuz, podría elevar los precios de la energía a niveles alarmantes, avivando la inflación al consumidor y desacelerando el consumo de los hogares. Expertos de Morgan Stanley señalan que tales interrupciones podrían obligar a los bancos centrales a reconsiderar sus planes de ajuste monetario, aumentando las probabilidades de una pausa o incluso de recortes en las tasas de interés para mitigar el impacto en el crecimiento económico.
Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis, enfatizó la necesidad de cautela y de recopilar más datos antes de evaluar completamente el impacto del conflicto en la inflación. “Es demasiado pronto para saber la magnitud del impacto que esto genera en la inflación y por cuánto tiempo”, declaró durante una conferencia en Nueva York. Esta declaración refleja la incertidumbre que reina entre los responsables de la política monetaria, quienes se enfrentan a la difícil tarea de equilibrar la lucha contra la inflación con la necesidad de mantener el crecimiento económico.
William Jackson, economista jefe de mercados emergentes en Capital Economics, estima que un conflicto prolongado que eleve el precio del crudo Brent a los 100 dólares el barril podría agregar entre 0.6 y 0.7 puntos porcentuales a la inflación global. Esta estimación subraya el potencial de un shock en el suministro de energía para desestabilizar la economía mundial. Ryan Sweet, economista de Oxford Economics, coincide en que el conflicto elevará la inflación, proyectando un aumento de entre 0.3 y 0.4 puntos porcentuales en Estados Unidos y la Eurozona para 2026. Sin embargo, Sweet también señala que un aumento moderado en los precios de la energía, debido a una interrupción limitada en el estrecho de Ormuz, solo reduciría el crecimiento del PIB mundial en 0.1 puntos porcentuales este año.
La situación es particularmente preocupante para Estados Unidos, donde los consumidores ya están bajo presión debido a la inflación. Analistas de ING advierten que el aumento de los precios del petróleo podría complicar la política monetaria de la Reserva Federal, especialmente de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato, donde los precios de la gasolina suelen ser un tema sensible. Humberto Calzada, economista jefe de Rankia LATAM, señala que el alza en los energéticos de mediano plazo podría generar presiones sobre la inflación, lo que a su vez obligaría a los bancos centrales a ajustar su política monetaria.
En México, la situación no es menos preocupante. Analistas de Banamex coinciden en que la evolución reciente del mercado cambiario podría limitar la capacidad de Banxico para continuar con su ciclo de recortes de tasas de interés, ya que podría presionar los precios y reducir el margen de maniobra para la política monetaria.
Los mercados financieros ya están reaccionando a la creciente incertidumbre. Los precios del petróleo han ampliado sus ganancias, impulsados por las expectativas de un mayor bloqueo en los flujos de energía. La Mezcla Mexicana cerró en 70.32 dólares por barril, con un aumento del 5.54 por ciento, mientras que el Brent subió un 5.40 por ciento, a 81.94 dólares, y el WTI un 4.68 por ciento, a 74.56 dólares.
La preocupación de los inversores también se refleja en las ventas masivas de acciones en las plazas bursátiles a nivel global. Wall Street experimentó pérdidas significativas, con caídas del 1.02 por ciento para el Nasdaq, 0.94 por ciento para el S&P 500 y 0.83 por ciento para el Dow Jones. En México, tanto la Bolsa Mexicana de Valores como la Bolsa Institucional de Valores registraron sus mayores caídas desde principios de abril de 2025, con descensos del 3.04 y 2.96 por ciento, respectivamente.
El mercado cambiario también se vio afectado, con el peso mexicano registrando su peor desempeño en una sesión desde principios de abril del año pasado, depreciándose un 2.03 por ciento frente al dólar y cerrando en 17.6367 pesos. La moneda mexicana se colocó como la quinta divisa emergente con mayores pérdidas frente al dólar.
En resumen, la guerra en Medio Oriente representa una amenaza significativa para la economía global, con el potencial de avivar la inflación, desacelerar el crecimiento económico y complicar las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. La incertidumbre que rodea al conflicto exige una respuesta prudente y coordinada por parte de los gobiernos y las instituciones financieras internacionales para mitigar los riesgos y proteger la estabilidad económica mundial. La evolución de los acontecimientos en los próximos días y semanas será crucial para determinar la magnitud del impacto y la eficacia de las medidas adoptadas para hacerle frente. La volatilidad en los mercados energéticos y financieros se espera que continúe, lo que exige a los inversores y a los responsables de la política económica mantener una vigilancia constante y estar preparados para adaptarse a un entorno en constante cambio.


