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Viceprefecta Azuay: ¿Fin de Carrera Inminente?

La viceprefecta de Azuay, Alexandra Quintanilla Zamora, enfrenta una investigación de la Fiscalía tras ser sentenciada por conducir en estado de embriaguez en Cuenca.

Viceprefecta Azuay: ¿Fin de Carrera Inminente?

Cuenca, Azuay – La viceprefecta de la provincia de Azuay, Alexandra Quintanilla Zamora, se encuentra en el centro de una creciente controversia tras la confirmación de una investigación formal por parte de la Fiscalía General del Estado. La indagación se deriva de una sentencia reciente en su contra por una contravención de tránsito: conducir un vehículo en estado de embriaguez. El incidente, ocurrido en la ciudad de Cuenca, ha generado una ola de críticas y llamados a la renuncia por parte de diversos sectores políticos y sociales de la provincia.

La sentencia judicial, de la cual aún se mantienen detalles bajo reserva para proteger la integridad de la investigación en curso, establece que Quintanilla Zamora fue detenida por la Policía Nacional durante un control de tránsito rutinario. Las pruebas realizadas en el lugar, según fuentes cercanas al caso, confirmaron que la viceprefecta superaba los límites permitidos de alcohol en sangre. La sanción inicial incluyó una multa considerable, la suspensión de su licencia de conducir por un período determinado y la obligación de cumplir con trabajos comunitarios.

Sin embargo, la Fiscalía ha decidido abrir una investigación paralela para determinar si la conducta de la viceprefecta podría constituir un delito mayor, como la puesta en peligro de la seguridad vial o incluso un posible abuso de poder, considerando su cargo público. La preocupación radica en que, además de la infracción de tránsito, la presencia de una autoridad electa conduciendo bajo los efectos del alcohol podría generar un precedente negativo y socavar la confianza ciudadana en las instituciones públicas.

La reacción a la noticia no se ha hecho esperar. Diversas organizaciones civiles y grupos de ciudadanos han emitido comunicados exigiendo la dimisión de Quintanilla Zamora, argumentando que su comportamiento es incompatible con la responsabilidad y la ética que se esperan de una representante del gobierno provincial. Algunos líderes políticos de la oposición han aprovechado la situación para criticar la gestión de la prefectura y pedir una mayor transparencia en el manejo de los recursos públicos.

Por su parte, el prefecto de Azuay, Yaku Pérez Guartambel, ha guardado silencio hasta el momento, limitándose a expresar su preocupación por la situación y a reiterar su compromiso con el cumplimiento de la ley. Sin embargo, la presión pública y las demandas de la oposición podrían obligarlo a tomar una postura más firme en los próximos días.

La viceprefecta Quintanilla Zamora, a través de un breve comunicado emitido por su equipo de comunicación, ha reconocido el incidente y ha expresado sus disculpas públicas por su comportamiento. En el comunicado, la viceprefecta afirma que asume la total responsabilidad por sus actos y que está dispuesta a colaborar plenamente con la investigación de la Fiscalía. Sin embargo, no ha anunciado su intención de renunciar a su cargo.

"Lamento profundamente haber cometido un error de juicio y haber puesto en riesgo la seguridad de los demás. Asumo la responsabilidad por mis actos y me someto a la justicia. Estoy convencida de que la verdad prevalecerá y que podré demostrar mi inocencia", señala el comunicado.

La investigación de la Fiscalía se centrará en determinar si la conducta de Quintanilla Zamora constituye un delito penal y, en caso afirmativo, presentar la denuncia correspondiente ante el juez competente. La fiscal encargada del caso ha solicitado la colaboración de la Policía Nacional y de otras instituciones públicas para recopilar pruebas y testimonios que puedan ayudar a esclarecer los hechos.

El caso de la viceprefecta de Azuay se suma a una serie de incidentes protagonizados por funcionarios públicos en los últimos meses, que han generado un debate sobre la ética y la responsabilidad en la función pública. La sociedad ecuatoriana exige cada vez más transparencia y rendición de cuentas a sus representantes, y cualquier acto de corrupción o falta de ética puede tener graves consecuencias políticas y sociales.

La situación de Alexandra Quintanilla Zamora es particularmente delicada, ya que su cargo público le exige un comportamiento ejemplar y el cumplimiento estricto de la ley. La investigación de la Fiscalía podría tener un impacto significativo en su carrera política y en la imagen de la prefectura de Azuay.

Mientras tanto, la ciudadanía de Cuenca y de toda la provincia de Azuay espera con atención el desarrollo de la investigación y las decisiones que tome la Fiscalía. El caso ha generado una profunda indignación y ha puesto en tela de juicio la credibilidad de las autoridades locales. La transparencia y la imparcialidad en la investigación serán fundamentales para restaurar la confianza ciudadana y garantizar que se haga justicia.

La posibilidad de un juicio político contra la viceprefecta también ha comenzado a ser discutida en los círculos políticos de Azuay. Si la Fiscalía presenta cargos formales y el juez competente determina que existen pruebas suficientes para llevar a cabo un juicio, la Asamblea Provincial podría verse obligada a iniciar un proceso de destitución.

El futuro político de Alexandra Quintanilla Zamora pende de un hilo. La investigación de la Fiscalía y la reacción de la opinión pública determinarán si podrá continuar desempeñando su cargo o si se verá obligada a renunciar y abandonar la vida política. El caso ha puesto de manifiesto la importancia de la ética y la responsabilidad en la función pública y ha recordado a todos los funcionarios electos que están sujetos al escrutinio de la sociedad y a las leyes del país.

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