San José, Costa Rica – La Universidad de Costa Rica (UCR) se encuentra en el centro de una creciente controversia tras el anuncio de otorgar el Doctorado Honoris Causa a Francesca Albanese, la Relatora Especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos. El reconocimiento ha desatado una ola de críticas y llamados a la revisión del proceso por parte de sectores estudiantiles y académicos, quienes cuestionan tanto la trayectoria profesional de Albanese como el contexto político internacional que rodea su figura.
El movimiento Estudiantes Liberales, un grupo activo dentro de la UCR, ha expresado su “firme posición en defensa del Estado de Israel”, argumentando que el otorgamiento de este honor a Albanese podría interpretarse como una toma de partido en un conflicto complejo y delicado. En un comunicado oficial, el movimiento enfatizó que “defender a Israel no es un acto ideológico extremo; es defender la democracia, el derecho internacional y el derecho de un pueblo a vivir sin terrorismo”.
Los Estudiantes Liberales advierten que la UCR, como institución pública y de educación superior, tiene la responsabilidad de actuar con prudencia y analizar exhaustivamente el contexto internacional antes de conceder su máximo reconocimiento académico. Consideran que la universidad no debe convertirse en “una plataforma de discursos unilaterales que ignoran el derecho de Israel a defenderse”, señalando la importancia de mantener una postura neutral y objetiva en temas de política internacional.
La controversia se agudiza con las dudas planteadas por Amin Majchel, expresidente de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UCR, sobre la calificación profesional de Albanese. Majchel cuestiona la descripción de la Relatora Especial como “destacada abogada especialista en derecho internacional” utilizada en el comunicado oficial de la UCR. Según Majchel, Albanese “en ningún país del mundo ha superado el examen de habilitación profesional que permite ejercer la abogacía”.
Majchel basa su argumento en una entrevista concedida por Albanese en 2025, en la que la propia Relatora Especial admitió no ser abogada. Esta revelación ha generado interrogantes sobre la veracidad de la información proporcionada por la UCR y la rigurosidad del proceso de selección para el Doctorado Honoris Causa.
Además de cuestionar la trayectoria profesional de Albanese, Majchel también señala la aparente falta de consideración por parte del Consejo Universitario hacia el contexto internacional. El expresidente de la Escuela de Ingeniería Industrial destaca que Albanese ha sido objeto de sanciones por parte de Estados Unidos y ha recibido condenas de países como Francia, Alemania y Canadá debido a declaraciones consideradas antisemitas.
Majchel argumenta que estas sanciones y condenas internacionales deberían haber sido evaluadas cuidadosamente antes de proponer el Doctorado Honoris Causa a Albanese. Considera que ignorar estos hechos podría dañar la reputación de la UCR y socavar su credibilidad como institución académica.
En una carta formal dirigida al Consejo Universitario, Majchel solicita la designación de una comisión independiente para revisar el proceso de otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a Albanese. Esta comisión, según Majchel, debería encargarse de aclarar públicamente la descripción de Albanese como abogada, evaluar explícitamente las sanciones internacionales que pesan sobre ella y, en caso de detectar irregularidades, suspender o revocar el acuerdo.
El movimiento Estudiantes Liberales ha respaldado plenamente la solicitud de revisión presentada por Majchel, haciendo un llamado a la transparencia y al rigor en el proceso. Ambos grupos coinciden en que la UCR debe garantizar que el Doctorado Honoris Causa se otorgue únicamente a personas que cumplan con los más altos estándares académicos y éticos, y que su reconocimiento no comprometa la integridad y la reputación de la universidad.
La decisión del Consejo Universitario de la UCR sobre este asunto será crucial para determinar el futuro de la controversia. La universidad se enfrenta a la presión de equilibrar su compromiso con la libertad académica y la defensa de los derechos humanos con la necesidad de mantener una postura objetiva y respetuosa con todas las partes involucradas en el conflicto palestino-israelí.
El debate ha trascendido los muros de la UCR, generando un amplio debate público sobre el papel de las universidades en la promoción de la paz y la justicia en el mundo. Algunos argumentan que las universidades deben ser espacios de diálogo abierto y crítico, donde se puedan discutir todas las perspectivas, incluso las más controvertidas. Otros, sin embargo, sostienen que las universidades tienen la responsabilidad de defender los valores democráticos y los derechos humanos, y de no otorgar reconocimiento a personas que hayan realizado declaraciones o acciones que puedan ser consideradas discriminatorias o antisemitas.
La UCR se encuentra ahora en una encrucijada, y su decisión sobre el Doctorado Honoris Causa a Francesca Albanese tendrá implicaciones significativas para su futuro y para su papel en la comunidad internacional. La transparencia, el rigor y la objetividad serán fundamentales para garantizar que la decisión final sea justa y equitativa, y que contribuya a la promoción de la paz y la comprensión mutua.


