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Cuba al Límite: El Supremo de EEUU Decide el Futuro de las Expropiaciones

El Supremo de EE.UU. escucha argumentos sobre los bienes confiscados a empresas estadounidenses por el Gobierno de Cuba en 1960

Cuba al Límite: El Supremo de EEUU Decide el Futuro de las Expropiaciones

El Tribunal Supremo de Estados Unidos se enfrenta a dos casos cruciales que podrían redefinir las relaciones entre Washington y La Habana, y sentar un precedente significativo en materia de compensación por expropiaciones. Las audiencias orales, celebradas este lunes, se centran en las demandas interpuestas por Havana Docks Corporation contra Royal Caribbean Cruises y por Exxon Mobil contra Corporación Cimex (Cuba), ambas basadas en el Título III de la Ley Helms-Burton de 1996. Esta ley, que permite a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas que “trafiquen con bienes confiscados por el Gobierno cubano” desde 1959, ha sido objeto de controversia desde su aprobación y ahora se encuentra en el centro de un debate legal de alto nivel.

El caso de Havana Docks Corporation se remonta a la confiscación en 1960 de la Terminal de Cruceros del Puerto de La Habana, un activo que pertenecía a la compañía estadounidense. En 2019, la empresa presentó una demanda en Florida contra cuatro importantes líneas de cruceros –Royal Caribbean, Norwegian, Carnival y MSC– que habían operado en dicha terminal entre 2015 y 2019. Un juez federal inicialmente falló a favor de Havana Docks, ordenando a cada línea de cruceros el pago de 100 millones de dólares. Sin embargo, esta sentencia fue revocada por una corte de apelaciones, lo que llevó a Havana Docks a solicitar la intervención del Tribunal Supremo, que finalmente accedió a escuchar los argumentos en 2024.

La segunda demanda involucra a Exxon Mobil, que reclama la compensación por la confiscación de sus activos en Cuba en 1960, incluyendo una refinería y más de cien estaciones de servicio. Exxon presentó su caso en Washington D.C. en 2019 contra tres entidades estatales cubanas, acusándolas de violar la Ley Helms-Burton al operar con propiedades confiscadas a la empresa estadounidense. La resolución de este caso podría tener implicaciones significativas para la industria energética y para las inversiones extranjeras en Cuba.

El Gobierno de Donald Trump ha mostrado un claro apoyo a estas demandas, enviando opiniones favorables al Tribunal Supremo y utilizando la Ley Helms-Burton como parte de una estrategia más amplia para aumentar la presión sobre el Gobierno cubano. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, a través de su cuenta en la red social X, reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la promoción de la democracia en Cuba, la rendición de cuentas por las confiscaciones ilícitas y la compensación a las víctimas estadounidenses de las expropiaciones de la era Castro.

Esta postura de la Administración Trump se enmarca en una política de endurecimiento de las sanciones contra Cuba, que incluye el corte del acceso al crudo venezolano y la imposición de aranceles a quienes vendan petróleo a la isla. Estas medidas han contribuido a la paralización de gran parte de la actividad económica en Cuba y han exacerbado una de las peores crisis económicas y humanitarias que ha enfrentado el país en décadas.

La decisión del Tribunal Supremo, que se espera para el verano, podría tener consecuencias de gran alcance. Si el Tribunal falla a favor de las empresas estadounidenses, se abriría la puerta a un aluvión de demandas similares, lo que podría generar una crisis financiera para Cuba y complicar aún más sus relaciones con Estados Unidos. Por otro lado, si el Tribunal falla en contra de las demandas, se debilitaría la Ley Helms-Burton y se reduciría la capacidad de Estados Unidos para presionar a Cuba a través de acciones legales.

El contexto político en el que se desarrolla este caso es particularmente relevante. El Tribunal Supremo ha sido objeto de escrutinio por parte de Trump en el pasado, especialmente después de que tumbaran su esquema arancelario al declarar inválidos los poderes de emergencia invocados para imponer gran parte de sus gravámenes. Esto plantea interrogantes sobre la independencia del Tribunal y su capacidad para tomar decisiones imparciales en casos de alta sensibilidad política.

La Ley Helms-Burton, desde su aprobación en 1996, ha sido criticada por la comunidad internacional, que la considera una violación del derecho internacional y una injerencia en los asuntos internos de Cuba. La Unión Europea, Canadá y México han adoptado medidas para contrarrestar los efectos de la ley, protegiendo a sus empresas de las demandas estadounidenses.

El caso actual ante el Tribunal Supremo no solo afecta a las empresas involucradas, sino que también tiene implicaciones para la política exterior de Estados Unidos y para el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana. La decisión del Tribunal podría marcar un punto de inflexión en la larga y compleja historia entre ambos países, y podría tener consecuencias duraderas para la economía y la sociedad cubanas. La comunidad internacional observa atentamente el desarrollo de este caso, consciente de que su resultado podría tener un impacto significativo en el orden internacional y en la protección de los derechos de propiedad. La tensión es palpable, y el veredicto del Supremo se anticipa como un evento de gran relevancia geopolítica.

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