El sector turístico de la República Dominicana experimentó un ligero retroceso en su cartera de crédito bancario durante el 2025, alcanzando un 4.9% del total en la banca dominicana y un 9.2% de la cartera comercial privada, lo que equivale a US$1,860 millones (aproximadamente RD$116,980 millones). A pesar de mantener una posición significativa en el sistema financiero, se observó una disminución de US$43.03 millones en el último mes del año, representando una caída inferior al 2.26%, según un reciente informe de la Superintendencia de Bancos (SB). Este decrecimiento supera la variación registrada al cierre de 2024, que fue menor al 1.87%.
El informe de la SB revela que la cartera del sector turístico ha registrado tasas de crecimiento negativas de manera consecutiva desde el tercer trimestre de 2025. Esta tendencia se atribuye principalmente a la postergación de decisiones de inversión en un contexto de creciente incertidumbre económica global y local. Al concluir el año pasado, la tasa de crecimiento real del sector turístico mostró un comportamiento negativo, situándose por debajo del 3.81%.
A pesar de este comportamiento en la cartera de crédito, el flujo turístico hacia la República Dominicana se mantuvo robusto. Se registraron aproximadamente 8.86 millones de turistas no residentes a diciembre de 2025, lo que representa un crecimiento cercano al 3.8% en comparación con el año anterior. Sin embargo, este aumento en el número de visitantes no se tradujo en un incremento proporcional en la inversión y el financiamiento dentro del sector.
La tasa de ocupación hotelera, un indicador clave del desempeño turístico, experimentó una leve disminución de 1.4 puntos porcentuales, situándose en un promedio del 80.4% durante el período enero-diciembre de 2025. Este ligero descenso podría ser un indicativo de la creciente competencia en el mercado turístico regional y la necesidad de mantener la competitividad en términos de precios y servicios.
La banca múltiple domina el financiamiento al sector turístico, concentrando el 98.2% de la cartera de crédito. Dentro de este grupo, el Banco de Reservas emerge como el principal financiador, con una participación del 44.98%, seguido por el Banco Popular (27.33%) y BHD (17.12%). Esta concentración del financiamiento en pocas entidades bancarias podría limitar las opciones de acceso a crédito para las pequeñas y medianas empresas (PYMES) del sector turístico.
En términos de morosidad, la cartera del turismo se destaca como una de las más saludables del sistema financiero, con una tasa de morosidad de apenas 0.87%. No obstante, al considerar la morosidad ampliada, el sector se ubica en aproximadamente 25.35%. A pesar de este porcentaje, se ha observado una tendencia a la baja desde mayo de 2021, cuando la morosidad ampliada se situaba en 30.72%, lo que representa una reducción de 5.3 puntos porcentuales.
La morosidad en moneda extranjera es significativamente menor (0.69%) que en moneda nacional (2.07%), lo que sugiere una mayor capacidad de pago de las empresas turísticas que tienen ingresos en dólares. Esta diferencia también podría reflejar una mayor aversión al riesgo por parte de los bancos al otorgar créditos en moneda nacional.
La tasa de interés promedio aplicada a los créditos turísticos se sitúa en 7.2%, con 7.16% para la moneda extranjera y 7.64% para el resto del sector comercial privado. Esta diferencia en las tasas de interés podría incentivar a las empresas turísticas a buscar financiamiento en dólares, aprovechando las condiciones más favorables.
Un aspecto relevante del financiamiento turístico es su alta dependencia del dólar estadounidense. El 86.8% de la cartera del sector está denominada en dólares, lo que representa el 17.8% de la cartera total en moneda extranjera del sistema financiero y el 21.0% de la cartera comercial privada en moneda extranjera. Esta alta exposición al dólar podría hacer que el sector turístico sea vulnerable a las fluctuaciones cambiarias y a las políticas monetarias de Estados Unidos.
El informe de la SB también destaca la existencia de 22,558 deudores únicos y 30,585 préstamos en el sistema financiero por parte del sector turístico. Estos números sugieren que el financiamiento se distribuye entre un número considerable de empresas, aunque la concentración del crédito en las principales entidades bancarias podría limitar la diversificación del riesgo.
En conclusión, el sector turístico dominicano, a pesar de mantener un flujo constante de visitantes y una baja tasa de morosidad, enfrenta desafíos en cuanto a la inversión y el financiamiento. La incertidumbre económica, la postergación de decisiones de inversión y la concentración del crédito en pocas entidades bancarias son factores que podrían afectar el crecimiento del sector en el futuro. Es crucial que las autoridades y los actores del sector trabajen en conjunto para crear un entorno más favorable a la inversión, diversificar las fuentes de financiamiento y fortalecer la competitividad del turismo dominicano en el mercado global. La situación actual exige un monitoreo constante y la implementación de políticas que impulsen la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo del sector turístico, motor fundamental de la economía dominicana.


