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De 3 a 46 locales: El secreto del imperio gastronómico peruano que nació en pandemia

Alberto Muñoz-Najar Luque asumió el negocio creado por su madre en plena pandemia, cuando solo quedaban tres locales. Cinco años después, lidera Capri Partners, un portafolio de diez marcas con presencia en más de 10 provincias y una meta de crecimiento de doble dígito para este año. Esta es la historia del joven empresario.

De 3 a 46 locales: El secreto del imperio gastronómico peruano que nació en pandemia

Alberto Muñoz-Najar Luque, el joven empresario detrás del grupo gastronómico Capriccio SAC, ha transformado una pequeña pastelería familiar en un conglomerado de 46 puntos de venta a nivel nacional. Su historia, marcada por la resiliencia y la visión estratégica, fue reconocida recientemente con el premio Joven Empresario de los Premios LEC 2026. En una entrevista exclusiva, Muñoz-Najar compartió los desafíos y las decisiones clave que permitieron a Capriccio no solo sobrevivir a la pandemia, sino prosperar y diversificarse en un mercado altamente competitivo.

El camino no fue fácil. Cuando Muñoz-Najar asumió la dirección general en 2020, en pleno estallido de la crisis sanitaria, la empresa se encontraba al borde del colapso, reducida a tan solo tres locales operativos de los veinte que poseía anteriormente. “La decisión clave fue invertir en un momento de incertidumbre”, afirma el gerente general. “Profesionalizamos el sistema de delivery, reabrimos los locales que tenían buen desempeño y dejamos ir aquellos que no eran rentables. Además, iniciamos un proceso de adquisiciones de marcas con potencial y lanzamos marcas virtuales que, al demostrar tracción, abrieron locales físicos”.

Esta estrategia audaz, combinada con una profunda reestructuración interna, sentó las bases para el crecimiento exponencial que Capriccio experimentaría en los años siguientes. La diversificación fue un elemento central de esta transformación. Lo que comenzó como una pastelería se convirtió en Capri Partners, un portafolio de diez marcas que abarcan una amplia gama de propuestas gastronómicas. “La pandemia nos obligó a reinventarnos y a optimizar nuestra infraestructura”, explica Muñoz-Najar. “La diversificación se dio de manera natural, buscando siempre agregar valor al cliente. Capriccio es nuestra marca más consolidada y, en su honor, el portafolio se llama Capri Partners. Hoy somos una plataforma gastronómica con distintas propuestas”.

La adquisición de marcas como La Crocante, una popular cadena de heladerías artesanales, fue un movimiento estratégico que permitió a Capriccio expandir su oferta y llegar a nuevos segmentos de mercado. “Buscamos marcas que tengan potencial de crecimiento para atender diversos segmentos y que puedan escalar en provincias”, detalla Muñoz-Najar. “La Crocante nació en Lima, la adquirimos y la llevamos a Arequipa”.

Pero el crecimiento de Capriccio no se limita a la expansión geográfica y la diversificación de marcas. La empresa también se ha comprometido con un modelo de crecimiento con propósito, que prioriza el impacto social y la sostenibilidad. “Cada nuevo local activa una red de proveedores, genera empleo digno y abre oportunidades para franquiciados”, afirma Muñoz-Najar. “No buscamos crecer por crecer, sino abrir caminos de desarrollo”.

Un aspecto fundamental de este compromiso es la inclusión de la mujer en el ámbito laboral. Actualmente, el 75% de la alta dirección y el 70% del equipo de Capriccio son mujeres. “Al inicio fue resultado natural del liderazgo de mi madre”, reconoce Muñoz-Najar. “Hoy es una decisión estratégica consciente para cerrar brechas en un sector históricamente desigual. Creemos que el liderazgo femenino es una ventaja competitiva en la gastronomía por la empatía, la atención al detalle y la servicialidad”.

La experiencia de Muñoz-Najar con Muhammad Yunus, el premio Nobel de la Paz y pionero de la microfinanzas, también ha influido en su visión empresarial. “Trabajé con Muhammad Yunus en Bangladesh y aprendí sobre negocios sociales”, relata. “Ese modelo lo hemos adaptado a nuestra realidad”. Un ejemplo de este compromiso es la donación del 100% de las ventas del Día de la Mujer a organizaciones sociales. “Es un compromiso institucionalizado desde hace cinco años”, explica Muñoz-Najar. “Donamos el 100% de las ventas de productos de esa campaña. El año pasado otorgamos becas de gastronomía y equipamos el aula de pastelería del instituto CEDHI de Cáritas, entre otras acciones”.

La profesionalización de la empresa familiar fue otro desafío importante. “Apostar por un directorio con miembros independientes y por una gerencia de primera línea externa a la familia fue clave para profesionalizar la organización”, afirma Muñoz-Najar. Además, la empresa ha logrado reducir la rotación laboral a menos del 4%, una cifra inusual en el sector gastronómico. “Es un proceso continuo”, explica. “Cada nueva apertura debe transmitir personalmente nuestros valores: servicialidad, diversidad e integridad. La cultura no se exporta sola; requiere presencia y liderazgo constante”.

En cuanto a los resultados financieros, el ticket promedio se mantiene estable frente al año pasado, y el crecimiento se concentra principalmente en nuevas aperturas. Capriccio proyecta un crecimiento de doble dígito este año, alrededor del 10%, que ha sido su promedio en los últimos cinco años.

Si bien la empresa tuvo una breve incursión en el mercado chileno en 2020, decidió vender esa operación para concentrarse en el Perú. “No descartamos volver al exterior, pero hoy nuestra prioridad es consolidarnos en provincias”, afirma Muñoz-Najar. La estrategia para el crecimiento en provincias se basa en la descentralización de oportunidades y la operación directa, apostando por franquicias con operadores profesionales en los primeros años y, a futuro, por la expansión orgánica.

Finalmente, Muñoz-Najar destaca la importancia de seguir apostando por la empresa familiar. “Aún tenemos mucho por aportar: generar más empleo digno, activar redes de proveedores en provincias y llevar un estándar de calidad alto a más ciudades del país”, concluye. La historia de Capriccio es un ejemplo inspirador de cómo la resiliencia, la visión estratégica y el compromiso social pueden transformar un pequeño negocio familiar en un imperio gastronómico de éxito.

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