El Presidente electo, José Antonio Kast, ha expresado su deseo de aprovechar la ceremonia de cambio de mando del 11 de marzo como una oportunidad para abordar directamente con los mandatarios de México, Claudia Sheinbaum, y Brasil, Lula da Silva, el apoyo que sus naciones brindaron a la candidatura de la ex Presidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de las Naciones Unidas. La iniciativa, revelada en declaraciones a la prensa este jueves, apunta a un análisis profundo del escenario regional y las implicaciones de la postulación latinoamericana en el contexto de la elección en la ONU, generando ya especulaciones sobre una posible tensión diplomática.
Kast no ha ocultado su sorpresa y, en cierto modo, su molestia por la rapidez con la que se impulsó la candidatura de Bachelet sin una consulta previa con los actores políticos relevantes en la región. “Faltó un diálogo previo”, admitió el Presidente electo, enfatizando que “habría sido muy bueno que, antes de haberse hecho el primer anuncio, se hubiese conversado con los distintos actores políticos”. Esta declaración sugiere una crítica implícita a la gestión de la actual administración y a la falta de coordinación en la política exterior.
El futuro mandatario chileno busca entender las motivaciones detrás del respaldo de México y Brasil a Bachelet, planteando la necesidad de un debate abierto y transparente. “Sería muy bueno poder encontrarnos, discutir, debatir, que ellos puedan también plantear el por qué se sumaron a esta propuesta de llevar a la expresidenta Bachelet como candidata a la ONU. Sería muy bueno y positivo poder conversarlo directamente con ellos, pero no han confirmado aún su participación”, afirmó Kast.
La preocupación de Kast se extiende más allá de la simple falta de consulta. El Presidente electo advierte sobre el riesgo de una dispersión de candidaturas latinoamericanas, lo que podría debilitar las posibilidades de éxito de la región en la elección de la ONU. “Si desde Latinoamérica se levantan tres o cuatro postulaciones, es muy difícil que una llegue a puerto”, advirtió, subrayando la importancia de una estrategia coordinada.
Además, Kast ha puesto de relieve la complejidad del sistema de votación en la ONU, donde cinco países poseen derecho a veto. “Yo no sé si eso está considerado y en esa línea es importante conversar con los distintos actores”, señaló, indicando que una comprensión profunda de las dinámicas internas de la organización es crucial para evaluar las posibilidades reales de Bachelet.
La ceremonia del 11 de marzo, por lo tanto, se perfila como un escenario clave para una serie de conversaciones diplomáticas de alto nivel. Kast ha manifestado su interés en discutir no solo la candidatura de Bachelet, sino también el panorama político regional, marcado por gobiernos en transición y procesos electorales en curso. Considera esencial revisar los antecedentes que motivaron el respaldo a la ex Presidenta, teniendo en cuenta la evolución de la situación en la región.
El Presidente electo también ha expresado su preocupación por el debilitamiento del rol de la ONU en la resolución de conflictos internacionales, mencionando específicamente las crisis en Haití y Ucrania. “Me gustaría entender el detalle de los antecedentes que tuvieron en consideración la disposición siempre de diálogo y de conversación y ver qué es lo mejor para que un organismo como la ONU que ha ido perdiendo algún grado de fuerza en el tiempo pueda recuperarlo en el bien de las situaciones complejas que vivimos”, declaró.
Esta postura sugiere que Kast buscará fortalecer el rol de la ONU como mediador en conflictos internacionales, promoviendo una mayor eficacia y relevancia de la organización en el escenario global. Sin embargo, para lograrlo, considera fundamental una comprensión clara de los desafíos y limitaciones que enfrenta la ONU, así como una estrategia coordinada con los demás países miembros.
La posible asistencia de Sheinbaum y Lula a la ceremonia de cambio de mando, y la eventual conversación con Kast, podrían marcar un punto de inflexión en la política exterior chilena. La postura del Presidente electo, que combina una crítica a la falta de consulta previa con un llamado al diálogo y la cooperación, sugiere una estrategia pragmática y orientada a la búsqueda de soluciones conjuntas.
La confirmación de la participación de los mandatarios mexicanos y brasileños es ahora crucial. Su presencia en Santiago permitiría un intercambio directo de opiniones y una evaluación más precisa de las posibilidades de la candidatura de Bachelet, así como una discusión sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región en el ámbito internacional.
El futuro de la candidatura de Bachelet, y el rol de Chile en la ONU, podrían depender en gran medida de los resultados de estas conversaciones. La iniciativa de Kast, aunque potencialmente conflictiva, representa una oportunidad para fortalecer la diplomacia regional y promover una mayor coordinación en la política exterior latinoamericana. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de su impacto en el equilibrio de poder global y la búsqueda de soluciones a los desafíos que enfrenta el mundo en el siglo XXI.


