El Presidente de la República y Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, clausuró el 30 de julio de 2026 el Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su 10ma. Legislatura. En un discurso pronunciado en el Palacio de Convenciones, en el marco del Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el mandatario abordó la crisis actual del país, las tensiones internacionales y el paquete de reformas económicas que el gobierno pretende implementar.
Al inicio de su intervención, Díaz-Canel rindió homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, describiéndolo como un símbolo de la Generación del Centenario y un ejemplo de humildad y firmeza frente al imperialismo, resaltando su legado de entrega total a la obra revolucionaria.
En el plano internacional, el presidente cubano calificó el escenario actual como "extremadamente complejo y amenazante", comparándolo con una "fortaleza sitiada". Denunció lo que llamó una "artera agresión militar a Venezuela" y el secuestro de su presidente el pasado 3 de enero, asegurando que el régimen estadounidense, calificado por él como "neofascista", está reeditando horrores del fascismo alemán del siglo XX. Asimismo, hizo referencia al genocidio en la Franja de Gaza, citando cifras de Naciones Unidas que estiman entre 75,000 y 90,000 víctimas, advirtiendo que cualquier nación podría enfrentar una situación similar.
Díaz-Canel centró una parte significativa de su discurso en el impacto del bloqueo estadounidense, denunciando la existencia de un "cerco energético". Según el mandatario, una Orden Ejecutiva firmada el 29 de enero de 2026 amenaza con penalizar a cualquier nación que provea combustible a Cuba. Como resultado, afirmó que la isla solo ha recibido un buque de combustible en los últimos siete meses. Esta situación ha provocado que el Sistema Electroenergético Nacional pierda diariamente unos 1,400 megawatts en generación distribuida, lo que ha agravado los apagones y afectado el bombeo de agua, las cosechas agrícolas, los procesos industriales y el turismo.
El presidente también alertó sobre el riesgo permanente que sufren las terapias intensivas y las intervenciones quirúrgicas en el sistema de salud debido a los cortes eléctricos. A esto sumó la demora en puertos internacionales de contenedores con insumos médicos, alimentos y equipos fotovoltaicos debido a las amenazas a las navieras. Además, señaló que la Orden Ejecutiva del 1 de mayo de 2026 impone sanciones secundarias a individuos y empresas extranjeras que mantengan vínculos comerciales con Cuba.
Ante este panorama, el Gobierno cubano ha impulsado un proceso de transformación económica. Díaz-Canel informó sobre la aprobación de 176 medidas para la Transformación Económica y Social, de las cuales 120 ya están listas para aplicarse. Estas medidas buscan liberar las fuerzas productivas, fortalecer el sistema empresarial estatal y no estatal, y otorgar mayor autonomía a los municipios. El mandatario enfatizó que estas reformas no buscan instaurar un "capitalismo depredador" ni responden a exigencias de Estados Unidos, sino que son una decisión soberana para defender la construcción socialista.
El presidente fue enfático al declarar que no habrá privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura ni de los servicios estratégicos de la nación. Aseguró que el objetivo es recuperar estos sectores para llevarlos a niveles de calidad superiores, manteniendo su carácter gratuito y universal. Asimismo, instó a romper la inercia, combatir la burocracia y enfrentar la corrupción para que la recuperación económica se traduzca en una recuperación social que priorice a los más vulnerables.
Finalmente, Díaz-Canel advirtió que la Revolución se encuentra amenazada militarmente por Estados Unidos, basándose en lo que calificó como "mentiras y manipulaciones". Aunque afirmó que Cuba es un pueblo de paz y está dispuesta al diálogo, reiteró que nada desviará al país de su vocación solidaria e internacionalista. El discurso concluyó con una referencia al legado de Fidel Castro, subrayando que sus ideas siguen vigentes y convocando a la unidad nacional para superar los desafíos actuales.


