El embajador de Países Bajos en México, André Driessen, ha revelado que inversionistas europeos están observando de cerca el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), no por el mercado mexicano en sí, sino como una puerta de entrada estratégica al lucrativo mercado norteamericano. En una entrevista exclusiva con EFE, el diplomático expresó su esperanza de que la revisión del tratado, actualmente bajo escrutinio debido a tensiones comerciales y propuestas de acuerdos bilaterales, avance sin contratiempos, ya que su continuidad es vital para los intereses económicos de Europa en la región.
Driessen enfatizó la importancia fundamental de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, calificándola como “lo más importante” para la economía mexicana. Sin embargo, también subrayó que la diversificación de acuerdos comerciales, como el modernizado acuerdo entre México y la Unión Europea, ofrece alternativas valiosas y abre nuevas vías para la cooperación económica. El embajador explicó que el T-MEC actualizado actúa como un catalizador, permitiendo a las empresas europeas “aprovechar los beneficios” del acceso al mercado norteamericano, un factor crucial para muchas inversiones realizadas en México.
“Muchos de nuestros inversionistas aquí en México están aquí, no solamente para México, que es un gran mercado, pero para el mercado norteamericano entero”, declaró Driessen, dejando claro que la visión de las empresas europeas va más allá de las fronteras mexicanas. Esta perspectiva estratégica explica el interés de Europa en mantener la estabilidad del T-MEC, a pesar de las presiones políticas y económicas que amenazan su integridad.
La preocupación de los inversionistas europeos se centra en la posibilidad de que el T-MEC se desmantele o se reconfigure en acuerdos bilaterales entre Estados Unidos, México y Canadá. Driessen advirtió que deshacer el mercado unificado creado por el tratado tendría un costo económico significativo para los tres países, argumentando que han obtenido “muchísimo” beneficio de esta integración comercial. Romper las cadenas de valor establecidas en Norteamérica, según el embajador, sería un proceso complejo y perjudicial, y citó el Brexit como un ejemplo de las consecuencias negativas de la desintegración económica.
“El Brexit ha supuesto un deterioro económico para el Reino Unido”, afirmó Driessen, estableciendo un paralelismo entre la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el potencial impacto de la desintegración del T-MEC. Esta referencia europea busca alertar sobre los riesgos de desmantelar acuerdos comerciales establecidos, destacando la importancia de la estabilidad y la previsibilidad para los inversionistas.
Sin embargo, el embajador también reconoció que existen desafíos importantes para la inversión europea en México, principalmente relacionados con la inseguridad y la violencia en ciertas regiones del país. Driessen admitió que algunas áreas de México no son “tan adecuadas” para operar e invertir, debido a la presencia de grupos criminales y la falta de garantías de seguridad. En contraste, destacó el estado de Querétaro como un ejemplo de un entorno seguro y favorable para la inversión, elogiando sus condiciones económicas y políticas.
“Países Bajos suele presentarse como ‘entrada’ al mercado europeo por su infraestructura logística”, explicó Driessen, señalando las ventajas competitivas de su país como punto de acceso a los mercados europeos. El embajador identificó áreas clave de cooperación e inversión entre México y Países Bajos, incluyendo la agricultura y la horticultura, las tecnologías de sostenibilidad, el uso y control del agua, la eficiencia energética y la integración industrial en cadenas de suministro, especialmente en el sector automotriz.
La estrategia de Países Bajos se centra en aprovechar las fortalezas de su infraestructura logística y su experiencia en sectores clave para impulsar la inversión en México y facilitar el acceso al mercado europeo. El embajador Driessen destacó la importancia de la colaboración entre ambos países para promover el desarrollo económico sostenible y la innovación tecnológica.
En resumen, la postura de Países Bajos refleja una visión estratégica de México como una plataforma de inversión para acceder al mercado norteamericano, con un fuerte interés en la estabilidad del T-MEC y una preocupación por los desafíos de seguridad que enfrenta el país. La esperanza del embajador Driessen es que los tres países miembros del T-MEC reconozcan los beneficios mutuos de la integración comercial y eviten medidas que puedan poner en riesgo la prosperidad económica de la región. La inversión europea en México, por lo tanto, está intrínsecamente ligada al futuro del tratado comercial y a la capacidad de México para garantizar un entorno seguro y favorable para los inversionistas extranjeros. La situación actual exige una cuidadosa consideración de los riesgos y oportunidades, así como un compromiso renovado con la cooperación y el diálogo para asegurar un futuro próspero para todos los involucrados.


