Alberto Marrero, laureado con el Premio Carpentier de Cuento 2025, advierte sobre el papel crucial de la literatura en un mundo amenazado por el resurgimiento del fascismo y la agresividad imperialista. En una extensa entrevista con Granma, el reconocido escritor cubano reflexiona sobre su obra, su proceso creativo y la responsabilidad del artista en tiempos convulsos.
La Habana, 19 de febrero de 2026 – El escritor Alberto Marrero, figura emblemática de la literatura cubana, ha sido galardonado con el prestigioso Premio Carpentier de Cuento 2025 por su obra “Cerámica de invierno”. La noticia, que ha resonado en los círculos literarios de toda la isla, ha servido de pretexto para una profunda conversación con el autor, en la que aborda temas que van desde su particular enfoque narrativo hasta la urgente necesidad de un humanismo renovado en un mundo al borde del abismo.
Marrero, nacido en La Habana en 1956, se define como un escritor intuitivo, que no se ata a presupuestos preestablecidos ni a tesis doctrinales. “Nunca he escrito a partir de presupuestos, o plan predeterminado. Tampoco enarbolo tesis. No pretendo demostrar ninguna, ya sea estética, filosófica o política. Soy en ese sentido un escritor intuitivo”, afirma con claridad. Sin embargo, esta intuición no es aleatoria, sino que se nutre de una profunda fidelidad al ser humano, a su país y a los valores que defiende. “Creo que si algo pudiera ser considerado un presupuesto es mi fidelidad al Hombre (con mayúscula), a mi país, a las cosas que amo y defiendo. A mí me interesan los dilemas de la conducta humana, incluso sus veleidades, en diferentes épocas y circunstancias, no pocas veces extremas”.
Esta fascinación por la complejidad de la condición humana se manifiesta en su frecuente incursión en la historia, donde personajes reales y ficticios se entrelazan para crear narrativas ricas y matizadas. Marrero considera que el ser humano es un ser contradictorio, capaz de lo mejor y de lo peor, y que es precisamente en esa ambigüedad donde reside su mayor interés. “El ser humano no es homogéneo, de una sola arista. Tiene virtudes y defectos, y puede ser fuerte y débil al mismo tiempo, emocional y racional, tierno y despiadado, humilde y egoísta, coherente y contradictorio”.
A pesar de reconocer la existencia del mal y la imperfección en la naturaleza humana, Marrero se aferra a una visión optimista, arraigada en la fe en la capacidad del ser humano para amar y superarse. “Sin embargo, creo que al final prevalece la inmensa capacidad de amar que tenemos, nuestra voluntad de sobreponernos a las vicisitudes de la vida y triunfar, aunque muchos se pierdan en el intento. Algunos artistas y escritores tal vez no compartan este desbordamiento de optimismo, apostando por lo incorregible, por lo inútil que resulta cualquier tentativa de mejoramiento humano. Como martiano que soy ratifico su fe en ese mejoramiento humano, al precio que sea necesario”.
“Cerámica de invierno”, la obra que le ha valido el Premio Carpentier, es un claro ejemplo de esta exploración de los dilemas humanos a lo largo de la historia. Los cuentos que componen el libro, según el autor, “hablan de esos complejos asuntos, o mejor, los sugieren, sin caer en didactismos insustanciales”, y abarcan un amplio periodo histórico hasta la actualidad. “Fueron saliendo así y, cuando los agrupé, me di cuenta de que conformaban un cuadro bastante aceptado de mis “presupuestos” no planeados. El tema de la guerra y la conducta del hombre en ella está presente también”.
Marrero, quien también obtuvo el Premio Carpentier de Novela en 2019 con “Agua de paraíso”, destaca la importancia del cuento como género literario. Lo considera un “terreno de desafíos, un polígono de pruebas donde se condensa todo lo que el escritor intuye y ha aprendido”, y subraya la necesidad de que en un cuento “nada puede fallar”. Su formación inicial en la poesía, a la que sigue dedicándose con pasión, es fundamental en su proceso creativo. “La poesía es esencia y lucidez. Sin ella no se puede escribir nada que valga la pena. Y no hablo de la poesía como género, sino como un estado singular de esa lucidez. Por eso la estudio y la leo constantemente. Para iluminarme. Para descubrir nuevas asociaciones. Para que el lenguaje me permita expresar asuntos significativos”.
Actualmente, además de su labor literaria, Marrero ocupa el cargo de director de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. Reconoce que conciliar ambas responsabilidades requiere disciplina y organización, pero insiste en que el escritor debe buscar el tiempo necesario para dedicarse a su oficio. “Busco el tiempo. Raymond Carver, el gran cuentista estadounidense, señalaba que el escritor que se queje de que no tiene tiempo para escribir debería dedicarse a otra cosa”.
Sin embargo, la entrevista alcanza su punto culminante cuando Marrero aborda la cuestión de la relevancia de la literatura en un contexto global marcado por el auge de los fascismos y la primacía de lo instantáneo. Su respuesta es contundente y apasionada. “Las revoluciones del hombre siempre han tenido mucha buena literatura debajo, sosteniéndolas como pilar espiritual. De igual modo, innumerables novelas, ensayos y piezas teatrales alistaron las mentes para los cambios, promovieron la claridad, desenmascararon falsedades, desmontaron tabúes”.
Ante el resurgimiento del fascismo y la amenaza de una guerra global, Marrero advierte sobre la necesidad de que la literatura se convierta en una herramienta de resistencia y transformación social. “Hoy asistimos a un renacer del fascismo, a la destrucción de un orden relativamente estable alcanzado en las últimas décadas. El Gobierno de EE. UU. ha roto todas la normas internacionales y amenaza con encender una guerra de consecuencias inimaginables. Hay que pararlo. Hay que frenar las ansias de dominación global del imperio estadounidense. Los escritores no pueden estar ajenos a estos peligros. La calidad y el humanismo de sus obras deben alistar de nuevo las mentes para esta batalla, que puede ser la última. Hay mil maneras de hacerlo sin profanar la belleza de la literatura”.
La entrevista con Alberto Marrero no es solo un testimonio sobre su obra y su proceso creativo, sino también una llamada de atención sobre el papel fundamental de la literatura en la defensa de los valores humanos y la construcción de un mundo más justo y solidario. Su voz, resonando con la fuerza de la experiencia y la convicción, nos recuerda que la literatura, en tiempos de crisis, puede ser la última trinchera contra la barbarie.


