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Visa U: La Trampa Mortal para Víctimas en Texas

Cambios recientes en la política migratoria permiten que solicitantes de visa U y sus familiares terminen detenidos por ICE, aun cuando cooperan con las autoridades y tienen permisos de trabajo.

Visa U: La Trampa Mortal para Víctimas en Texas

La administración de Donald Trump ha intensificado su política migratoria en Estados Unidos, llegando a un punto crítico en Texas donde solicitantes y beneficiarios de la Visa U, un programa diseñado para proteger a víctimas de delitos, están siendo detenidos por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), incluso aquellos con permisos de trabajo vigentes. Esta medida, que ha generado gran preocupación entre activistas y expertos en inmigración, revela una postura de “cero tolerancia” y pone en riesgo a personas que han colaborado con las autoridades en la investigación y enjuiciamiento de crímenes.

Jorge Cancino, editor principal de inmigración de N+ Univision, advierte que esta orden de detención es una clara señal de la política migratoria inflexible que se está implementando en EE.UU. La Visa U se otorga a individuos que han sufrido abuso físico o mental significativo como resultado de un delito y que han demostrado ser útiles en la investigación o enjuiciamiento del mismo. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de la promesa de protección que ofrece este beneficio.

El problema radica en la enorme acumulación de solicitudes de Visa U. Hasta mediados de julio de 2025, se registraban 420 mil solicitudes pendientes. A pesar de que el Congreso autoriza solo 10 mil visas anuales, la demanda supera con creces la capacidad de procesamiento del servicio de inmigración, lo que resulta en una espera que supera los 35 años. Esto significa que muchas personas, aunque hayan presentado una solicitud que ha sido aceptada en proceso, no tienen la visa en sí y, por lo tanto, se encuentran en una situación legal precaria.

La detención de solicitantes y beneficiarios de la Visa U contradice directamente el propósito de este programa, que busca alentar a las víctimas a cooperar con las autoridades sin temor a represalias. Ahora, el miedo a ser detenido está disuadiendo a las personas de denunciar delitos, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la seguridad pública. Si las víctimas temen que su colaboración con la policía termine en su propia detención, es probable que opten por guardar silencio, permitiendo que los delincuentes sigan operando impunemente.

Además, la situación se complica aún más con los cambios en las reglas de inmigración que autorizan a fiscales, jueces y agentes a desestimar casos sin llegar a juicio. Esto significa que las víctimas podrían ser privadas de la protección que les ofrece la acción diferida, una medida que les permite permanecer en el país temporalmente mientras se resuelve su caso. La acción diferida, aunque no es una solución permanente, proporciona un respiro a las personas que temen la deportación y les permite continuar cooperando con las autoridades sin el riesgo inmediato de ser expulsadas del país.

La problemática no se limita a la Visa U. Cancino señala que alrededor de 4 millones de casos de asilo están en espera, y que los solicitantes de asilo también se están viendo afectados por las detenciones. Las personas que están esperando sus citas de inmigración para defender su permanencia en EE.UU. se enfrentan a la posibilidad de ser detenidas y trasladadas a otras jurisdicciones, lo que dificulta su acceso a abogados y a sus familias.

El reciente fallo en Texas que limita el acceso a la libertad bajo fianza para ciertas personas en proceso de remoción es otro ejemplo de la política de endurecimiento migratorio. La ley establece que cualquier persona que no haya entrado a Estados Unidos con admisión, pero que se haya presentado en la frontera y haya solicitado asilo, debe permanecer privada de libertad hasta que se resuelva su caso. Esto significa que miles de personas están siendo detenidas sin la posibilidad de pagar una fianza para salir de la cárcel mientras esperan su audiencia.

La práctica de trasladar a los detenidos a otras jurisdicciones agrava aún más la situación. Al ser trasladados lejos de sus abogados y familias, los solicitantes de asilo y beneficiarios de la Visa U se enfrentan a mayores dificultades para defender sus derechos y luchar por su permanencia en el país. La falta de acceso a representación legal adecuada y al apoyo familiar puede tener un impacto significativo en el resultado de sus casos.

La administración Trump ha justificado estas medidas como una forma de proteger la seguridad nacional y hacer cumplir las leyes de inmigración. Sin embargo, los críticos argumentan que estas políticas son crueles e inhumanas, y que están causando un daño irreparable a las comunidades inmigrantes. Además, señalan que estas medidas contradicen los valores de justicia y compasión que tradicionalmente han caracterizado a Estados Unidos.

La situación en Texas es un claro ejemplo de cómo las políticas migratorias restrictivas pueden afectar a las personas más vulnerables. Las víctimas de delitos que han colaborado con las autoridades ahora se enfrentan al riesgo de ser detenidas y deportadas, lo que socava la confianza en el sistema de justicia y pone en peligro la seguridad pública. Es fundamental que se revisen estas políticas y se adopten medidas para proteger a las víctimas de delitos y garantizar que tengan acceso a la justicia y a la protección que merecen.

La comunidad inmigrante en Texas vive con temor constante, y la incertidumbre sobre su futuro es palpable. La detención de solicitantes y beneficiarios de la Visa U ha generado un clima de pánico y desconfianza, y muchas personas están considerando abandonar el país antes de que sea demasiado tarde. Esta situación es una tragedia para las víctimas de delitos que han buscado refugio en Estados Unidos y que ahora se enfrentan a la posibilidad de ser devueltas a las mismas condiciones de peligro que las obligaron a huir de sus países de origen.

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