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¡Caída Libre! El Presidente Durmió en Palacio y Desapareció

José Jerí dejó este martes de ser presidente interino de Perú tras un fugaz mandato de cuatro meses donde no pudo resistir las sospechas y dudas generadas por su comportamiento como mandatario, al mantener reuniones [...]The post El fugaz ascenso y caída de José Jerí, el nuevo presidente destituido en Perú first appeared on La República EC.

¡Caída Libre! El Presidente Durmió en Palacio y Desapareció

José Jerí, el efímero presidente interino de Perú, fue destituido este martes por el Congreso, poniendo fin a un mandato de apenas cuatro meses marcado por la controversia y las acusaciones de corrupción. Su salida del poder consolida una preocupante inestabilidad política en el país sudamericano, que en la última década ha visto caer a siete gobernantes, sumiendo a la nación en una crisis de gobernabilidad sin precedentes.

Jerí, un abogado de 39 años proveniente del partido de derecha Somos Perú, ascendió a la presidencia el pasado 10 de octubre tras la destitución de Dina Boluarte, quien a su vez había reemplazado al encarcelado Pedro Castillo. Su meteórico ascenso, desde un congresista virtualmente desconocido hasta la jefatura del Estado, se vio empañado desde el principio por una serie de escándalos que minaron su credibilidad y finalmente llevaron a su censura parlamentaria.

El camino de Jerí al poder fue inusual. Ingresó al Congreso en 2021 en reemplazo del expresidente Martín Vizcarra, obteniendo apenas 11.600 votos. Rápidamente escaló posiciones dentro del Legislativo, presidiendo comisiones parlamentarias y eventualmente asumiendo la presidencia del Congreso, lo que le abrió las puertas al Palacio de Gobierno. Sin embargo, esta rápida progresión también despertó sospechas sobre sus motivaciones y métodos.

Desde el inicio de su mandato, Jerí se vio envuelto en una denuncia de violación que, aunque archivada por falta de pruebas biológicas, dejó una mancha en su reputación. La fiscalía interina, liderada por Tomás Gálvez, cerró el caso, pero no antes de que otro procesado en la misma causa declarara que Jerí podría haber utilizado otros medios para cometer el presunto delito. La jueza encargada del caso ordenó al mandatario someterse a una terapia para tratar una supuesta patología psicosexual.

La controversia no terminó ahí. Antiguos tuits de Jerí, en los que expresaba una marcada predilección por el "sexo" y las "mujeres", resurgieron en redes sociales, generando indignación y críticas. Además, se reveló que en su cuenta de Instagram seguía a centenares de perfiles de mujeres creadoras de contenido erótico, lo que alimentó las acusaciones de comportamiento inapropiado.

Paralelamente, Jerí enfrentó acusaciones de enriquecimiento ilícito, siendo señalado de haber cobrado dinero por favorecer proyectos de ley en la Comisión de Presupuesto del Congreso, la cual presidía. Estas acusaciones, sumadas a las denuncias de corrupción, erosionaron aún más su imagen pública y debilitaron su posición en el Congreso.

En un intento por proyectar una imagen de firmeza y control, Jerí adoptó políticas similares a las implementadas por Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador, enfocándose en una reforma del sistema penitenciario y en intervenciones en las cárceles, donde se exhibían a los presos en situaciones sumisas ante las fuerzas de seguridad. También decretó un estado de emergencia para combatir a las bandas criminales, lo que inicialmente le valió un aumento en su popularidad, superando el 50% de aprobación en las primeras semanas.

Sin embargo, esta popularidad se desvaneció rápidamente a principios de este año, cuando comenzaron a trascender informes sobre una serie de reuniones semiclandestinas que Jerí había mantenido con empresarios chinos. Algunos de estos empresarios eran contratistas del Estado y de la propia oficina presidencial, lo que levantó sospechas de tráfico de influencias y corrupción.

Uno de los casos más llamativos involucró a Zhihua ‘Johnny’ Yang, propietario de un restaurante de comida chino-peruana (chifa). Jerí fue visto acudiendo al restaurante en la noche del 26 de diciembre encapuchado para evitar ser reconocido. Además, visitó la tienda de productos chinos de Yang el 6 de enero, horas después de que las autoridades municipales la hubieran clausurado.

Las acusaciones se intensificaron con la revelación de que varias funcionarias del Gobierno habían sido contratadas poco después de haber mantenido reuniones con Jerí en el Palacio de Gobierno. En un caso particularmente escandaloso, una funcionaria pasó toda la noche de Halloween en el Palacio de Gobierno y salió de la sede presidencial a la mañana siguiente.

Estos escándalos provocaron un distanciamiento generalizado de los partidos políticos en el Congreso, que buscaban desmarcarse de Jerí en un momento crucial, a pocas semanas de las elecciones generales convocadas para el próximo 12 de abril. La inestabilidad política en Perú, con siete presidentes en los últimos diez años, ha generado una profunda desconfianza en las instituciones y en la clase política.

La destitución de Jerí agrava aún más esta crisis, dejando al país en una situación de incertidumbre y con la necesidad urgente de encontrar un camino hacia la estabilidad política y la gobernabilidad. El Congreso deberá ahora elegir un nuevo presidente interino, en un contexto de creciente polarización y descontento social. La sombra de la corrupción y la inestabilidad política continúa planeando sobre Perú, amenazando su futuro y su desarrollo. La ciudadanía, cansada de la constante rotación de líderes y de los escándalos de corrupción, exige un cambio profundo y duradero en el sistema político peruano.

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