Morena se enfrenta a una creciente ola de conflictos internos en varios estados, poniendo en riesgo sus ambiciosas metas para las elecciones de 2027. El partido en el poder, que busca mantener las 12 gubernaturas que actualmente encabeza y arrebatarle a la oposición tres más, además de asegurar la mayoría en la Cámara de Diputados, se ve sacudido por pugnas entre aspirantes a cargos ejecutivos y legislativos, revelando una profunda división que podría debilitar su posición electoral.
La situación es particularmente tensa en Campeche, donde el diputado Antonio Jiménez denunció que 11 de los 16 legisladores de Morena no están de acuerdo con las acciones administrativas de la Gobernadora Layda Sansores. Esta abierta confrontación ha desencadenado una serie de ataques y desacreditaciones mutuas entre los morenistas, exacerbando la tensión interna. La Gobernadora Sansores respondió con vehemencia a las críticas, dirigiendo sus comentarios al senador Monreal, instándolo a "cuidar su chiquero" antes de inmiscuirse en asuntos de Campeche.
En Chihuahua, las declaraciones del senador Adán Augusto López, quien sugirió que su homóloga Andrea Chávez sería la Gobernadora, han intensificado la competencia entre los aspirantes a la gubernatura. Un aspirante anónimo denunció al portal Norte Digital la existencia de un claro intento por parte de la Secretaría de Bienestar de impulsar a un grupo político específico, señalando que los eventos de entrega de apoyos de Bienestar se utilizan para fortalecer la imagen de los candidatos favoritos. Esta acusación sugiere una posible injerencia del gobierno federal en la contienda interna por la candidatura.
Baja California también se encuentra sumida en la división, con intensas rivalidades entre los líderes morenistas que compiten por la candidatura a la gubernatura. Un entrevistado por el portal ZETA expresó su preocupación por la "ambición desmedida" y la "falta de formación política" de algunos aspirantes, advirtiendo que los "escándalos" de funcionarios del partido podrían marcar el rumbo hacia las elecciones de 2027. Además, se han presentado quejas contra la Alcaldesa de San Quintín, Miriam Cano, incluso con solicitudes de juicio político ante el Congreso local.
En Nayarit, la Presidenta Municipal de Tepic, Geraldine Ponce, y el senador Pavel Jarero intentaron proyectar una imagen de unidad a través de una fotografía conjunta, en medio de la creciente tensión en la entidad. Sin embargo, detrás de esta fachada, se encuentra una intensa competencia, con el Alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Santana, emergiendo como un fuerte contendiente en las encuestas.
Tlaxcala es otro estado donde las acusaciones de favoritismo han generado controversia. La Gobernadora Lorena Cuéllar y la dirigente estatal de Morena, Marcela González, han sido acusadas de impulsar la aspiración a la gubernatura del Alcalde de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, a través de acciones oficiales. Carlos Augusto Pérez Hernández, ex titular del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala, renunció a su cargo para competir por la candidatura, alegando que otros respaldarán a Vázquez Conchas.
Michoacán también enfrenta divisiones internas, con dos grupos principales en disputa: el del Gobernador Alfredo Ramírez y el del senador Raúl Morón, quien se convirtió en operador de Claudia Sheinbaum tras no ser candidato en 2021. Las tensiones han llegado a tal punto que el ex diputado de Morena, Fidel Calderón, acusó a un aspirante permanente de intentar involucrar a Morón en el asesinato de Carlos Manzo, buscando el apoyo del PRI e independientes.
En Sinaloa, el Gobernador Rubén Rocha ha sido acusado de estar más enfocado en destruir la imagen de su adversario, Gerardo Vargas Landeros, que en abordar los problemas de seguridad y violencia que aquejan al estado. Vargas Landeros, quien fue desaforado y enfrenta múltiples vinculaciones a proceso por presuntas irregularidades en contratos de arrendamiento, ha visto su aspiración a la gubernatura neutralizada por su situación legal.
Tabasco ha sido escenario de acciones del Gobernador Javier May en contra del grupo de Adán Augusto López, profundizando la división entre ambos bandos. En Nuevo León, el roce entre los grupos de Morena se hizo evidente en la discusión del Presupuesto 2026 en el Congreso local.
Además de las disputas internas, Morena también enfrenta la posibilidad de ruptura o división con sus aliados, el PT y el PVEM. En algunos estados, como en el caso del PT, se han registrado casos de Alcaldes que se han unido a Morena debido a "presiones directas", poniendo en riesgo la alianza para 2027. En San Luis Potosí, Morena y el PVEM no han logrado superar sus diferencias, con el PVEM insistiendo en postular a la esposa del Gobernador y senadora, Ruth González, mientras que el dirigente pevemista, Virgilio Mendoza Amezcua, encabeza las preferencias para la candidatura.
El politólogo Luis Eduardo Medina advierte que Morena enfrentará una "lucha encarnizada" por el poder en todo el país, careciendo de un liderazgo que pueda cohesionar al partido. Medina señala que la dirigencia nacional, en manos de Luisa María Alcalde, tampoco cuenta con la fuerza necesaria para unificar a los diferentes grupos. Como ejemplo, menciona la insistencia del senador Saúl Monreal en ser Gobernador de Zacatecas, a pesar de las advertencias de la Presidenta sobre el nepotismo y la improcedencia de su aspiración.
La situación actual de Morena plantea serias interrogantes sobre su capacidad para mantener la unidad interna y enfrentar los desafíos que se avecinan en las elecciones de 2027. La falta de un liderazgo fuerte y la creciente división entre sus militantes podrían debilitar su posición electoral y poner en riesgo sus ambiciosas metas. La resolución de estos conflictos internos será crucial para determinar el futuro del partido en el poder y el rumbo político del país.


