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Kast Desafía a la Élite: ¿Nuevo Orden o Fracaso Inminente?

Observador y actor de la derecha hace décadas, el presidente del consejo asesor de LyD plantea que Kast no debe perder su espíritu crítico ya en La Moneda. Pero también, que una agenda conservadora no tiene espacio ante una sociedad liberal como la chilena.

Kast Desafía a la Élite: ¿Nuevo Orden o Fracaso Inminente?

Luis Larraín, figura clave de la derecha chilena y presidente del consejo asesor del Instituto Libertad y Desarrollo, advierte sobre los desafíos que enfrenta el gobierno entrante de José Antonio Kast. Tras décadas observando la evolución del sector, Larraín ofrece una perspectiva crítica sobre la necesidad de que Kast cumpla las expectativas de quienes lo llevaron al poder, especialmente en lo que respecta a la promesa de un “gobierno de emergencia”.

En una extensa conversación, Larraín diagnostica que la élite política tuvo una comprensión limitada de la magnitud de los problemas que aquejan a la mayoría de los chilenos, particularmente en lo referente a la delincuencia y la economía. Esta desconexión, según el economista, fue un factor determinante en el triunfo de Kast, quien logró conectar con un electorado frustrado y desilusionado con las políticas tradicionales.

Sin embargo, Larraín señala que Kast, a diferencia de sus predecesores, no proviene de los círculos de poder establecidos ni cuenta con el respaldo de las mayorías en el Congreso. Esta situación, aunque le permite presentarse como un outsider, también plantea desafíos importantes para la gobernabilidad y la implementación de sus políticas.

“Kast no debe perder el espíritu crítico que tuvo como candidatura una vez que estén instalados en La Moneda, o sea, que no se achanchen una vez que están en La Moneda”, enfatiza Larraín, sugiriendo que el nuevo gobierno debe mantener su independencia y no sucumbir a las presiones de la élite política.

El economista reconoce que el gobierno de Kast enfrentará dificultades para obtener el apoyo del Congreso, dado el panorama político fragmentado y la desafección de los partidos tras la conformación del gabinete. No obstante, argumenta que la clave para superar estos obstáculos reside en la capacidad del gobierno para generar resultados tangibles y mejorar la percepción pública.

“Si el gobierno está bien evaluado, los políticos, los partidos que están con esta duda o con esta herida, se les va a pasar”, afirma Larraín, sugiriendo que el éxito del gobierno de Kast dependerá en gran medida de su capacidad para cumplir sus promesas y abordar los problemas urgentes que preocupan a la ciudadanía.

Larraín destaca que el gobierno de Kast se diferencia del anterior, liderado por Sebastián Piñera, en su composición. Mientras que el gabinete de Piñera estuvo conformado principalmente por figuras provenientes de los partidos políticos tradicionales, el equipo de Kast incluye a personas con perfiles más diversos y menos vinculadas a la política partidista.

“Este gobierno es más de personas que de partidos. Los que estaban en el gobierno de Piñera entraban por la vía de un partido, estos ministros y subsecretarios entraron por ser quienes son”, explica Larraín, señalando que esta estrategia podría permitir a Kast formar un gobierno más independiente y enfocado en resultados.

El economista también advierte sobre la necesidad de que Kast mantenga una distancia prudencial con la élite de la derecha, sin llegar a aislarse por completo. Reconoce que el gobierno es, por definición, ejercido por una élite, pero subraya la importancia de que Kast conserve su espíritu crítico y no se deje influenciar por intereses particulares.

En cuanto a la llamada “batalla cultural”, Larraín considera que este tema tiene poco eco en la sociedad chilena actual. Sugiere que el gobierno de Kast debe evitar caer en confrontaciones ideológicas innecesarias y concentrarse en abordar los problemas concretos que afectan a la mayoría de los ciudadanos.

“Si tú miras lo que es Chile hoy día, sobre todo lo que es la clase media, un proyecto sobre la base de una batalla cultural conservadora no tiene ninguna posibilidad de éxito”, afirma Larraín, argumentando que los valores de la clase media y los jóvenes chilenos son cada vez más liberales y progresistas.

Larraín también se refiere a la necesidad de que Kast defina un nuevo proyecto político que trascienda el “gobierno de emergencia”. Sugiere que el objetivo a largo plazo debe ser construir una mayoría que incluya tanto a la derecha tradicional como a los nuevos votantes que apoyaron a Kast.

“El proyecto es un gobierno del 60%. Porque ya no va a ser de emergencia, porque se supone que la emergencia la cubrió este gobierno. En el fondo, significa que la derecha tradicional más la derecha de Kast acepta una cuestión que es difícil para la derecha aceptar, que tiene que hacer mayoría junto con el centro”, explica Larraín.

Finalmente, el economista advierte sobre la importancia de que Kast elija cuidadosamente sus referentes ideológicos. Sugiere que, si bien es importante mostrar diferencias con la izquierda, es necesario evitar caer en extremos que puedan alienar a la mayoría de la población.

“Tienes que escogerlos mejor. Algo dijo Kast por ahí, que es tener referentes distintos para distintos temas. Entonces, tú puedes tener a Bukele para el tema de las cárceles, pero no para cualquier cosa, porque es bastante loquito. La nueva referente es Meloni, digamos, que parece bastante más arriba”, concluye Larraín, señalando que el éxito del gobierno de Kast dependerá en gran medida de su capacidad para encontrar un equilibrio entre la firmeza ideológica y la pragmática política.

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