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Boric Deja Bomba Fiscal a Kast: ¿Sabotaje o Mala Gestión?

El gobierno ha advertido sobre el menor rendimiento tributario de las grandes empresas no mineras y ha deslizado como razones una mayor evasión o cambios estructurales. Sin embargo, los expertos creen que es un debate más político que técnico y que el gobierno busca justificar sus errores de proyección. Estiman también que esta baja de ingresos es transitoria y no de fondo, y aducen al menos un factor conocido para ello.

Boric Deja Bomba Fiscal a Kast: ¿Sabotaje o Mala Gestión?

El gobierno de Gabriel Boric dejará a la administración entrante de José Antonio Kast una pesada herencia fiscal, marcada por proyecciones erróneas, un déficit estructural récord y un debate encendido sobre las causas de la caída en la recaudación de impuestos corporativos. La situación ha desatado acusaciones de falta de prudencia y un posible intento de justificar una expansión del gasto insostenible, mientras el equipo económico saliente busca defender su legado con argumentos que son cuestionados por expertos y economistas.

Durante los últimos dos años, el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos (Dipres) han enfrentado críticas por desvíos significativos en sus metas fiscales. En un intento por contrarrestar estas críticas y justificar las erradas proyecciones, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, ha argumentado una “inesperada” caída en la recaudación de impuestos no mineros, especialmente aquellos provenientes de las grandes empresas. Según Grau, los ingresos tributarios no mineros alcanzaron solo el 16,4% del PIB en 2025, el nivel más bajo desde 2014, excluyendo el período pandémico.

El foco principal de la preocupación reside en el impuesto de primera categoría, que pagan las empresas no mineras a una tasa del 27%. La recaudación de este impuesto se desplomó a solo el 3,2% del PIB en 2025, una caída de 0,4 puntos porcentuales en comparación con el período prepandémico, lo que representa una pérdida de aproximadamente US$ 1.500 millones. Grau ha señalado la falta de una recuperación esperada en 2025 como un factor clave, sugiriendo la posibilidad de un cambio permanente en la dinámica tributaria.

Sin embargo, esta explicación ha sido recibida con escepticismo por diversos analistas. Alejandro Fernández, socio de Gemines, critica la insistencia en justificar la expansión del gasto con proyecciones optimistas de ingresos, señalando que el error ha sido sistemático durante tres años consecutivos y que se han ignorado las advertencias del Consejo Fiscal Autónomo (CFA). Fernández considera que la falta de prudencia es evidente, ya que históricamente los supuestos fiscales han sido más conservadores.

La situación se agrava con la revelación de que el déficit fiscal estructural superó todas las expectativas, alcanzando el 3,6% del PIB en 2025, muy por encima del 1,1% previsto en el Presupuesto original. Este resultado marca el peor registro fiscal en un período sin crisis y representa una pesada carga para el gobierno de Kast.

Grau ha planteado diversas hipótesis para explicar la caída en la recaudación del impuesto corporativo, incluyendo cambios en la estructura productiva, mayor elusión y evasión fiscal, y la posible repatriación de utilidades desde el extranjero por parte de grandes empresas. Para investigar estas causas, se ha creado una comisión de cinco expertos que asesorarán al Ministerio de Hacienda durante seis meses.

No obstante, expertos tributarios y economistas sugieren que la caída en los ingresos fiscales es más transitoria y que el debate ha adquirido un tinte político. Matías Acevedo, exdirector de Presupuestos, acusa a Hacienda de buscar chivos expiatorios en las grandes empresas en lugar de asumir sus propios errores de proyección. Acevedo señala que el gobierno pudo haber analizado en 2024 los factores que afectaron la recaudación y evitar que el error se repitiera en 2025, pero no lo hizo.

Loreto Pelegrí, socia y abogada de PwC Chile, coincide en que el gobierno no incorporó las advertencias del mercado y del CFA, quienes alertaban sobre la imposibilidad de cumplir las metas fiscales. Pelegrí atribuye la insuficiencia de ingresos a errores en las proyecciones, un aumento del gasto público no financiado con ingresos permanentes y un estancamiento en la recaudación fiscal no minera, relacionado con el bajo crecimiento económico.

Un abogado tributario anónimo revela que la menor recaudación reciente del impuesto de primera categoría podría estar relacionada con pagos provisionales mensuales (PPM) excesivos realizados por las empresas en 2022, debido a un año 2021 de ganancias corporativas extraordinarias. La Dipres no incorporó la posterior devolución de estos PPM en sus proyecciones, lo que generó un desajuste en las expectativas de ingresos.

Vanesa Lanciotti, socia Líder de Tax & Legal en Deloitte, reconoce la dificultad de estimar ingresos fiscales en un país expuesto a shocks externos y señala que la caída en las proyecciones responde a una combinación de incertidumbre externa, volatilidad económica, factores tributarios internos y la necesidad de mejorar los modelos de proyección. Menciona también la volatilidad del tipo de cambio, la caída de los PPM y la tasa efectiva de primera categoría inferior a la tasa legal como factores contribuyentes.

Lanciotti también sugiere que las reformas tributarias implementadas entre 2019 y 2022, aunque diseñadas para aumentar la recaudación, no han tenido el impacto esperado. La recaudación adicional estimada inicialmente en alrededor del 2% del PIB se ha ajustado a la baja, a menos del 1% del PIB.

En resumen, la herencia fiscal que Gabriel Boric deja a José Antonio Kast es compleja y desafiante. La combinación de proyecciones erróneas, un déficit estructural récord y un debate sobre las causas de la caída en la recaudación de impuestos corporativos plantea serios desafíos para la nueva administración, que deberá tomar medidas urgentes para estabilizar las finanzas públicas y restaurar la confianza de los mercados. El recorte de US$ 6 mil millones prometido por el nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la anunciada baja de impuestos a las empresas, se presentan como las primeras medidas en un escenario económico incierto y con un futuro fiscal que promete ser aún más turbulento.

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