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Kremlin en la mira: Envenenamiento con toxina de rana mortal a Navalny

Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos responsabilizaron al gobierno ruso por la muerte de Navalny.

Kremlin en la mira: Envenenamiento con toxina de rana mortal a Navalny

Rusia enfrenta acusaciones contundentes de parte de Reino Unido y otros países europeos por la muerte del líder opositor Alexéi Navalny, quien falleció el 16 de febrero de 2024 en una cárcel de Siberia. La acusación central: Navalny fue envenenado con epibatidina, una neurotoxina extremadamente potente y rara, encontrada exclusivamente en la piel de la rana dardo ecuatoriana.

En una declaración conjunta, Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos responsabilizaron directamente al gobierno ruso por el envenenamiento y posterior fallecimiento de Navalny. Los análisis de muestras tomadas del cuerpo del opositor confirmaron la presencia de epibatidina, una sustancia que, según los países acusadores, no se encuentra de forma natural en Rusia.

La epibatidina es una toxina natural aislada de la piel de la rana dardo, un anfibio originario de ciertas regiones de Ecuador y Colombia. Jill Johnson, experta en toxicología, explicó al Servicio ruso de la BBC que esta toxina es “200 veces más potente que la morfina”. Su mecanismo de acción implica la sobreestimulación de los receptores nicotínicos del sistema nervioso central y periférico, lo que puede desencadenar una cascada de efectos devastadores: espasmos musculares, parálisis, convulsiones, ritmo cardíaco lento, insuficiencia respiratoria y, finalmente, la muerte por asfixia.

Alastair Hay, profesor emérito de Toxicología Ambiental de la Universidad de Leeds, enfatizó que la epibatidina bloquea la respiración, llevando inevitablemente a la muerte. La rareza de esta toxina es un punto crucial en la acusación. Johnson detalló que la epibatidina se encuentra solo en una especie específica de rana silvestre, en un área geográfica limitada y en cantidades mínimas. La producción de la toxina por la rana depende de su dieta, y cualquier cambio en esta puede agotar sus reservas de epibatidina. En cautiverio, las ranas dardo no producen la toxina.

“Encontrar una rana salvaje en el lugar adecuado, comiendo exactamente el alimento necesario para producir los alcaloides adecuados, es casi imposible”, afirmó Johnson. Entre las especies que secretan epibatidina en su piel se encuentran la rana tricolor ecuatoriana y la rana venenosa de Anthony.

Si bien la epibatidina ha sido investigada por sus potenciales propiedades analgésicas y para el alivio de afecciones inflamatorias pulmonares como el asma y la fibrosis pulmonar, su extrema toxicidad ha impedido su uso clínico. Hay señaló que la presencia de la toxina en la sangre de una persona “sugiere una administración deliberada”, y que su toxicidad podría incluso incrementarse al combinarse con otros fármacos, una combinación que también ha sido objeto de investigación.

La detección de epibatidina se realiza mediante una combinación de cromatografía de gases y espectrometría de masas. La cromatografía de gases separa los compuestos, mientras que la espectrometría de masas descompone las sustancias químicas en fragmentos únicos para su identificación. Johnson subrayó que este tipo de envenenamiento es “increíblemente raro”, y que los únicos casos conocidos de envenenamiento por epibatidina que ella conoce ocurrieron en laboratorios y no fueron mortales.

El gobierno ruso ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de “engaño propagandístico occidental”, según informó la agencia de noticias estatal rusa TASS. La embajada rusa en Londres incluso cuestionó la credibilidad de la acusación, preguntándose “qué clase de persona se creería esta tontería sobre una rana”.

Sin embargo, los países europeos sostienen que la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados en el caso de Navalny sugieren fuertemente que el envenenamiento fue la causa de su muerte. Además, argumentan que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrar el veneno a Navalny mientras estaba bajo su custodia en prisión.

Alexéi Navalny, un activista anticorrupción y el líder de la oposición más prominente de Rusia, falleció a la edad de 47 años mientras cumplía una condena en una colonia penal del Ártico. Su muerte ha generado una ola de indignación internacional y ha intensificado las críticas contra el gobierno ruso.

Este no es el primer intento de envenenamiento contra Navalny. En 2020, fue envenenado con el agente nervioso Novichok. Recibió tratamiento en Alemania y, al regresar a Rusia, fue arrestado en el aeropuerto.

Yulia Navalnaya, la esposa de Alexéi Navalny, ha insistido en que su esposo fue asesinado envenenándolo mientras estaba en prisión. En septiembre del año pasado, afirmó que análisis de muestras biológicas de su esposo, obtenidos de contrabando, realizados por laboratorios de dos países, demostraban que había sido “asesinado”.

Según informes rusos, Navalny se sintió mal después de un breve paseo en la colonia penal siberiana, se desplomó y nunca recuperó el conocimiento. Su familia confirmó su fallecimiento ese mismo día. La comunidad internacional exige una investigación transparente e independiente sobre las circunstancias de su muerte, y la acusación formal de envenenamiento con epibatidina añade una nueva y alarmante dimensión al caso. La implicación de una toxina tan rara y específica apunta a un acto deliberado y sofisticado, lo que intensifica las sospechas sobre la participación del gobierno ruso.

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