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Alzheimer: Esperanza en la sangre latinoamericana

El estudio liderado por investigadores del BrainLat Institute de la Universidad Adolfo Ibáñez y publicado en la revista Nature Aging, destaca el potencial de los biomarcadores sanguíneos para apoyar el diagnóstico de la demencia en toda América Latina. Además de evidenciar la necesidad de tener muestras representativas de la región.

Alzheimer: Esperanza en la sangre latinoamericana

Un innovador estudio liderado por el BrainLat Institute de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) ha abierto una nueva vía para el diagnóstico temprano y accesible de la demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, en América Latina. Publicado en la prestigiosa revista Nature Aging, la investigación valida el potencial de los biomarcadores sanguíneos como herramienta de apoyo diagnóstico, al tiempo que subraya la crucial necesidad de considerar la diversidad genética y ambiental de la región para obtener resultados precisos y confiables.

La demencia, un término que engloba un conjunto de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales, representa un desafío de salud pública global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 57 millones de personas en todo el mundo viven con esta condición, siendo la enfermedad de Alzheimer la forma más común, representando entre el 60 y el 70% de los casos. A pesar de que actualmente no existe una cura para el Alzheimer, la prevención y la detección temprana son fundamentales para ralentizar su progresión y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El diagnóstico tradicional del Alzheimer es un proceso complejo que involucra evaluaciones médicas exhaustivas, pruebas cognitivas y, cada vez más, el análisis de biomarcadores. Estos biomarcadores, sustancias medibles en muestras biológicas como la sangre, proporcionan información objetiva sobre la presencia y la evolución de la enfermedad. Si bien los métodos convencionales, como el análisis del líquido cefalorraquídeo o las imágenes PET, son precisos, suelen ser costosos, invasivos y de difícil acceso, especialmente en sistemas de salud con recursos limitados.

En este contexto, los biomarcadores sanguíneos emergen como una alternativa prometedora. Son pruebas más accesibles, escalables y rentables, lo que los convierte en una opción viable para los países latinoamericanos, donde la carga de demencia está en aumento y los recursos son escasos. En Chile, por ejemplo, más de 2.2 millones de personas esperan actualmente por una consulta de especialidad en el sistema público de salud, lo que evidencia la necesidad urgente de herramientas de diagnóstico más eficientes y asequibles.

Sin embargo, la investigación sobre biomarcadores de sangre para la demencia se ha centrado principalmente en poblaciones de países de altos ingresos, dejando un vacío de conocimiento en América Latina. La región se caracteriza por una gran diversidad genética, diferencias en la salud cardiometabólica y variaciones en las exposiciones ambientales, factores que pueden influir en los niveles de biomarcadores y afectar la precisión de los resultados.

El estudio del BrainLat Institute aborda esta brecha de conocimiento al evaluar biomarcadores de demencia basados en sangre en una muestra de 605 participantes de seis países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Esta es la primera evaluación a gran escala y transnacional de estos marcadores en la región, lo que permite obtener una visión más completa y representativa de su utilidad diagnóstica.

Los investigadores se centraron en tres biomarcadores plasmáticos clave: amiloide-β (Aβ42/Aβ40), tau fosforilada (p-tau217, p-tau181) y cadena ligera de neurofilamento (NfL). Estos biomarcadores proteicos son indicadores de neurodegeneración y se han asociado con el deterioro cognitivo y los cambios cerebrales característicos de la enfermedad de Alzheimer y la degeneración lobar frontotemporal.

Los resultados del estudio revelaron asociaciones consistentes entre los niveles de biomarcadores y el deterioro cognitivo en todos los países participantes. Además, se encontró que la precisión diagnóstica mejoraba significativamente cuando los biomarcadores sanguíneos se combinaban con pruebas cognitivas y neuroimágenes, lo que refuerza la importancia de adoptar enfoques de diagnóstico integrados.

“Para América Latina, las herramientas de diagnóstico escalables no son un lujo, sino una oportunidad única”, afirma Claudia Duran-Aniotz, autora principal del estudio. “Los biomarcadores basados en sangre ofrecen un enorme potencial, pero solo si se validan en la diversidad biológica y social real que caracteriza a nuestra región”.

Agustín Ibáñez, coautor principal del estudio, añade: “Este estudio proporciona la primera evidencia sistemática de que los biomarcadores basados en sangre pueden funcionar en América Latina, pero también muestra por qué las comparaciones regionales son importantes. Sin tener en cuenta explícitamente la diversidad entre países y combinar neuroimágenes, cognición y plasma, corremos el riesgo de importar herramientas de diagnóstico que no son totalmente fiables para nuestras poblaciones”.

Los hallazgos del estudio establecen una base crítica para el diagnóstico equitativo de la demencia y para el desarrollo de guías clínicas informadas regionalmente. Ariel Caviedes, primer autor del artículo, destaca: “América Latina implica mezclas complejas y diversidad poblacional, y nuestro estudio lo hace visible a nivel de biomarcadores”. Felipe Cabral, co-primer autor, complementa: “Reconocer y medir esa diversidad es esencial para construir herramientas de diagnóstico que realmente sirvan a la región”.

En resumen, este estudio representa un avance significativo en la lucha contra la demencia en América Latina. Al validar el potencial de los biomarcadores sanguíneos y al destacar la importancia de considerar la diversidad regional, los investigadores del BrainLat Institute han abierto una nueva puerta a la detección temprana y al diagnóstico preciso de esta enfermedad devastadora, ofreciendo esperanza a millones de personas y sus familias en toda la región. La implementación de estas herramientas de diagnóstico, combinadas con estrategias de prevención y atención integral, podría marcar una diferencia crucial en la calidad de vida de las personas afectadas por la demencia en América Latina.

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