La Asamblea Nacional ecuatoriana se prepara para un debate crucial que podría destituir a Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura. Un informe borrador de la Comisión de Fiscalización recomienda someter a Godoy a un juicio político, acusándolo de “manifiesta inoperancia en el cumplimiento de sus funciones”, según el numeral 3 del artículo 255 del Código Orgánico de la Función Judicial. La votación decisiva en la Comisión está programada para este 13 de febrero de 2026, a las 20:30.
El informe, aunque aún en estado de borrador y sujeto a aprobación, se basa en un análisis exhaustivo de las pruebas presentadas tanto por la acusación como por la defensa de Godoy. La Comisión de Fiscalización, dominada por el oficialismo, parece inclinarse por la aprobación del documento, lo que representaría un avance significativo en el proceso de juicio político. La mayoría oficialista en la Comisión prácticamente asegura la aprobación del informe, allanando el camino para que la Asamblea Nacional considere la destitución de Godoy.
Sin embargo, el camino hacia la destitución no está garantizado. La decisión final recae en el Pleno de la Asamblea Nacional, donde se requiere un quórum calificado de 101 votos para censurar y destituir al presidente del Consejo de la Judicatura. Este alto umbral implica que la aprobación del juicio político dependerá de la capacidad del oficialismo para obtener el apoyo de otros bloques legislativos, lo que podría requerir negociaciones y concesiones políticas.
La acusación de “manifiesta inoperancia” es un cargo grave que sugiere una incapacidad demostrada para cumplir con las responsabilidades inherentes al cargo. Los detalles específicos de esta inoperancia no se han divulgado completamente, pero se espera que el informe de la Comisión de Fiscalización los detalle de manera exhaustiva. Se rumorea que las acusaciones se centran en la gestión de recursos, la lentitud en la implementación de reformas judiciales y la falta de transparencia en la toma de decisiones.
La situación política se complica aún más por la coincidencia de la sesión de la Comisión de Fiscalización con una reunión del Pleno del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs). El Cpccs se reunirá a la misma hora, el 13 de febrero a las 20:30, para elegir al nuevo vocal del Consejo de la Judicatura, quien reemplazaría a Godoy en caso de ser destituido. Esta sincronización sugiere una estrategia coordinada para asegurar una transición rápida y ordenada en la Judicatura, en caso de que el juicio político prospere.
La posible destitución de Godoy podría tener implicaciones significativas para el sistema judicial ecuatoriano. El Consejo de la Judicatura es el órgano encargado de la administración y el funcionamiento del sistema judicial, y su liderazgo es crucial para garantizar la independencia, la eficiencia y la transparencia de los tribunales. Un cambio en la presidencia del Consejo podría desencadenar una reestructuración interna y una revisión de las políticas judiciales.
La oposición ha criticado duramente la gestión de Godoy, acusándolo de parcialidad y de favorecer los intereses del gobierno. Algunos sectores de la sociedad civil también han expresado su preocupación por la falta de independencia del sistema judicial y la politización de la Judicatura. La aprobación del juicio político sería vista por la oposición como una victoria y un paso importante hacia la restauración de la independencia judicial.
El oficialismo, por su parte, defiende la gestión de Godoy y argumenta que las acusaciones son infundadas y motivadas políticamente. Los partidarios de Godoy señalan sus esfuerzos por modernizar el sistema judicial y mejorar el acceso a la justicia. La aprobación del juicio político sería vista por el oficialismo como un ataque a la estabilidad institucional y un intento de deslegitimar al gobierno.
La votación en la Comisión de Fiscalización será un momento clave en este proceso. Si el informe es aprobado, la Asamblea Nacional se verá obligada a considerar el juicio político a Godoy. La decisión final dependerá de la correlación de fuerzas en la Asamblea y de la capacidad de los diferentes bloques legislativos para llegar a un acuerdo.
El país observa con atención este proceso, consciente de que la independencia y la integridad del sistema judicial son fundamentales para el funcionamiento de la democracia. La destitución de Godoy podría marcar un punto de inflexión en la historia del sistema judicial ecuatoriano, abriendo la puerta a una nueva era de transparencia y rendición de cuentas. Sin embargo, también podría generar incertidumbre y polarización, especialmente si la oposición no logra presentar una alternativa viable para liderar la Judicatura.
La reunión del Cpccs para elegir al nuevo vocal del Consejo de la Judicatura añade una capa adicional de complejidad a la situación. La elección del nuevo vocal será crucial para determinar el futuro del Consejo y su capacidad para implementar reformas significativas. Se espera que el Cpccs elija a una persona con experiencia en el sistema judicial y con un compromiso con la independencia y la transparencia.
En resumen, el futuro de Mario Godoy como presidente del Consejo de la Judicatura pende de un hilo. La votación en la Comisión de Fiscalización y la posterior decisión de la Asamblea Nacional determinarán si Godoy se mantiene en el cargo o si es destituido y reemplazado por un nuevo líder. La situación es tensa y el resultado es incierto, pero una cosa es segura: el sistema judicial ecuatoriano se encuentra en un momento crucial de su historia.

